<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?><rss version="2.0">
<!-- Generado by OboLog XML-O-Matic Script -->
<channel>
	<title><![CDATA[De rerum natura]]></title>
	<link>http://dererumnatura.obolog.com</link>
	<description>Sobre Filosofía de la naturaleza y otros delirios místicos. Apuntes y subsidios para las clases del Seminario</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 20:57:38 +0100</pubDate>
	<lastBuildDate>Sat, 21 Nov 2009 20:57:38 +0100</lastBuildDate>
	<docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
	<generator>OboLog XML-O-Matic Script</generator>
	<managingEditor>webmaster@obolog.com</managingEditor>
	<webMaster>webmaster@obolog.com</webMaster>
	<image>
		<url>http://www.obolog.com/img/obolog-blog-gratis.png</url>
		<title><![CDATA[De rerum natura]]></title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com</link>
	</image>
	<item>
		<title>Naturaleza y Metafísica 5º Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-5-parte-165640</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">3. La inteligibilidad de la naturaleza </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong><span lang="ES">La naturaleza resulta parcialmente inteligible cuando se la contempla a la luz de los conocimientos proporcionados por la experiencia ordinaria y por las ciencias. Pero adquiere su sentido pleno cuando contemplamos el sistema de la naturaleza a la luz de su fundamento radical y de la vida humana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">3. 1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Inteligencia inconsciente </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Desde la perspectiva finalista, la actividad de la naturaleza aparece como obra de una &laquo;inteligencia inconsciente&raquo;: la naturaleza no delibera, pero act&uacute;a como si realmente poseyera una capacidad racional. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La expresi&oacute;n &laquo;inteligencia inconsciente&raquo; es contradictoria, porque contiene dos t&eacute;rminos incompatibles. Por tanto, s&oacute;lo puede ser utilizada como una met&aacute;fora. Pero la met&aacute;fora tiene una base real</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span lang="ES">: las operaciones de la naturaleza son direccionales y, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">adem&aacute;s, cooperan en la producci&oacute;n de resultados que, en muchos aspectos, sobrepasan ampliamente lo que puede conseguirse mediante la tecnolog&iacute;a m&aacute;s sofisticada. En ese sentido, la naturaleza sobrepasa a la raz&oacute;n humana que, por otra parte, s&oacute;lo puede producir artefactos en la medida en que conoce y utiliza las leyes naturales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>A veces se intenta explicar la naturaleza tomando en cuenta exclusivamente su composici&oacute;n y sus leyes: el orden ser&iacute;a el resultado de combinaciones aleatorias de procesos, y la finalidad ser&iacute;a s&oacute;lo aparente. Bajo esta perspectiva, y partiendo de la oposici&oacute;n entre el azar y la finalidad, cuanto m&aacute;s se acent&uacute;a la funci&oacute;n del azar queda menos espacio para la finalidad. Sin embargo, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la oposici&oacute;n entre azar y finalidad no es absoluta, porque el azar exige la finalidad. </em>En efecto, ni siquiera podr&iacute;a hablarse de azar si no existiera una direccionalidad, como tampoco tendr&iacute;a sentido hablar de desorden si no existiese ning&uacute;n tipo de orden. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las cr&iacute;ticas contra la teleolog&iacute;a suelen suponer que existe una contradicci&oacute;n absoluta entre el azar y la finalidad; en consecuencia, las explicaciones en las que interviene el azar se valoran como argumentos contra la finalidad. Pero no existe tal contradicci&oacute;n absoluta entre azar y finalidad. Al afirmar la finalidad, no pretendemos afirmar que no exista ning&uacute;n tipo de azar. Simplemente subrayamos que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el azar y, en general, cualquier combinaci&oacute;n de fuerzas &laquo;ciegas&raquo;, no puede ser considerado como una explicaci&oacute;n total. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Por ejemplo, para explicar el origen de una frase que tiene sentido en un determinado lenguaje, no basta probar que existe alguna probabilidad de que se haya producido mediante combinaciones de letras al azar: si no existe previamente un lenguaje, ninguna combinaci&oacute;n de letras podr&aacute; formar t&eacute;rminos con significado. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">En el origen tiene que haber inteligencia. </em>Esto es igualmente v&aacute;lido con respecto a la naturaleza. La afirmaci&oacute;n de la finalidad equivale a afirmar que la inteligibilidad de la naturaleza se fundamenta, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, en una actividad inteligente. La inteligencia inconsciente debe basarse en una inteligencia consciente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">3.2. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La naturaleza bajo la perspectiva metaf&iacute;sica </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Cuando comenta las ideas de Arist&oacute;teles sobre la finalidad natural, Tom&aacute;s de Aquino propone una &laquo;definici&oacute;n&raquo; de la naturaleza, contemplada desde su fundamento metaf&iacute;sico radical, que es muy original y aventaja en profundidad a las ideas de Arist&oacute;teles, adem&aacute;s de ser plenamente coherente con la cosmovisi&oacute;n actual: "la naturaleza es, precisamente, el plan de un cierto arte (concretamente, el arte divino), impreso en las cosas, por el cual las cosas mismas se mueven hacia el fin determinado: como si el art&iacute;fice que fabrica una nave pudiera otorgar a los le&ntilde;os que se moviesen por s&iacute; mismos para formar la estructura de la nave"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tres aspectos de esta &laquo;definici&oacute;n&raquo; merecen una atenci&oacute;n especial: la racionalidad de la naturaleza, su conexi&oacute;n con el plan divino, y el &eacute;nfasis que se pone en la auto- organizaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En primer lugar, se subraya <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la racionalidad de la naturaleza </em>al identificar la naturaleza con el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">plan de un arte </em>(en el original latino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ratio cuiusdam artis). </em>De hecho, el progreso cient&iacute;fico de la &eacute;poca moderna pone de manifiesto, hasta extremos antes insospechados, la eficiencia y sutileza de la naturaleza. Lo m&aacute;s sorprendente de la ciencia es que exista y que progrese continuamente; ese &eacute;xito ampl&iacute;a cada vez m&aacute;s nuestro conocimiento de la racionalidad de la naturaleza. Aunque los productos de la tecnolog&iacute;a superan en algunos aspectos a la naturaleza, siempre se basan en los materiales y las leyes que la naturaleza pone a nuestra disposici&oacute;n; y, desde luego, la naturaleza siempre nos aventaja, a gran distancia, en los aspectos m&aacute;s importantes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En segundo lugar, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la conexi&oacute;n de la naturaleza con el plan divino </em>expresa el fundamento radical de la racionalidad de la naturaleza: es una manifestaci&oacute;n del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">plan divino; </em>por tanto, de un plan sumamente sabio. Adem&aacute;s, la acci&oacute;n divina no se limita a dirigir desde fuera la actividad natural: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el plan divino se encuentra inscrito en las cosas </em>(<em style="mso-bidi-font-style: normal;">se </em>dice en el original latino: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ratio cuiusdam artis, scilicet divinae, indita rebus</em>). Lo<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>natural posee modos de ser, con las correspondientes tendencias, que conducen hacia resultados &oacute;ptimos. Se comprende, por tanto, que no existe oposici&oacute;n entre la acci&oacute;n natural y el plan divino; por el contrario, el plan divino incluye el dinamismo tendencias de lo natural y se realiza a trav&eacute;s de su actualizaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En tercer lugar, se alude a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la auto-organizaci&oacute;n </em>como una caracter&iacute;stica b&aacute;sica de la naturaleza. El ejemplo es muy gr&aacute;fico: como si se pudiera otorgar a los trozos de madera que se moviesen por si mismos para construir la nave. Esa idea corresponde, de un modo insospechado en la &eacute;poca antigua, a los conocimientos actuales acerca de la auto-organizaci&oacute;n de la naturaleza, que implica, adem&aacute;s, un gran nivel de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cooperatividad </em>entre sus componentes, sus leyes, y los diferentes sistemas que se producen en los sucesivos niveles de organizaci&oacute;n. Queda subrayada, de este modo, la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">direccionalidad de </em>la naturaleza, tambi&eacute;n en su aspecto sinerg&eacute;tico, y se insin&uacute;a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">emergencia </em>de nuevos sistemas y propiedades como resultado de la acci&oacute;n sinerg&eacute;tica o cooperativa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, tambi&eacute;n merecen especial atenci&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">las implicaciones </em>de la caracterizaci&oacute;n tomista de la naturaleza. En efecto, se pone de manifiesto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el valor positivo de la naturaleza </em>como resultado del plan divino. Se explica tambi&eacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la articulaci&oacute;n de la necesidad y la contingencia </em>porque, de una parte, la naturaleza es contingente por ser el resultado de la acci&oacute;n libre de Dios, y de otra, posee una fuerte consistencia de acuerdo con el modo de ser que Dios ha inscrito en lo natural. Asimismo, se pone de relieve la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">articulaci&oacute;n entre la unidad y la multiplicidad, </em>porque la perfecci&oacute;n del universo se consigue a trav&eacute;s de la cooperaci&oacute;n de sus componentes y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, se ordena hacia la vida humana, ya que la naturaleza constituye el &aacute;mbito que hace posible la existencia de la persona humana y el desarrollo de sus capacidades. Por fin, se comprende <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la articulaci&oacute;n entre el ser y el devenir, </em>porque Dios ha puesto en la naturaleza unas virtualidades que hacen posible su progresiva evoluci&oacute;n, y cuenta con la cooperaci&oacute;n del hombre, a trav&eacute;s de su trabajo, para llevar a la naturaleza hacia un estado cada vez m&aacute;s perfecto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, la &laquo;definici&oacute;n&raquo; tomista expresa el n&uacute;cleo de la perspectiva metaf&iacute;sica de la naturaleza y tienen gran importancia para determinar su valor en el contexto de la cosmovisi&oacute;n actual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">3.3. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La autonom&iacute;a de la naturaleza </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Al afirmar que la naturaleza remite a un plan divino, no se minusvalora la autonom&iacute;a de la naturaleza. M&aacute;s bien sucede lo contrario. Es la perfecci&oacute;n de la naturaleza lo que exige, como explicaci&oacute;n adecuada, la existencia de un plan divino creador. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La afirmaci&oacute;n de Dios como fundamento radical de la naturaleza coincide con la visi&oacute;n presocr&aacute;tica de la naturaleza como impregnada por algo divino, con el ascenso de Arist&oacute;teles hasta el acto puro a partir del movimiento, con el argumento teleol&oacute;gico basado en la direccionalidad de la naturaleza, con los argumentos de Leibniz que subrayan el dinamismo b&aacute;sico de lo natural y la armon&iacute;a de la naturaleza, y con otros argumentos que se han propuesto en todas las &eacute;pocas. Podemos afirmar que, en nuestra &eacute;poca, la cosmovisi&oacute;n cient&iacute;fica resulta <em style="mso-bidi-font-style: normal;">coherente </em>con la existencia de un fundamento que trasciende la naturaleza. Desde luego, para que la coherencia se transforme en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">prueba, </em>debe recurriese al razonamiento filos&oacute;fico: la naturaleza reclama un fundamento metaf&iacute;sico porque el dinamismo natural no es auto-suficiente y su despliegue produce resultados enormemente racionales que exigen una causa inteligente superior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> fronteras entre lo f&iacute;sico y lo metaf&iacute;sico </em>son colocadas a veces entre la materia y la vida, a veces entre la vida y el esp&iacute;ritu, y a veces entre la naturaleza y el esp&iacute;ritu. En algunas ocasiones se niega que existan tales fronteras, porque se niega lo metaf&iacute;sico. En <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sentido estricto, esas fronteras no existen; </em>pero ello no se debe a que no exista lo metaf&iacute;sico, sino a que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">todo lo natural incluye dimensiones metaf&iacute;sicas. </em>El fundamento metaf&iacute;sico es necesario para explicar el origen de la naturaleza, y tambi&eacute;n lo es para explicar su dinamismo, su estructuraci&oacute;n, y el entrelazamiento de ambos en todos los niveles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Ante la experiencia ordinaria, el mundo aparece como un cosmos que posee dimensiones metaf&iacute;sicas. Las reflexiones de los presocr&aacute;ticos y las culturas antiguas reflejan un universo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">encantado o m&iacute;tico,</em> en<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>el cual lo natural se encuentra entrelazado con lo divino. La perspectiva de la ciencia experimental <em style="mso-bidi-font-style: normal;">objetiva </em>la naturaleza y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">neutraliza </em>sus dimensiones metaf&iacute;sicas. Se trata de una perspectiva leg&iacute;tima, siempre que no se la absolutice. Cuando se afirma que esa perspectiva agota todo lo que puede conocerse acerca de la naturaleza, se destruye la filosof&iacute;a natural y, por tanto, el puente entre la naturaleza y la reflexi&oacute;n metaf&iacute;sica. Pero esa absolutizaci&oacute;n es una extrapolaci&oacute;n ileg&iacute;tima que carece de base y se aparta del rigor propio del m&eacute;todo cient&iacute;fico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la actualidad, la nueva cosmovisi&oacute;n cient&iacute;fica proporciona las bases para una verdadera <em style="mso-bidi-font-style: normal;">re-evaluaci&oacute;n </em>de la naturaleza que supere las contradicciones del cientificismo y del naturalismo</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span lang="ES">. En efecto, proporciona una base muy sugerente para contemplar la naturaleza bajo una nueva luz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Desde la perspectiva de su fundamento radical, la naturaleza se muestra como el despliegue de un dinamismo que proviene de una causa superior que lo crea, lo mantiene y lo dirige. Al hablar de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">despliegue </em>nos referimos a los efectos de la acci&oacute;n divina; se trata, por tanto, de un despliegue que es plenamente coherente con la trascendencia y la inmutabilidad divinas. Esta idea corresponde a una intuici&oacute;n que se ha articulado de muy diferentes maneras: puede pensarse, por ejemplo, en el despliegue del absoluto hegeliano, en el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&eacute;lan vital </em>de Bergson y en la evoluci&oacute;n ascendente de Teilhard de Chardin. Pero la correspondencia s&oacute;lo se refiere a aspectos concretos de esa intuici&oacute;n, y nada tiene que ver con las articulaciones que la vinculan con el pante&iacute;smo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Podr&iacute;a decirse que la acci&oacute;n divina se despliega a trav&eacute;s de los cauces de los dinamismos y estructuraciones naturales: hace posible la existencia y la actividad de esos cauces y, a su vez, esos cauces canalizan de modo ordinario la acci&oacute;n divina. Por tanto, en cierta manera, el despliegue de los efectos de la acci&oacute;n divina es proporcional a los cauces naturales, aunque no est&eacute; limitada a ellos de modo necesario. Dios puede actuar por encima de las leyes naturales de las cuales El es el autor. Pero, precisamente porque es el autor de los cauces naturales, puede decirse que la acci&oacute;n divina no s&oacute;lo los respeta, sino que se acomoda a ellos, sin estar realmente condicionada por esos cauces. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta perspectiva permite comprender c&oacute;mo se compagina la autonom&iacute;a de la naturaleza con la existencia de su fundamento radical. No se trata de una mera compatibilidad. La acci&oacute;n divina proporciona las condiciones de posibilidad del dinamismo natural y de todos sus despliegues particulares. Los cauces que canalizan el dinamismo natural poseen una consistencia propia y una inteligibilidad que es el resultado de un plan superior racional. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El despliegue del dinamismo natural es direccional. La direccionalidad de la naturaleza es real y responde a un plan, pero no se identifica con un proceso simplemente lineal: el despliegue del dinamismo natural da lugar a m&uacute;ltiples coincidencias accidentales. En ese sentido, el azar desempe&ntilde;a una funci&oacute;n real, pero esa funci&oacute;n se encuentra integrada dentro del plan total. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La emergencia de novedades reales responde al despliegue del dinamismo natural, pero ese dinamismo incluye los efectos de la acci&oacute;n divina que hacen posible su existencia, su despliegue y la producci&oacute;n de sus resultados. La proporcionalidad entre los efectos de la acci&oacute;n divina y los cauces naturales se manifiesta en la gradaci&oacute;n de la naturaleza: un mayor nivel de organizaci&oacute;n hace posible un grado m&aacute;s alto en el despliegue de los efectos de la acci&oacute;n divina. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El grado m&aacute;s alto de la organizaci&oacute;n natural hace posible una nueva participaci&oacute;n en el ser que supera esencialmente al resto de las entidades naturales, porque implica un modo de ser personal. La persona humana posee unas dimensiones metaf&iacute;sicas &uacute;nicas que, si bien trascienden la naturaleza, se compenetran con las condiciones naturales. Esta singular unidad entre el nivel natural y el metaf&iacute;sico, que se da en la persona humana, proporciona la clave para comprender el significado de la naturaleza como el &aacute;mbito que hace posible la existencia de la persona humana, el desarrollo de sus potencialidades y la consecuci&oacute;n de su fin.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">"Tomada de manera literal, la f&oacute;rmula <em style="mso-bidi-font-style: normal;">inteligencia sin conciencia </em>es una contradicci&oacute;n, un puro absurdo, y, sin embargo, tiene un cierto sentido si se la toma como una met&aacute;fora. Lo que as&iacute; entendida significa es la capacidad de ajustar el comportamiento a un cierto fin, a pesar de no tener de &eacute;l ninguna idea, es decir, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">como si </em>la idea correspondiente estuviera siendo conocida por el ser que as&iacute; act&uacute;a. Tomada de esta manera, se tratar&iacute;a de una capacidad que puede ser afirmada sin incurrir en ning&uacute;n antropomorfismo, ya que no implica la identidad absoluta del comportamiento humano y el no humano, sino tan s&oacute;lo una analog&iacute;a entre los dos..... Todo el ser del apetecer es la tensi&oacute;n hacia un fin, con conciencia o sin ella. Y eso es lo que en griego se designa con el t&eacute;rmino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">orexis, </em>de donde viene el adjetivo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">or&eacute;ctico, </em>utilizado en la terminolog&iacute;a contempor&aacute;nea como sin&oacute;nimo de lo que tambi&eacute;n puede llamarse <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencial</em>, es decir, concerniente o relativo a la tendencia": A. Mill&aacute;n Puelles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">L&eacute;xico filos&oacute;fico, Rialp, </em>Madrid 1984, p. 452. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Comentario a la F&iacute;sica de Arist&oacute;teles, libro </em>II. cap&iacute;tulo 8, lectio 14. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Se han formulado diferentes propuestas en esta l&iacute;nea, de valor muy desigual. Puede verse, por ejemplo: K. H&uuml;bner, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Die Wahrheit des Mythos, </em>C. H. Bwk, M&uuml;nchen 1985, donde se defiende el valor de la &laquo;estructura m&iacute;tica&raquo; frente al cientificismo, con ciertos matices historicistas; y D. R. Griffin (editor), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">The Reenchantment of Science. Postmodern Proposals, </em>State University of New York Press, Albany 1988, que se sit&uacute;a en la l&iacute;nea de A. N. Whitehead y C. Hamhorne, incluyendo matices pante&iacute;stas o panente&iacute;stas muy problem&aacute;ticos.&nbsp;</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-5-parte-165640" title="Naturaleza y Metafísica 5º Parte">Naturaleza y Metafísica 5º Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>finalidad</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-5-parte-165640#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-5-parte-165640</guid>
		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 12:44:58 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Naturaleza y Metafísica 4º Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-4-parte-165638</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">2.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Explicaciones filos&oacute;ficas de la persona humana</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La singularidad humana es un hecho claro; los problemas se plantean en torno a su explicaci&oacute;n. Se trata de problemas que se han planteado y discutido desde la antig&uuml;edad. Aludiremos ahora a tres propuestas que intentan explicar la singularidad humana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El materialismo emergentista </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Seg&uacute;n el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">monismo materialista, </em>en<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>el hombre no hay materia y esp&iacute;ritu; todo ser&iacute;a materia y diversas manifestaciones de fen&oacute;menos materiales. Se han propuesta diversas versiones de esta doctrina. Por ejemplo, seg&uacute;n la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">teor&iacute;a de la identidad </em>de Herbert Feigl, los estados mentales experimentados son id&eacute;nticos a procesos neuronales de sus organismos. Pero esa identidad no es nada evidente, y se hace necesario recurrir a una especie del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">materialismo promisorio, </em>que conf&iacute;a en que el desarrollo ulterior de la ciencia la demostrar&aacute;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Una versi&oacute;n m&aacute;s sof&iacute;sticada del materialismo es el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">materialismo emergentista. </em>Admite la realidad de lo mental, que no se reduce a lo f&iacute;sico-qu&iacute;mico. Afirma que lo mental es algo cualitativamente diferente de lo f&iacute;sico, pero niega que tenga un ser propio: ser&iacute;a un resultado emergente de los procesos neuronales. Recurriendo a la teor&iacute;a de sistemas, afirma que la interacci&oacute;n de los componentes explica de modo suficiente la existencia de propiedades emergentes, sin que sea necesario admitir realidades inmateriales que, por otra parte, no dar&iacute;an lugar a efectos observables ni podr&iacute;an interaccionar con los componentes materiales</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span lang="ES">.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">El materialismo emergentista </em>afirma que las funciones mentales son funciones del cerebro, como la digesti&oacute;n y la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea son funciones del sistema digestivo y cardiovascular. Subraya la importancia de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">plasticidad neuronal, </em>que viene concebida como la clave del psiquismo y de la mente. Esa plasticidad se refiere a las conexiones entre las neuronas. Existan conexiones innatas, programadas gen&eacute;ticamente, que no se modifican con la experiencia, pero otras conexiones son pl&aacute;sticas. Las conexiones se hacen m&aacute;s fuertes y duraderas con el uso, de tal manera que, "para decirlo metaf&oacute;ricamente, la funci&oacute;n hace al &oacute;rgano en el caso de las regiones pl&aacute;sticas del cerebro"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span lang="ES"> . </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para apoyar su tesis, el materialismo emergentista aduce ejemplos que muestran la relaci&oacute;n entre la plasticidad de la conducta y la plasticidad de las conexiones neuronales. Sobre esa base, propone la siguiente generalizaci&oacute;n: "<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Todo proceso mental es un proceso espec&iacute;fico en (peculiar de) alg&uacute;n sistema neuronal pl&aacute;stico, o sea, de conectividad variable. </em>Esta es una hip&oacute;tesis biol&oacute;gica o materialista de la mente, que anima m&aacute;s o menos expl&iacute;citamente a toda la psicolog&iacute;a fisiol&oacute;gica. Es una hip&oacute;tesis cient&iacute;fica, porque no invoca sino procesos en sistemas concretos, y porque es contrastable experimentalmente. Es una hip&oacute;tesis explicativa, y no meramente descriptiva, porque invoca un mecanismo preciso, a saber, el (complej&iacute;simo) proceso de conexi&oacute;n interneuronal. Y es una hip&oacute;tesis de gran valor heur&iacute;stica, porque invita a buscar los sistemas pl&aacute;sticos encargados de las diversas funciones mentales, as&iacute; como a investigar lo que ocurre en ellos y entre ellos</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span lang="ES"> . </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Desde luego, el programa de investigaci&oacute;n que, en el &aacute;mbito cient&iacute;fico, se propone estudiar la base fisiol&oacute;gica de la actividad mental, es no s&oacute;lo leg&iacute;timo sino tambi&eacute;n importante, y conduce a resultados de gran inter&eacute;s. Pero nada tiene que ver con la tesis filos&oacute;fica materialista acerca de la mente, que pretende apoyarse en el concepto de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">emergencia<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></a>. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> emergencia </em>significa que un sistema posee propiedades que no se encontraban en sus componentes. Se trata de propiedades sist&eacute;micas, que son el resultado de las interacciones de los componentes. No hace falta recurrir a causas nuevas para explicar la emergencia; basta tener en cuenta que las interacciones de los componentes, en este caso de las neuronas, tienen como resultado propiedades realmente nuevas que s&oacute;lo se dan en los sistemas. Sin embargo, afirmar la emergencia de la mente no equivale a proporcionar una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">explicaci&oacute;n </em>de las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficamente humanas. El emergentismo no hace m&aacute;s que constatar que esas caracter&iacute;sticas existen y a&ntilde;ade, contra toda evidencia, que las propiedades materiales son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">suficientes </em>para explicarlas: niega la espiritualidad humana, y para ello debe hacer violencia a todo un conjunto de experiencias fundamentales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La negaci&oacute;n de las dimensiones espirituales suele encontrarse condicionada por el rechazo de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">dualismo </em>seg&uacute;n el cual el esp&iacute;ritu humano ser&iacute;a una substancia <em style="mso-bidi-font-style: normal;">separada </em>de las condiciones materiales, que se encontrar&iacute;a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">yuxtapuesta </em>de modo externo a esas condiciones</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></a><span lang="ES">. Los argumentos del materialismo emergentista se pueden interpretar como una cr&iacute;tica de ese tipo de espiritualismo y como una afirmaci&oacute;n de la importancia de las condiciones materiales para la explicaci&oacute;n de la persona humana</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></sup></a><span lang="ES">. Sin embargo, el problema filos&oacute;fico acerca de la realidad de las dimensiones espirituales de la persona humana sigue en pie. El materialismo resulta incompatible con la afirmaci&oacute;n de esas dimensiones, y no puede ser defendido utilizando los avances de la psicolog&iacute;a experimental: estos avances solamente muestran que existe una relaci&oacute;n entre el psiquismo humano y las condiciones materiales en las cuales existe y se ejercita.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">b)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El dualismo interaccionista </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El dualismo interaccionista </span></em><span lang="ES">afirma que en la persona humana, junto con lo material, existe una realidad inmaterial que se denomina, seg&uacute;n los autores, mente, esp&iacute;ritu, o alma, y que esa realidad inmaterial interacciona con las condiciones materiales. Karl Popper defiende un dualismo de este tipo que, adem&aacute;s de ser <em style="mso-bidi-font-style: normal;">interaccionista, es emergentista</em></span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></sup></em></a><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> interaccionismo </em>ha de afrontar las dificultades relacionadas con el cl&aacute;sico problema de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">comunicaci&oacute;n de las substancias, </em>planteado en la &eacute;poca moderna por Descartes y central en la filosof&iacute;a post-cartesiana, que nunca ha encontrado respuesta satisfactoria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En efecto, Popper utiliza conceptos claramente dualistas de tipo plat&oacute;nico: "El yo psicof&iacute;sico activo es el programador activo del cerebro (que es el computador); es el ejecutante cuyo instrumento es el cerebro. Como dec&iacute;a Plat&oacute;n, la mente es el timonel<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; </span>..... Como el timonel, observa y emprende la acci&oacute;n al mismo tiempo..... El yo, en cierto sentido, toca el cerebro del mismo modo que un pianista toca el piano o que un conductor acciona los mandos de un coche"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></sup></a><span lang="ES">. Pero este interaccionismo no es coherente con la unidad de la persona humana, y proporciona un blanco f&aacute;cil para las cr&iacute;ticas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Existen, adem&aacute;s, otras dificultades debidas al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">emergentismo. </em>En efecto, ese dualismo reconoce el car&aacute;cter no material de la mente, pero tropieza con serias dificultades para explicar c&oacute;mo algo inmaterial ha podido surgir por <em style="mso-bidi-font-style: normal;">emergencia, </em>en los procesos evolutivos, a partir de lo material.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En realidad, el recurso a las explicaciones evolucionistas no resuelve el problema, que incluye dimensiones propiamente metaf&iacute;sicas. Esto explica las incertidumbres del pensamiento de Popper, quien por una parte, afirma que la evoluci&oacute;n por selecci&oacute;n natural explica la emergencia de las dimensiones inmateriales de la persona</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn9"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></span></sup></a><span lang="ES">, pero por otra, admite que se trata de un problema cuya explicaci&oacute;n &uacute;ltima queda envuelta en el misterio: "Ahora deseo hacer hincapi&eacute; sobre lo poco que se dice cuando se afirma que la mente es un producto emergente del cerebro. Pr&aacute;cticamente carece de valor explicativo y apenas equivale a algo m&aacute;s que poner un signo de interrogaci&oacute;n en un determinado lugar de la evoluci&oacute;n humana. No obstante, creo que es lo &uacute;nico que podemos decir desde un punto de vista darwinista"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn10"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta incertidumbre es inevitable cuando no se admite una explicaci&oacute;n metaf&iacute;sica y s&oacute;lo se cuenta con las explicaciones evolucionistas que, por principio, no pueden dar raz&oacute;n de las dimensiones espirituales de la persona humana. Popper es consciente de los limites de la explicaci&oacute;n evolucionista, pero no abre otras posibilidades; por tanto, debe conformarse con una penumbra envuelta en el misterio m&aacute;s oscuro: "Ciertamente, la evoluci&oacute;n no puede tomarse en ning&uacute;n sentido como una explicaci&oacute;n &uacute;ltima. Hemos de hacernos a la idea de que vivimos en un mundo en el que casi todo lo que es muy importante ha de quedar esencialmente inexplicado..... en &uacute;ltima instancia, todo queda sin explicar: especialmente todo cuanto se refiere a la existencia"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn11"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Un emergentismo de este tipo renuncia a buscar explicaciones radicales que, sin embargo, deben existir. En esas condiciones, Popper se&ntilde;ala la existencia de las dimensiones peculiares de la persona y reconoce su irreductibilidad a las condiciones materiales, pero afirma al mismo tiempo que esas dimensiones son el resultado de la evoluci&oacute;n y propone un interaccionismo que dif&iacute;cilmente es conciliable con la unidad del ser humano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">e)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El hilemorfismo<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>espiritualista </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El hilemorfismo fue utilizado por Arist&oacute;teles para explicar el modo de ser b&aacute;sico de las substancias naturales, y recibi&oacute; una formulaci&oacute;n cl&aacute;sica en el pensamiento de Tom&aacute;s de Aquino. Caracteriza al hombre como compuesto de cuerpo y alma, subrayando la unidad del compuesto y la espiritualidad del alma. El hombre es concebido como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">una sola substancia, </em>frente al dualismo de tipo cartesiano, puesto que, si bien esp&iacute;ritu y materia son realidades diferentes, sin embargo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el alma es forma substancial del cuerpo. </em>El<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>hombre no es un cuerpo al que se a&ntilde;ade un alma como una realidad yuxtapuesta, sino que alma y cuerpo forman una sola realidad; lo cual no impide que, dado el car&aacute;cter espiritual del alma, &eacute;sta pueda subsistir despu&eacute;s de la muerte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta doctrina no es sencilla, pero esto no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el hombre no es un ser sencillo. Pretende reflejar unos hechos y unas exigencias racionales, sin suprimir lo que de misterioso hay en el hombre, que no es poco: recoge lo dado por la experiencia y lo exigido por el rigor intelectual, rehuyendo simplificar la complejidad de la existencia humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La experiencia y el razonamiento muestran que en el hombre existen dimensiones materiales y espirituales, y que ambas se dan en una &uacute;nica persona. El hombre no consta </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">de dos substancias yuxtapuestas que act&uacute;an entre s&iacute;: el hombre es una &uacute;nica substancia, y esto queda reflejado en el hilemorfismo al afirmar que la uni&oacute;n entre alma y cuerpo es como la de la forma con la materia. Forma y materia no son entidades completas. Lo espiritual exige un sujeto, el alma, pero &eacute;sta no es un sujeto completo que venga a a&ntilde;adirse al cuerpo: como forma de la materia, el alma expresa el modo de ser caracter&iacute;stica de la persona. Por otra parte, las dimensiones espirituales no pueden derivar de la materia; por tanto, es necesaria la creaci&oacute;n divina del alma que, aunque esencialmente es forma de la materia, por su espiritualidad no depende de ella, y subsiste una vez que la disgregaci&oacute;n de la materia provoca la muerte. De acuerdo con esta perspectiva, no se, da propiamente interacci&oacute;n entre el alma y el cuerpo, puesto que alma y cuerpo constituyen una &uacute;nica substancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La afirmaci&oacute;n del alma espiritual como forma substancial del hombre refleja las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">exigencias ontol&oacute;gicas </em>de los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hechos de experiencia. </em>El hilemorfismo, cuando es aplicado al hombre, lleva a afirmar que el esp&iacute;ritu informa a la materia, de tal manera que alma y cuerpo constituyen una sola substancia, tal como corresponde a la informaci&oacute;n de la materia por la forma. El problema de la uni&oacute;n del alma con el cuerpo est&aacute; mal planteado si se enfoca como un dualismo de principios substanciales completos, tal como fue formulado en el &aacute;mbito plat&oacute;nico y en la filosof&iacute;a cartesiana. El esp&iacute;ritu humano es, por su propia naturaleza, alma del cuerpo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La explicaci&oacute;n hilem&oacute;rfica debe afrontar dos tipos de dificultades: el primero se refiere a su validez con respecto a la naturaleza en general, y el segundo se refiere a su aplicaci&oacute;n al caso de la persona humana. Pero, en ambos casos, la dificultad principal suele remitir al concepto de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">forma. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Esta dificultad puede afrontarse recurriendo a las explicaciones que hemos desarrollado en los cap&iacute;tulos precedentes. La forma expresa el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de ser </em>de una entidad. Todas las entidades, e incluso las propiedades y los procesos, tienen un modo de ser. Los diferentes modos de ser de las entidades <em style="mso-bidi-font-style: normal;">naturales </em>poseen un aspecto b&aacute;sico com&uacute;n: tienen un dinamismo propio que se encuentra entrelazado con estructuras espacio- temporales. En el caso de los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sistemas unitarios, </em>ese dinamismo responde a un modo de ser unitario y se encuentra entrelazado con pautas. Bajo esta perspectiva, afirmar que los sistemas centrales son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">substancias </em>que se caracterizan por <em style="mso-bidi-font-style: normal;">su forma substancial </em>equivale a afirmar que poseen un modo de ser unitario, subrayando que se trata de un modo de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ser. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El concepto de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">forma</em> se refiere a las dimensiones <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ontol&oacute;gicas </em>de los sistemas naturales. No se reduce a un conjunto de propiedades particulares, puesto que expresa la fuente de todas las propiedades observables e incluso de otras que no se han actualizado todav&iacute;a o no se actualizar&aacute;n nunca. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La forma no es una parte de las entidades naturales: es </em>su modo de ser propio. No es una entidad completa subsistente, pero es algo real, como lo es el modo de ser de las entidades. Expresa que las entidades poseen un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ser </em>real, y que ese ser se realiza seg&uacute;n un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo </em>de ser concreto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, el concepto de forma implica una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perspectiva ontol&oacute;gica </em>que, a su vez, remite a una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">fundamentaci&oacute;n metaf&iacute;sica. </em>El hilemorfismo se aplica al caso del hombre tanto como a cualquier otro ser. Sin embargo, en el caso del hombre, su modo de ser es espiritual, y remite no s&oacute;lo a la acci&oacute;n divina que funda el ser de todas las entidades naturales, sino adem&aacute;s, a la acci&oacute;n divina que funda el ser espiritual de la persona. Pero no se trata de varios seres ni de varias acciones divinas. La acci&oacute;n divina, que en s&iacute; misma se encuentra fuera de la multiplicidad y del tiempo, produce el &uacute;nico ser que se da en el hombre, cuyo modo de ser integra lo material y lo espiritual en una unidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el caso de la persona humana, las dimensiones metaf&iacute;sicas no s&oacute;lo est&aacute;n presentes del mismo modo que en los dem&aacute;s seres naturales, sino que, adem&aacute;s, el modo de ser del hombre incluye dimensiones metaf&iacute;sicas especiales, que remiten a un efecto especial de la acci&oacute;n divina fundante. Bajo esta perspectiva, la explicaci&oacute;n hilem&oacute;rfica del hombre significa que el &uacute;nico ser de la persona humana actualiza un dinamismo que no s&oacute;lo se extiende a las caracter&iacute;sticas del mundo f&iacute;sico, sino que tambi&eacute;n incluye caracter&iacute;sticas espirituales que, adem&aacute;s, son las principales. El modo de ser de la persona humana es principalmente espiritual, pero incluye las dimensiones propias del mundo f&iacute;sico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Como ya hemos se&ntilde;alado, la dificultad principal consiste en comprender la existencia de las dimensiones espirituales separadas de las condiciones materiales. Pero esa supervivencia resulta l&oacute;gica si se tiene en cuenta que las dimensiones espirituales implican una participaci&oacute;n personal en el ser divino y que, por consiguiente, su desaparici&oacute;n exigir&iacute;a que cesara de darse el efecto de la acci&oacute;n divina, lo cual equivaldr&iacute;a a una aniquilaci&oacute;n que no resulta coherente con las tendencias que Dios mismo ha puesto en la persona ni con la creaci&oacute;n de un ser personal que posee dimensiones espirituales y, por tanto, la capacidad de subsistir con independencia de las condiciones materiales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">2.3. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La naturaleza en la vida humana </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El hombre es una s&iacute;ntesis del mundo material y del espiritual. Se encuentra por encima del resto del mundo f&iacute;sico. Participa de lo f&iacute;sico, que est&aacute; inscrito en su naturaleza como parte constitutiva, pero no se agota en las dimensiones f&iacute;sicas. Tiene la capacidad de conocer y dominar el mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La cosmovisi&oacute;n teoc&eacute;ntrica contempla al hombre como criatura de Dios, hecho por Dios a su imagen y semejanza, colocado por encima del resto de la naturaleza que le sirve para alcanzar su fin. Este <em style="mso-bidi-font-style: normal;">antropocentrismo </em>resulta coherente con la cosmovisi&oacute;n cient&iacute;fica actual, e incluso puede decirse que los conocimientos actuales responden mejor a la perspectiva antropoc&eacute;ntrica que la cosmovisi&oacute;n antigua. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En efecto, la cosmovisi&oacute;n antigua se basaba en la experiencia ordinaria, pero tambi&eacute;n inclu&iacute;a otros aspectos tales como las teor&iacute;as acerca de los cuerpos celestes, los cuatro elementos y los movimientos naturales, que eran bastante artificiosas y conduc&iacute;an a dificultades notables cuando se las examinaba con cierto rigor. La fuerza de la cosmovisi&oacute;n antigua radicaba en los aspectos relacionados con la experiencia ordinaria, especialmente en su afirmaci&oacute;n del hombre como centro de un universo jer&aacute;quico que culminaba en la persona humana y se encontraba impregnado de dimensiones divinas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la actualidad disponemos, por vez primera en la historia, de una cosmovisi&oacute;n que se extiende, con cierto detalle, a todos los niveles de la naturaleza. Se han superado las limitaciones de las perspectivas anal&iacute;tica y mecanicista. La naturaleza se nos manifiesta como el despliegue de un dinamismo propio que se organiza de acuerdo con pautas. Los procesos naturales se desarrollan de modo direccional y selectivo, aunque la actualizaci&oacute;n de las potencialidades naturales dependa de factores aleatorios. Los sistemas naturales poseen caracter&iacute;sticas hol&iacute;sticas. Tanto la formaci&oacute;n de los sistemas singulares como del sistema total de la naturaleza es posible por la cooperatividad de los dinamismos particulares. La naturaleza posee una fuerte unidad que se manifiesta en la continuidad de sus niveles y en la integraci&oacute;n de los niveles m&aacute;s b&aacute;sicos en los niveles de mayor organizaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta cosmovisi&oacute;n no tiene, por s&iacute; misma, las aplicaciones metaf&iacute;sicas. Sin embargo, proporciona una base muy adecuada para la reflexi&oacute;n ontol&oacute;gica y metaf&iacute;sica que conduce a replantear las cuestiones cl&aacute;sicas acerca de la trascendencia y de la persona humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En esta perspectiva, el hombre aparece como la culminaci&oacute;n de la naturaleza. Su existencia es posible porque la naturaleza posee unas caracter&iacute;sticas altamente espec&iacute;ficas. La actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica manifiesta de modo especialmente patente el lugar central del hombre en la naturaleza. El an&aacute;lisis de las condiciones de posibilidad de la ciencia muestra que la persona humana posee unas caracter&iacute;sticas peculiares que representan una s&iacute;ntesis de lo material y lo espiritual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El descentramiento f&iacute;sico de la Tierra en el conjunto del universo no debilita el lugar central que la persona ocupa en la naturaleza. En realidad, se trata de una cuesti&oacute;n secundaria. Incluso es posible pensar que la inmensidad del universo que conocemos sea necesaria para que se haya formado la Tierra, con sus condiciones altamente espec&iacute;ficas que hacen posible la vida humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El posible origen del organismo humano a partir de vivientes inferiores tampoco supone una dificultad para afirmar la singularidad humana, cuyas caracter&iacute;sticas espirituales resultan patentes. Las teor&iacute;as de la evoluci&oacute;n s&oacute;lo pueden ser utilizadas en favor del naturalismo si se distorsiona su alcance, utiliz&aacute;ndolas en &aacute;mbitos cuyo estudio remite a dimensiones que se encuentran fuera del alcance del m&eacute;todo experimental. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La hipot&eacute;tica existencia de otros seres inteligentes en el universo no contradice las afirmaciones anteriores, puesto que s&oacute;lo nos referimos a la centralidad de la persona humana con respecto a la naturaleza material, y esto resulta compatible con la existencia de otros seres que tambi&eacute;n se encontrasen en una relaci&oacute;n semejante en relaci&oacute;n con la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La persona humana, como s&iacute;ntesis de lo material y lo espiritual, ocupa un lugar especial en la naturaleza. Participa del car&aacute;cter personal propio del Dios autor de la naturaleza, con el cual tiene una relaci&oacute;n &uacute;nica, de car&aacute;cter personal. Si toda la naturaleza responde a un despliegue de los efectos de la acci&oacute;n divina, ese despliegue adquiere matices &uacute;nicos en el caso del hombre, cuya relaci&oacute;n con el resto de la naturaleza puede ser contemplada en continuidad con la acci&oacute;n divina. La actividad humana, que tiene su m&aacute;s alta manifestaci&oacute;n en la conducta &eacute;tica, incluye como elementos fundamentales las dimensiones materiales que le sit&uacute;an en la naturaleza, y ha de contar con ellos para su plena realizaci&oacute;n.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Un exponente de esta doctrina es Mario Bunge: cfr. M. Bunge, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Materialismo y ciencia, </em>Ariel, Barcelona 1980; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El problema mente-cerebro, </em>Tecnos, Madrid 1985; (con R. Ardila),<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Filosof&iacute;a de la psicolog&iacute;a , </em>Ariel, Barcelona 1988; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mente y sociedad, </em>Alianza, Madrid 1989. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> M. Bunge, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mente y sociedad, </em>cit., pp. 18-20. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ibid ., </em>pp. 20-21. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt;" lang="ES">El concepto metaf&iacute;sico de emergencia se contrapone al de educci&oacute;n. Una forma educida es aquella que es extra&iacute;da (o &ldquo;emerge&rdquo; ) de la potencialidad de las condiciones materiales, una forma emergente (en sentido metaf&iacute;sico) es aquella novedad absoluta que supone una causalidad trascendente.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> En este sentido, Bunge afirma: "El alma, esp&iacute;ritu o mente no es una sustancia separada de la materia, sino una colecci&oacute;n de funciones cerebrales. Si no lo fuese, no se podr&iacute;a estudiar lo ps&iacute;quico investigando el cerebro. Si no lo fuese, la psicolog&iacute;a ser&iacute;a la &uacute;nica ciencia ontol&oacute;gicamente aut&oacute;noma, la &uacute;nica que no se ocupa de estudiar procesos que ocurren en cosas materiales": lbid., p. 23. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> De hecho, la intenci&oacute;n principal de Bunge parece centrarse en fomentar el avance de la psicolog&iacute;a experimental; en efecto, cuando subraya las ventajas de su doctrina, son constantes las referencias a la ciencia experimental: cfr. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ibid., </em>pp. 32-35. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn7" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. K. R. Popper - J. C. Eccles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El yo y su cerebro, </em>Labor, Barcelona 1980. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn8" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="ES"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US">Ibid.</span></em><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US">, pp.135 y 557</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn9" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US"> Cfr. K. R. Popper, &laquo;Natural Selection and the Emergence of Mind&raquo;, en: G. Radnitzky - W. W. Bartley III (editores), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Evolutionary Epistemology, Rationality, and the Sociology of Knowledge , </em>Open Court, La Salle (Illinois) 1987, pp. 139-155. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn10" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> K. R. Popper - J. C. Eccles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El yo y su cerebro, </em>cit., p. 622. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn11" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ibid.&nbsp;</em></span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-4-parte-165638" title="Naturaleza y Metafísica 4º Parte">Naturaleza y Metafísica 4º Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>persona</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-4-parte-165638#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-4-parte-165638</guid>
		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 12:43:30 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Naturaleza y Metafísica 3º Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-3-parte-165636</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">2. Naturaleza y persona humana </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong><span lang="ES">La relaci&oacute;n entre el mundo f&iacute;sico y el esp&iacute;ritu humano es uno de los problemas perennes de la filosof&iacute;a.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>El progreso cient&iacute;fico arroja nuevas luces sobre este problema, cuya clarificaci&oacute;n depende, en buena parte, de las reflexiones propias de la filosof&iacute;a de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hemos caracterizado lo natural mediante el entrelazamiento de su dinamismo propio con la estructuraci&oacute;n espacio-temporal, que se articula en torno a pautas. Y hemos advertido que esta caracterizaci&oacute;n permite distinguir lo natural de<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>lo humano, cuyo dinamismo trasciende las estructuras espacio-temporales. Consideraremos ahora las caracter&iacute;sticas propias de la persona humana y analizaremos su explicaci&oacute;n filos&oacute;fica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>No consideraremos en este apartado las teor&iacute;as evolucionistas sobre el origen del hombre, porque ya las hemos estudiado en el cap&iacute;tulo dedicado a los or&iacute;genes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES">2. 1. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La singularidad humana </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El hombre pertenece a la naturaleza pero, al mismo tiempo, la trasciende. Se encuentra sumergido en el mundo f&iacute;sico, pero es un ser personal que posee dimensiones inmateriales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La persona humana, tal como aparece ante nuestra experiencia, presenta unas caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas que la diferencian del resto de los seres naturales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES">a)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Caracter&iacute;sticas de la persona humana </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Ante todo, el hombre es una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">persona, </em>o sea, un sujeto capaz de actividad voluntaria y de responder de sus propios actos. Su dinamismo propio se refiere a un principio interior del que nadie, excepto la persona concreta, puede responder. Las personas pueden ser reemplazadas por otras si se trata de ejecutar tareas concretas, pero nadie puede sustituir a nadie cuando se consideran las dimensiones estrictamente personales de la vida humana: la actuaci&oacute;n &eacute;tica, la amistad, el amor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El car&aacute;cter personal del hombre se encuentra estrechamente relacionado con la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">autoconciencia</em>. Su inteligencia no se limita a unas capacidades encaminadas a la acci&oacute;n, sino que capacita a la persona para interiorizar su propia vida y el mundo que le rodea, mediante la reflexi&oacute;n sobre sus propios actos. La inmanencia humana tiene un car&aacute;cter <em style="mso-bidi-font-style: normal;">intencional, </em>lo cual significa que posee una apertura que capacita a la persona para entrar en relaci&oacute;n con el resto de los seres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La persona humana tiene un modo de ser y de obrar que le sit&uacute;an por encima del resto de los seas naturales. Es caracter&iacute;stico del ser humano el conocimiento intelectual, que permite plantear las cuestiones acerca del ser y del sentido, y que se encuentra estrechamente vinculado con la capacidad de elegir y de amar. Al querer y amar, el hombre se determina a s&iacute; mismo de modo voluntario, lo cual s&oacute;lo es posible en un ser que posee conocimiento intelectual. La actividad libre se fundamenta en juicios de valor, que suponen el conocimiento del bien. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pero la libertad humana no es absoluta, puesto que- se encuentra condicionada no s&oacute;lo por las circunstancias, sino tambi&eacute;n por las inclinaciones naturales. La libertad presupone la<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>naturaleza, y la naturaleza humana tiene unas tendencias que el hombre puede encauzar, pero no modificar a su arbitrio. Esas tendencias incluyen las inclinaciones de la naturaleza f&iacute;sica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La persona humana tiene tendencias espirituales y f&iacute;sicas. En el nivel espiritual, la inteligencia s&oacute;lo se satisface cuando encuentra la verdad, y la voluntad tiende hacia el bien y la felicidad. Dentro de estas inclinaciones b&aacute;sicas, existe una libertad de actuaci&oacute;n, puesto que las realizaciones concretas de la verdad y del bien se presentan marcadas por la limitaci&oacute;n y, por consiguiente, no determinan necesariamente la actuaci&oacute;n humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La distancia que separa al hombre de la naturaleza puramente f&iacute;sica es manifiesta. Sin embargo, lo natural-f&iacute;sico forma parte constitutiva del hombre. Las dimensiones f&iacute;sicas no son algo externo o accidental a la persona, sino que constituyen un aspecto b&aacute;sico del ser humano. Pero la persona no se agota en las dimensiones natural-f&iacute;sicas. La peculiaridad de la persona humana consiste en que su naturaleza pertenece a la vez al mundo f&iacute;sico y al mundo espiritual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES">b) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La espiritualidad humana </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La realidad del yo personal, dotado de dimensiones espirituales, es indudable. </span></em><span lang="ES">El problema no consiste en encontrar alguna actividad singular que lo testimonie. Nuestra experiencia est&aacute; llena de esa realidad: su negaci&oacute;n exige violentar todo un conjunto de persuasiones profundas y adoptar actitudes pr&aacute;cticas imposibles. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Tenemos experiencia clara y amplia de lo que significa la espiritualidad: </em>personalidad, creatividad, amistad, capacidad de argumentaci&oacute;n y cr&iacute;tica, actuaci&oacute;n &eacute;tica, libertad, apreciar los valores, responsabilidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El car&aacute;cter simult&aacute;neamente material y espiritual de la persona humana tiene aspectos dif&iacute;ciles de conceptualizar, pero responde fielmente a la experiencia Lo f&iacute;sico en el hombre es humano, nunca puramente animal; se encuentra compenetrado con las dimensiones espirituales caracter&iacute;sticas de la persona. A la vez, la vida espiritual se realiza junto con las capacidades ps&iacute;quicas, biol&oacute;gicas y f&iacute;sicas. Todo lo humano se encuentra encamado y espiritualizado. El hombre es a la vez material y espiritual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El modo de ser <em style="mso-bidi-font-style: normal;">material </em>se encuentra esencialmente vinculado a las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">condiciones materiales, </em>y se articula en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">grados progresivos de inmaterialidad, </em>lo cual no significa independencia total de las condiciones materiales, sino la existencia de unos cauces materiales proporcionales, o sea, una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">organizaci&oacute;n </em>material que hace posible la existencia de modos de ser m&aacute;s perfectos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Podemos contemplar la naturaleza bajo dos perspectivas que pueden denominarse &laquo;ascendente&raquo; y &laquo;descendente&raquo;. La <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perspectiva ascendente </em>contempla la naturaleza desde las condiciones materiales, cuya progresiva organizaci&oacute;n hace posible la existencia de modos de ser gradualmente m&aacute;s perfectos. La <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perspectiva descendente </em>contempla la naturaleza como el resultado de la acci&oacute;n metaf&iacute;sica fundante, que da el ser a las entidades naturales en todos sus aspectos, y proporciona el fundamento que hace posible la existencia de la naturaleza. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Las dos perspectivas son complementarias. </em>La perspectiva ascendente corresponde a las dimensiones de la naturaleza que se manifiestan ante la experiencia y son estudiadas con detalle por las ciencias, y la perspectiva descendente corresponde a las dimensiones metaf&iacute;sicas que sirven como fundamento radical a la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El nivel humano se encuentra en continuidad con los niveles inferiores de la naturaleza. Pero la persona posee unas caracter&iacute;sticas singulares que se encuentran en un nivel <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualitativamente superior </em>al de las dem&aacute;s entidades naturales. Esto es un hecho claro, y resulta l&oacute;gico utilizar un t&eacute;rmino espec&iacute;fico para designar ese tipo de caracter&iacute;sticas. En ese sentido hablamos de cualidades <em style="mso-bidi-font-style: normal;">espirituales. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">espiritual </em>en este sentido no plantea ning&uacute;n problema, ya que se trata s&oacute;lo de representar las cualidades espec&iacute;ficamente humanas, cuya existencia es patente. Los problemas surgen cuando nos preguntamos por las relaciones entre la espiritualidad humana y las condiciones materiales. Es el problema que examinamos a continuaci&oacute;n.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><span lang="ES">c)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Materia y esp&iacute;ritu en la persona. humana </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Consideraremos los cuatro problemas que se plantean las relaciones entre la<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>espiritualidad humana y las condiciones materiales. El primero es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">epistemol&oacute;gico, </em>y se refiere a la posibilidad de observar manifestaciones concretas de las dimensiones espirituales. El segundo es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ontol&oacute;gico </em>y se refiere a la caracterizaci&oacute;n del modo de ser propio de lo espiritual y a la coexistencia de lo espiritual y lo material. El tercero es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">metaf&iacute;sico, </em>y se refiere a la necesidad de admitir una acci&oacute;n divina para dar raz&oacute;n de la espiritualidad humana. El cuarto es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">existencial, </em>y se refiere a la supervivencia del esp&iacute;ritu humano despu&eacute;s de la muerte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Respecto al problema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">epistemol&oacute;gico</em> resulta obvio que, teniendo en cuenta la unidad de la persona humana, es in&uacute;til buscar manifestaciones de la espiritualidad humana que no se encuentren relacionadas en modo alguno con las condiciones materiales. La existencia de las dimensiones espirituales es patente, pero tambi&eacute;n lo es que la actividad humana se encuentra mediatizada por las condiciones materiales. La b&uacute;squeda de dimensiones no mezcladas con lo material equivaldr&iacute;a a buscar un fantasma que se alojar&iacute;a en algunos huecos del organismo humano, y ese fantasma no existe. Sin embargo, las dimensiones propiamente espirituales se manifiestan a trav&eacute;s de toda la actividad consciente de la persona, y el progreso de la ciencia experimentar es uno de los mejores ejemplos de ello: aludiremos a ello en el apartado siguiente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Respecto al problema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ontol&oacute;gico, </em>el modo de ser propio de la persona incluye como parte constitutiva el modo de ser natural, pero lo trasciende. La persona posee un dinamismo propio que sobrepasa las posibilidades de las pautas espacio-temporales, tal como lo muestra, por ejemplo, su capacidad de plantearse interrogantes y deseos que caen fuera del &aacute;mbito de lo espacio-temporal, y su capacidad de auto-determinarse libremente sobre la base del conocimiento de los valores &eacute;ticos. Pero el dinamismo de la persona es unitario y, por tanto, el problema de la interacci&oacute;n entre lo espiritual y lo material responde a un planteamiento equivocado. En efecto, supone de alg&uacute;n modo que en la persona humana existen dos realidades diferentes que interact&uacute;an de modo exterior, lo cual no corresponde a la realidad. La persona posee un ser &uacute;nico, y aunque su modo de ser incluye dimensiones materiales y espirituales que tienen manifestaciones espec&iacute;ficas, ambas se encuentran compenetradas en un modo de ser &uacute;nico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El problema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">metaf&iacute;sico </em>no ofrece ninguna dificultad que no se encuentre ya presente en el caso de las entidades puramente naturales. Es necesario admitir la acci&oacute;n divina fundante tanto en el caso de la persona como con respecto a los dem&aacute;s seres naturales. Cuando se habla de una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">creaci&oacute;n especial </em>del alma humana, lo que es especial son los resultados de la acci&oacute;n divina, o sea, las dimensiones espirituales de la persona, pero la acci&oacute;n divina fundante se encuentra por encima de lo natural en cualquier caso, y no s&oacute;lo en el caso del hombre. Por tanto, esa creaci&oacute;n especial no significa, por as&iacute; decirlo, una alteraci&oacute;n del curso ordinario de la naturaleza, como si la naturaleza fuese independiente de la acci&oacute;n divina y esta acci&oacute;n s&oacute;lo se diera en el caso del hombre. Dios da el ser a todo lo que existe en la naturaleza, y lo peculiar en el caso del hombre es que el resultado de la acci&oacute;n divina posee una &laquo;densidad ontol&oacute;gica&raquo; que supera el modo de ser propio de las entidades naturales. Adem&aacute;s, el modo de ser de la persona humana es posible porque existen unas condiciones naturales muy espec&iacute;ficas; por tanto, tambi&eacute;n bajo este punto de vista puede advertirse que la creaci&oacute;n especial del alma humana se encuentra en continuidad, y no en oposici&oacute;n, con el curso ordinario de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin duda, el problema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">existencial, </em>que se refiere a la supervivencia del alma humana despu&eacute;s de la muerte, es el m&aacute;s dif&iacute;cil. Sin embargo, si la persona humana posee unas dimensiones ontol&oacute;gicas que suponen una participaci&oacute;n en el ser propio de la divinidad, y su ser depende de la acci&oacute;n divina, resulta l&oacute;gico que, cuando las condiciones naturales hacen imposible la continuaci&oacute;n de la vida humana en su modo de ser completo, la persona contin&uacute;e viviendo en su ser espiritual. En caso contrario, para que el esp&iacute;ritu dejase de existir, har&iacute;a falta una aniquilaci&oacute;n, o sea, una acci&oacute;n divina que parece contradecir a la acci&oacute;n creadora. Las dificultades principales provienen de la dificultad de representar la vida humana en condiciones no naturales, pero se trata de dificultades secundarias, porque se deben a nuestras posibilidades de representaci&oacute;n.&nbsp;</span></p>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-3-parte-165636" title="Naturaleza y Metafísica 3º Parte">Naturaleza y Metafísica 3º Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>persona</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-3-parte-165636#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-3-parte-165636</guid>
		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 12:41:54 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Naturaleza y Metafísica 2º Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-2-parte-165635</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">1.3.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Las objeciones naturalistas </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El naturalismo afirma que la naturaleza es la realidad total, o sea, una realidad auto-contenida que no remite a ulteriores fundamentos. Las posiciones naturalistas han encontrado defensores en todas las &eacute;pocas, pero en la nuestra suelen buscar el apoyo de las ciencias, present&aacute;ndose, con frecuencia, como si fuesen una consecuencia de la actividad cient&iacute;fica, de sus presupuestos, de sus m&eacute;todos o de sus resultados. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con frecuencia, las cr&iacute;ticas naturalistas contra las pruebas de la existencia de Dios suponen que se recurre a un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">deus ex machina , </em>una especie de tapa-huecos para rellenar las lagunas de nuestra ignorancia. Esta cr&iacute;tica puede ser v&aacute;lida frente a algunas argumentaciones deficientes, pero no afecta a las pruebas verdaderamente rigurosas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">naturalismo cient&iacute;fico </em>pretende eliminar de nuestro conocimiento y de la realidad todo aquello que no sea accesible a las ciencias. Pero esta posici&oacute;n supone un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cientificismo </em>que es contradictorio en su propio planteamiento, porque su tesis b&aacute;sica no puede ser establecida mediante el m&eacute;todo cient&iacute;fico, no pertenece a ninguna ciencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">El naturalismo evolucionista </em>afirma que la evoluci&oacute;n permite explicar el orden natural como un resultado de los procesos de mutaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n y selecci&oacute;n. Sin embargo, esa explicaci&oacute;n no es suficiente. Por una parte, porque la evoluci&oacute;n s&oacute;lo puede darse a partir de algo que ya existe: el m&eacute;todo cient&iacute;fico no permite explicar la existencia de la naturaleza, que remite a un fundamento radical. Por otra parte, porque la evoluci&oacute;n supone la existencia de leyes que, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, tampoco pueden ser explicadas completamente por la ciencia. Y adem&aacute;s, porque el azar, aunque intervenga en los procesos naturales, no es la causa propia de los resultados de esos procesos: la producci&oacute;n de nuevos seres remite a causas propiamente dichas, que puedan dar raz&oacute;n de la organizaci&oacute;n real de las entidades naturales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El esquema darwinista de variaci&oacute;n y selecci&oacute;n puede proporcionar explicaciones parciales. Pero han de ser completadas con la existencia de disposiciones, tendencias y cooperatividad: deben <em style="mso-bidi-font-style: normal;">existir programas </em>que hagan posible el orden real. Conocemos el resultado final; los posibles antecedentes deben ser coherentes con ese resultado, y esto impone condiciones de posibilidad que se refieren al modo de ser de las entidades naturales y a su cooperatividad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, las teor&iacute;as evolucionistas, mientras permanecen en su &aacute;mbito propio, o sea, como explicaciones cient&iacute;ficas que dejan la puerta abierta a los interrogantes &uacute;ltimos, no son contrarias, en modo alguno, a la afirmaci&oacute;n de la finalidad natural ni de la existencia de Dios. Es interesante subrayar que, en la actualidad, esta conclusi&oacute;n es generalmente admitida, tambi&eacute;n por parte de los cient&iacute;ficos que ocupan un lugar destacado en la defensa del evolucionismo y que no tienen creencias religiosas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por motivos semejantes, en el &aacute;mbito de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">evoluci&oacute;n c&oacute;smica , </em>las teor&iacute;as de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cosmolog&iacute;a cient&iacute;fica </em>que estudian el origen del universo, tampoco llegan hasta el nivel metaf&iacute;sico. El m&eacute;todo cient&iacute;fico lo impide. La ciencia experimental no puede pronunciarse, ni a favor ni en contra, con respecto a la existencia de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>A veces se presenta el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">pante&iacute;smo </em>como si fuera una idea compartida generalmente por los cient&iacute;ficos: ser&iacute;a "la creencia vaga de muchos cient&iacute;ficos de que Dios es la naturaleza o Dios es el universo"; y se propone, en esta l&iacute;nea, sustituir al Dios personal creador por "una mente universal que exista como parte de ese &uacute;nico universo f&iacute;sico: un Dios natural, en oposici&oacute;n al sobrenatural"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span lang="ES">. Pero el pante&iacute;smo no tiene ninguna relaci&oacute;n con la ciencia y debe afrontar serias dificultades, porque identifica las caracter&iacute;sticas de un absoluto divino con las entidades limitadas y mudables de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, las cr&iacute;ticas naturalistas suelen afirmar que el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">progreso cient&iacute;fico</em> se<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>opone a las pruebas de la existencia de Dios, como si el avance de la ciencia hiciera innecesario admitir la existencia de Dios. Sin embargo, el progreso cient&iacute;fico supone que conocemos m&aacute;s leyes y, por tanto, que conocemos mejor el orden de la naturaleza: cuanto m&aacute;s avanza la ciencia, m&aacute;s amplio es nuestro conocimiento del orden natural, y se ampl&iacute;an las bases sobre las cuales se apoyan las pruebas de la existencia de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la actualidad, la naturaleza se muestra ante nuestro conocimiento, m&aacute;s que nunca, dotada de orden y racionalidad. La reflexi&oacute;n rigurosa acerca de la naturaleza conduce a plantear el problema de su fundamentaci&oacute;n &uacute;ltima. El naturalismo no pasa de ser la afirmaci&oacute;n gratuita de un postulado, que suele basarse en extrapolaciones ileg&iacute;timas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">1.4.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Ciencia y trascendencia </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">&iquest;Es posible conseguir una integraci&oacute;n entre la perspectiva cient&iacute;fica y los problemas relativos a la trascendencia? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin duda, las ciencias y la teolog&iacute;a natural adoptan enfoques diferentes. Sin embargo, es posible integrarlos, con tal que se respete su diversidad y se adopte la perspectiva exigida por cada tipo de problemas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Cada disciplina cient&iacute;fica adopta una perspectiva particular, que puede ser denominada una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">objetivaci&oacute;n, </em>porque se refiere a un modo de construir y estudiar su objeto propio: se realiza un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">corte </em>en la realidad, mediante el cual se centra el estudio en algunos aspectos particulares. Obviamente, cualquier <em style="mso-bidi-font-style: normal;">objetivaci&oacute;n </em>de este tipo tiene un car&aacute;cter hist&oacute;rico, pues depende de los conceptos e instrumentos disponibles en cada momento</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span lang="ES">. De este modo se consigue la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">intersubjetividad </em>cient&iacute;fica, que supone la adopci&oacute;n de definiciones y criterios operacionales que, en parte, tienen un car&aacute;cter convencional. Ese modo de operar permite alcanzar una verdad que es contextual y parcial, pero aut&eacute;ntica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Dado que cada disciplina cient&iacute;fica opera dentro de una objetivaci&oacute;n particular, el m&eacute;todo cient&iacute;fico deja abierta la posibilidad de un estudio dirigido hacia als condiciones radicales del ser. Cualquiera sea la posici&oacute;n metaf&iacute;sica que se adopte, es forzozo reconocer que siempre <em style="mso-bidi-font-style: normal;">existe un salto metodol&oacute;gico entre las perspectivas cient&iacute;fica y metaf&iacute;sica. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Sin embargo, tambi&eacute;n se afirma con frecuencia que ambas perspectivas deben relacionarse mediante un di&aacute;logo, y que la ciencia conduce hasta<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> cuestiones fronterizas</em> con la teolog&iacute;a.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Se tratar&iacute;a de "cuestiones que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">surgen de la ciencia </em>y que exigen insistentemente una respuesta, pero que, por su naturaleza, trascienden las competencias de la ciencia"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esos problemas pueden surgir de dos maneras. La primera se refiere a problemas cient&iacute;ficos que provocan cuestiones interrogantes metaf&iacute;sicos en los sujetos que los estudian; se comprende que esto suceda, pero s&oacute;lo afectar&aacute; al cient&iacute;fico como persona individual. En cambio, la segunda se refiere a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">supuestos generales </em>de la ciencia y a<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> interpretaciones </em>de sus logros; estos problemas son mejores candidatos para ser cuestiones fronterizas. Puede mencionarse en este contexto, sobre todo, la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">inteligibilidad</em> de la naturaleza, su <em style="mso-bidi-font-style: normal;">racionalidad </em>como un buen candidato a ser una cuesti&oacute;n fronteriza: es<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>parte importante de los supuestos de la actividad cient&iacute;fica como tal, sin los cuales la ciencia no tendr&iacute;a sentido. Sin duda existe un largo camino desde la admisi&oacute;n impl&iacute;cita de estos supuestos por parte de los cient&iacute;ficos hasta su articulaci&oacute;n filos&oacute;fica. Pero se trata de cuestiones que pueden estudiarse de modo objetivo y que se&ntilde;alan puntos importantes de confluencia entre la actividad cient&iacute;fica y las ideas metafis&iacute;cas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En cualquier caso, la afirmaci&oacute;n de Dios y de un plan divino que gobierna la naturaleza, sobrepasa el nivel propio de las ciencias y remite a razonamientos metaf&iacute;sicos. Pero, por el mismo motivo, no es leg&iacute;timo negar la existencia de un plan divino en nombre de las ciencias. Las ciencias no permiten<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>afirmar ni negar que exista un plan divino acerca de la naturaleza, porque se trata de algo que cae fuera de su m&eacute;todo: proporcionan conocimientos acerca de las manifestaciones de las dimensiones ontol&oacute;gicas, pero estas dimensiones, s&oacute;lo pueden tematizarse desde una perspectiva propiamente filos&oacute;fica.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US"> P. Davies, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">God and the New Physics, </em>Dent, London 1983, pp. 38 y 223. </span><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">En publicaciones posteriores, Paul Davies ha evolucionado hacia posiciones menos extremas. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Los aspectos epistemol&oacute;gicos de este problema est&aacute;n tratados con amplitud en: M. Artigas, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Filosof&iacute;a de la ciencia experimental. La objetividad y la verdad en las ciencias, </em>2&deg;<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>edici&oacute;n, Eunsa, Pamplona 1992; y de modo m&aacute;s divulgativo en: M. Artigas, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El hombre a la luz de la ciencia, </em>Palabra, Madrid 1992; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ciencia, raz&oacute;n y fe, </em>4&deg; edici&oacute;n, Palabra, Madrid 1992; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ciencia y fe: nuevas perspectivas, </em>Eunsa, Pamplona 1992. El enfoque b&aacute;sico coincide en buena parte con <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el objetualismo realista </em>de Evandro Agazzi: cfr. E. Agazzi, &laquo;Eine Deutung der wissenschaftlichen Objectivit&aacute;t&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Allgemeine Zeitschrift f&uuml;r Philosophie, </em>3 (1978), pp. 20-47; &laquo;V&eacute;rit&eacute; partielle ou approximation de la v&eacute;rit&eacute;?&raquo;, en: AA. VV., <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La na__re de la v&eacute;rit&eacute; scientifique, </em>Ciaco, Louvain-la-Neuve 1986, pp. 103- 1 14; &laquo;L'objectivit&eacute; scientifique&raquo;, en: E. Agazzi (editor), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">L&rsquo;objectivit&eacute; dans les diff&eacute;rentes sciences, </em>Editions Universitaires, Fribourg 1988, pp. 13-25. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: EN-US;" lang="ES"> </span><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US">J. C. Polkinghorne, &laquo;A Revived Natural Theology&raquo;, en: J. Fennema - 1. Paul <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(editores), Science and Religion. One World: Changing Perspectives on Reality, </em>Kluwer Academie Publishers, Dordrecht 1990, p. 88.</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: EN-US;" lang="EN-US"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-2-parte-165635" title="Naturaleza y Metafísica 2º Parte">Naturaleza y Metafísica 2º Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>metafísica</category>
				<category>naturalismo</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-2-parte-165635#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-2-parte-165635</guid>
		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 12:38:52 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Naturaleza y Metafísica 1º Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-1-parte-162984</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Indice</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">1. Naturaleza y trascendencia</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.1 El fundamento radical de la naturaleza </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.2. Teleolog&iacute;a y trascendencia </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a)El argumento teleol&oacute;gico </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b)Naturaleza y providencia </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>c)El mal en la naturaleza </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.3. Las objeciones naturalistas </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.4. Ciencia y trascendencia </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">2. Naturaleza y persona humana </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">&nbsp;</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">2. 1. La singularidad humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a)Caracter&iacute;sticas de la persona humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) La espiritualidad humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>c)Materia y esp&iacute;ritu en la persona humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">2.2. Explicaciones filos&oacute;ficas de la persona humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a)El materialismo emergentista </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) El dualismo interaccionista </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b)El hilemorfismo espiritualista </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">2.3. La naturaleza en la vida humana </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">3. La inteligibilidad de la naturaleza</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">3. 1. Inteligencia inconsciente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">3.2. La naturaleza bajo la perspectiva metaf&iacute;sica </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">3.3. La autonom&iacute;a de la naturaleza </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El estudio filos&oacute;fico de la naturaleza culmina con las preguntas que se refieren a su fundamento radical y al puesto del hombre en la naturaleza. La consideraci&oacute;n detallada de estos problemas corresponde a la metaf&iacute;sica y a la antropolog&iacute;a, pero la filosof&iacute;a de la naturaleza proporciona las bases que permiten afrontarlos rigurosamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Dedicaremos el primer apartado al problema de la trascendencia. En el segundo consideraremos la relaci&oacute;n entre la naturaleza y la persona humana. Y en el tercero presentaremos una perspectiva de los principales problemas filos&oacute;ficos acerca de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">1. Naturaleza y trascendencia </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El estudio filos&oacute;fico de la naturaleza quedar&iacute;a incompleto si no se considerase el problema de su fundamento radical. La explicaci&oacute;n radical de la naturaleza se encuentra entre los problemas centrales de la filosof&iacute;a en todas las &eacute;pocas, y contin&uacute;a siendo objeto de la mayor atenci&oacute;n en la actualidad. La pregunta b&aacute;sica que se plantea es la siguiente: &iquest;Es la naturaleza auto-suficiente?, &iquest;se explica completamente por si misma?, o por el contrario, &iquest;debe admitirse la existencia de un fundamento que la trasciende, y que explica, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, su ser y su actividad? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Consideraremos, en primer lugar, c&oacute;mo se plantea el problema del fundamento radical de la naturaleza. A continuaci&oacute;n examinaremos el camino que la finalidad natural ofrece para llegar al conocimiento de Dios como fundamento de la naturaleza. Y despu&eacute;s analizaremos las objeciones que el naturalismo formula frente a la explicaci&oacute;n te&iacute;sta de la naturaleza, as&iacute; como las nuevas perspectivas que abre la cosmovisi&oacute;n actual con respecto al problema de la trascendencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.1 <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El fundamento radical de la naturaleza </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La reflexi&oacute;n filos&oacute;fica se ha preguntado en todas las &eacute;pocas acerca del significado y fundamentaci&oacute;n &uacute;ltimos de la naturaleza. La explicaci&oacute;n de la naturaleza en t&eacute;rminos de algo divino ya se encuentra ampliamente representada entre los presocr&aacute;ticos, y tambi&eacute;n ocupa un lugar destacado en la obra de<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>Plat&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Arist&oacute;teles llega a afirmar la existencia de Dios por dos caminos: el de la f&iacute;sica y el de la metaf&iacute;sica. La F&iacute;sica aristot&eacute;lica culmina con la prueba de la existencia del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">primer motor inm&oacute;vil, </em>y la Metaf&iacute;sica con la afirmaci&oacute;n del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">acto puro, </em>de Dios como viviente eterno perfecto. Adem&aacute;s, existe una estrecha correspondencia entre los dos caminos. Se trata de dos tesis correlativas: la preeminencia de la forma sobre la materia en la F&iacute;sica, y la prioridad del acto sobre la potencia en la Metaf&iacute;sica. La naturaleza encuentra su sentido &uacute;ltimo en lo divino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, la divinidad aristot&eacute;lica no es creadora. Su influencia sobre la naturaleza se ejerce al modo de la causa final. El curso de la naturaleza representa una imitaci&oacute;n de lo divino; a trav&eacute;s del movimiento circular, perfecto y eterno de los astros, y a trav&eacute;s de los ciclos de generaci&oacute;n en los que perecen los individuos pero se perpet&uacute;an las especies y las formas, la naturaleza tiende hacia lo divino y lo imita de acuerdo con su modo propio de ser. El universo aristot&eacute;lico es teleol&oacute;gico en todas sus dimensiones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La afirmaci&oacute;n aristot&eacute;lica de lo divino culmina con la afirmaci&oacute;n del acto puro como pensamiento que se piensa a s&iacute; mismo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(n&oacute;esis no&eacute;seos) </em>y como viviente perfecto: "As&iacute; la actualidad, m&aacute;s que la potencia, es el elemento divino que la inteligencia parece encerrar, y el acto de contemplaci&oacute;n es la felicidad perfecta y soberana. Por tanto, si ese estado de goce que nosotros s&oacute;lo poseemos en algunos momentos, Dios lo posee siempre, eso es admirable; y si lo tiene mayor, es todav&iacute;a m&aacute;s admirable. Ahora bien, es as&iacute; como lo tiene. Y la vida tambi&eacute;n pertenece a Dios, pues el acto de la inteligencia es vida, y Dios es este acto mismo; y el acto subsistente en s&iacute; de Dios es una vida perfecta y eterna. As&iacute; nosotros llamamos Dios a un viviente eterno perfecto; la vida y la duraci&oacute;n continua y eterna pertenecen, pues, a Dios, pues es eso mismo lo que es Dios"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tom&aacute;s de Aquino integr&oacute; las ideas aristot&eacute;licas en un nuevo contexto metaf&iacute;sico, centrado en torno al acto de ser y la participaci&oacute;n. La relaci&oacute;n entre la f&iacute;sica y la metaf&iacute;sica sigue siendo una relaci&oacute;n de continuidad entre dos niveles diferentes pero estrechamente unidos, m&aacute;s a&uacute;n que en Arist&oacute;teles. En efecto, Dios es distinto de los entes creados pero, como Causa primera del ser de los entes, es m&aacute;s &iacute;ntimo a los propios entes de lo que ellos lo son a si mismos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Seg&uacute;n Tom&aacute;s de Aquino, la existencia de Dios no puede ser conocida <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a priori, </em>puesto que ser&iacute;a necesario conocer una causa anterior a Dios, y esa causa no existe. Tampoco <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a simult&aacute;neo, </em>porque el argumento ontol&oacute;gico supone un paso ileg&iacute;timo del orden ideal al real. La prueba racional de la existencia de Dios debe ser <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a posteriori,</em> y consiste en remontarse hasta el Creador partiendo de las cosas creadas. Esto es posible porque los efectos exigen una causa proporcionada: aunque no podemos conocer en esta vida a Dios tal como es en s&iacute; mismo, podemos conocerle como Autor de la creaci&oacute;n. Se trata de un conocimiento por <em style="mso-bidi-font-style: normal;">analog&iacute;a, </em>que es posible porque en las cosas creadas existen vestigios del poder y de la sabidur&iacute;a de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las pruebas de la existencia de Dios son metaf&iacute;sicas, puesto que implican el paso del nivel f&iacute;sico al metaf&iacute;sico. Pero, tal como corresponde a nuestro modo de conocer, la metaf&iacute;sica se apoya en la f&iacute;sica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El nacimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII condujo a una nueva situaci&oacute;n en las relaciones entre f&iacute;sica y metaf&iacute;sica. La cr&iacute;tica a la f&iacute;sica filos&oacute;fica antigua no signific&oacute;, en modo alguno, una negaci&oacute;n de Dios. Por el contrario, los pioneros de la f&iacute;sica moderna y muchos de sus seguidores vieron en la nueva ciencia una base especialmente apta para probar la existencia de Dios, y formularon toda una serie de argumentos de valor muy desigual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Descartes relacion&oacute; a Dios con la filosof&iacute;a natural de un modo peculiar. En cierto sentido, recurri&oacute; a Dios para llenar las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">lagunas de inteligibilidad </em>de su f&iacute;sica. Por ejemplo, como la f&iacute;sica cartesiana se reduce a choques, existe una laguna de inteligibilidad para comprender c&oacute;mo los choques provocan cambios en los que aparecen nuevas configuraciones; Descartes la rellen&oacute; recurriendo a la idea de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">creaci&oacute;n continuada: </em>Dios crea de nuevo el mundo en su nueva configuraci&oacute;n. Seg&uacute;n esta perspectiva, Dios re-crea el mundo en cada instante, actuando de acuerdo con las leyes que &eacute;l mismo ha puesto en el mundo (conservaci&oacute;n de la cantidad de movimiento y leyes de los choques). Adem&aacute;s, Descartes recurri&oacute; a la perfecci&oacute;n e inmutabilidad divinas para garantizar la conservaci&oacute;n de la cantidad del movimiento que Dios ha impreso al universo en su comienzo, y tambi&eacute;n recurri&oacute; a Dios para explicar la configuraci&oacute;n inicial que habr&iacute;a conducido hasta el estado presente del universo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Estos argumentos no son muy afortunados, ya que el recurso a Dios viene concebido en funci&oacute;n de una f&iacute;sica deficiente o para proporcionar un fundamento metaf&iacute;sico a leyes f&iacute;sicas particulares. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Recurrir a Dios para llenar lagunas de inteligibilidad de teor&iacute;as f&iacute;sicas particulares es un modo incorrecto de plantear el problema de la trascendencia. Las pruebas tomistas adoptan una perspectiva diferente, ya que afirman la acci&oacute;n divina como algo necesario para comprender las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perfecciones positivas </em>que se dan en la naturaleza. Sin duda, tambi&eacute;n suponen la insuficiencia de la naturaleza para dar raz&oacute;n de su ser y su obrar. Pero las v&iacute;as tomistas parten del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de ser </em>de las entidades naturales y de su dinamismo, lo conceptualizan en una perspectiva ontol&oacute;gica, y muestran que exige un fundamento que se encuentra fuera de la naturaleza. Esta perspectiva se apoya en la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">filosof&iacute;a de la naturaleza; </em>en cambio, cuando esta filosof&iacute;a viene sustituida por perspectivas cient&iacute;ficas particulares, el tr&aacute;nsito hacia la metaf&iacute;sica resulta arbitrario. Problemas de este tipo se plantearon en la &eacute;poca de la f&iacute;sica cl&aacute;sica, cada vez que se pretendi&oacute; relacionar directamente la nueva ciencia con la metaf&iacute;sica y con la teolog&iacute;a natural; y esos intentos fueron numerosos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La nueva ciencia no fue utilizada solamente en favor de la teolog&iacute;a natural. Desde el siglo XVIII, tambi&eacute;n se dio el fen&oacute;meno inverso, o sea, la utilizaci&oacute;n de la ciencia con fines anti-metaf&iacute;sicos y anti-teol&oacute;gicos. Esto explica, en parte, el planteamiento de Kant. En efecto, el agnosticismo kantiano puede ser considerado, en parte, como un intento de mostrar que la ciencia no permite afirmar ni negar la existencia de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Kant critic&oacute; las pruebas racionales de la existencia de Dios como ileg&iacute;timas, ya que, en su opini&oacute;n, en ellas se otorga alcance metaf&iacute;sico a unos conceptos que s&oacute;lo son v&aacute;lidos en el &aacute;mbito de los fen&oacute;menos. Pero esa cr&iacute;tica est&aacute; condicionada por las limitaciones de la teor&iacute;a kantiana del conocimiento, seg&uacute;n la cual no podemos trascender el &aacute;mbito de los fen&oacute;menos: la realidad, tal como es en s&iacute; misma, seria incognoscible. A su vez, esta teor&iacute;a del conocimiento se encuentra demasiado condicionada por un an&aacute;lisis peculiar de la f&iacute;sica newtoniana, a la que Kant consideraba como definitiva. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La teor&iacute;a kantiana del conocimiento hace imposible la filosof&iacute;a natural y, en consecuencia, tambi&eacute;n quedan eliminadas la metaf&iacute;sica y la teolog&iacute;a natural en su sentido cl&aacute;sico. La cr&iacute;tica kantiana depende del planteamiento b&aacute;sico de su filosof&iacute;a, que fue concebida, en buena parte, como un intento de proporcionar un fundamento filos&oacute;fico a las ciencias. Pero ese intento fall&oacute;. El progreso cient&iacute;fico posterior ha mostrado que la epistemolog&iacute;a kantiana era demasiado estrecha y que sus aspectos aprovechables han de ser sometidos a una profunda revisi&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Los planteamientos posteriores se encuentran profundamente influidos por la filosof&iacute;a cartesiana y kantiana, y han conducido a posiciones muy variadas. Centraremos ahora nuestra atenci&oacute;n en uno de los principales caminos para dar el salto metaf&iacute;sico desde la naturaleza hasta Dios: el que se apoya en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la finalidad natural </em>y se articula en el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">argumento teleol&oacute;gico. </em>En efecto, se trata de un argumento cl&aacute;sico, siempre discutido, que encuentra nuevo apoyo en la cosmovisi&oacute;n actual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">1.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Teleolog&iacute;a y trascendencia </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La cosmovisi&oacute;n actual subraya la existencia de factores direccionales en la naturaleza, y ampl&iacute;a, por tanto, la base del argumento teleol&oacute;gico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El argumento teleol&oacute;gico </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Entre las pruebas de la existencia de Dios, el argumento teleol&oacute;gico ocupa un lugar destacado a lo largo de la historia y tambi&eacute;n en la actualidad. Fue articulado con especial vigor por Tom&aacute;s de Aquino, quien utiliz&oacute; las ideas de Arist&oacute;teles pero las situ&oacute; en un nuevo contexto. A lo largo de su obra propuso diferentes formulaciones del argumento, entre las cuales destaca la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">quinta v&iacute;a </em>para demostrar la existencia de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Este es el texto de la quinta v&iacute;a: "La quinta v&iacute;a se toma del gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que algunas cosas que carecen de conocimiento, concretamente los cuerpos naturales, obran por un fin: lo cual se pone de manifiesto porque siempre o muy frecuentemente obran de la misma manera para conseguir lo mejor; de donde es patente que llegan al fin no por azar, sino intencionadamente. Pero los seres que no tienen conocimiento no tienden al fin sino dirigidos por alg&uacute;n ser cognoscente e inteligente, como la flecha es dirigida por el arquero. Luego existe un ser inteligente por el cual todas las cosas naturales se ordenan al fin: y a este ser le llamamos Dios"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span lang="ES">.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La quinta v&iacute;a y otros textos paralelos de la obra de Tom&aacute;s de Aquino han sido objeto de numerosos estudios</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span lang="ES">. Ahora centraremos nuestra atenci&oacute;n en algunos aspectos que tienen especial relevancia para precisar su significado y su valor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El argumento se refiere a los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cuerpos naturales (corpora naturalia) </em>que carecen de conocimiento. Se trata, obviamente, de los seres no vivientes; pero tambi&eacute;n pueden incluirse, en el &aacute;mbito de los vivientes, la actividad que no depende del conocimiento (la actividad org&aacute;nica, con todas sus funciones) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se afirma que los cuerpos naturales obran de la misma manera &laquo;siempre o casi siempre&raquo; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(semper aut frequentius). </em>Se trata de una afirmaci&oacute;n extra&iacute;da de la experiencia ordinaria y, bajo esa perspectiva, no ofrece dificultad: es verdadera, tanto en el &aacute;mbito de los vivientes como de los dem&aacute;s entes naturales. Tom&aacute;s de Aquino se limita al conocimiento ordinario, pero su afirmaci&oacute;n puede extenderse, sin dificultad, a la naturaleza tal como aparece ante la cosmovisi&oacute;n cient&iacute;fica actual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La constancia en el modo de obrar manifiesta que la actividad natural corresponde <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a tendencias </em>que surgen de la naturaleza de los cuerpos. La regularidad de la actividad natural permite afirmar su car&aacute;cter finalista: se excluye que los cuerpos naturales alcancen su fin por azar, porque lo alcanzan obrando de la misma manera siempre o casi siempre, y los efectos del azar no son regulares. El dinamismo natural es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencial</em>, y las tendencias se dirigen hacia la consecuci&oacute;n de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">fin</em> que viene identificado con un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bien. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La referencia al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bien </em>es el punto central del argumento. Se afirma que los cuerpos naturales obran en vistas a un fin <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(operantur propter finem), </em>llegan al fin <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(perveniunt ad finem), </em>y tienden hacia el fin <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(tendunt in finem), </em>y que ese fin es algo &oacute;ptimo. Esta referencia no s&oacute;lo al bien, sino a lo &oacute;ptimo, es fundamental: sin ella, el argumento no permitir&iacute;a afirmar la existencia de Dios. La cosmovisi&oacute;n actual proporciona nuevas bases para comprobar el valor de la actividad natural y de sus resultados: en efecto, permite, conocer con detalle la perfecci&oacute;n de los mecanismos naturales en los individuos, y la organizaci&oacute;n de la naturaleza en diferentes niveles cooperativos que hacen posible la existencia humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nos encontramos, por tanto, ante una actividad natural altamente direccional y racional, llevada a cabo por seres que carecen de conocimiento. Los cuerpos naturales no pueden tener esa direccionalidad por s&iacute; mismos, pues carecen de inteligencia. De ah&iacute; que sea preciso recurrir a una inteligencia capaz de dar raz&oacute;n de las tendencias naturales y de su ordenaci&oacute;n hacia el bien. Por consiguiente, debe tratarse de una inteligencia que supera completamente a la naturaleza; m&aacute;s a&uacute;n, de una inteligencia que ha previsto el modo de ser de lo natural y las tendencias que de &eacute;l derivan: y s&oacute;lo un Dios personal creador puede dar a lo natural su ser y su modo de ser. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En efecto, la inteligencia ordenadora corresponde al Ser que ordena <em style="mso-bidi-font-style: normal;">todas las cosas </em>naturales hacia su fin <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(a quo omnes res naturales ordinantur in finem): </em>en la cosmovisi&oacute;n actual se resalta la conexi&oacute;n entre los componentes b&aacute;sicos de la naturaleza. Debe tratarse, pues, no s&oacute;lo de un ser diferente de la naturaleza, sino precisamente del Ser que es el autor de la naturaleza, porque s&oacute;lo ese Ser puede producir unas tendencias que se encuentran inscritas en el interior de los cuerpos naturales. No basta, por tanto, recurrir a un ser que ordene los cuerpos &laquo;desde fuera&raquo;, imprimi&eacute;ndoles alg&uacute;n tipo de movimiento: llegamos al Dios personal creador. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La quinta v&iacute;a mantiene su valor en la actualidad. Incluso puede decirse que, el progreso cient&iacute;fico ampl&iacute;a notablemente el &aacute;mbito de los hechos que le sirven de base. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La quinta v&iacute;a se centra en la finalidad <em style="mso-bidi-font-style: normal;">individual</em>, propia de cada cuerpo. Otras formulaciones tomistas del argumento teleol&oacute;gico subrayan la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cooperaci&oacute;n </em>de agentes diferentes hacia un mismo fin: el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">orden de la naturaleza en su conjunto</em></span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></sup></em></a><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">. </span></em><span lang="ES">El n&uacute;cleo del argumento es el mismo, tanto si se centra la atenci&oacute;n en los aspectos individuales como en los cooperativos. Pero, en relaci&oacute;n a los conocimientos cient&iacute;ficos, tiene una gran<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>fuerza la consideraci&oacute;n del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">orden cooperativo, </em>que ocupa un lugar central en la cosmovisi&oacute;n actual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Algunas formulaciones tomistas del argumento teleol&oacute;gico son mucho m&aacute;s extensas que la quinta v&iacute;a, e incluyen an&aacute;lisis filos&oacute;ficos detallados acerca de la finalidad natural que tambi&eacute;n son plenamente actuales. Por ejemplo, Tom&aacute;s de Aquino alude a quienes pretenden explicar la naturaleza recurriendo s&oacute;lo a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">causa material </em>y a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">causa agente, </em>y se&ntilde;ala que esas causas intervienen en la producci&oacute;n de los efectos, pero son insuficientes para explicar su <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bondad</em></span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></em></a><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Es interesante subrayar por qu&eacute;, en la argumentaci&oacute;n tomista, se juzgan <em style="mso-bidi-font-style: normal;">insuficientes </em>las explicaciones que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&uacute;nicamente </em>recurren a la necesidad y al azar. El motivo es diferente en los dos casos. Por lo que se refiere a las causas material y agente, a estas causas les corresponde una cierta <em style="mso-bidi-font-style: normal;">necesidad; </em>por tanto, permiten comprender que la actividad de los cuerpos se realice de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo constante, </em>pero no explican que se consiga un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">resultado &oacute;ptimo : </em>la causa material y agente <em style="mso-bidi-font-style: normal;">son ciegas con respecto a la bondad del resultado. </em>Por lo que se refiere al azar, se, afirma que el azar no explica que la actividad de los cuerpos se realice de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo constante: </em>el azar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">es ciego con respecto a 1a constancia de la actuaci&oacute;n. </em>Por fin, tampoco se consigue una explicaci&oacute;n suficiente recurriendo a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">combinaci&oacute;n de necesidad y azar, </em>en efecto, aunque se admita que esa combinaci&oacute;n puede explicar parcialmente la formaci&oacute;n de la naturaleza, resulta insuficiente para explicar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la perfecci&oacute;n de la naturaleza </em>y, adem&aacute;s, no explica su <em style="mso-bidi-font-style: normal;">fundamento radical, </em>ya que siempre remite a situaciones f&iacute;sicas anteriores</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">por Tom&aacute;s de Aquino, que se limit&oacute; a recoger lo que crea de esta cuesti&oacute;n hab&iacute;a dicho Arist&oacute;teles muchos siglos antes: cfr. Tom&aacute;s de Aquino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Comentario a la F&iacute;sica , </em>libro II, cap&iacute;tulo 8, lectio 12. </span><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la finalidad natural, que consiste en una tendencia habitual hacia algo &oacute;ptimo, postula una inteligencia: </em>relacionar, dirigir, ordenar hacia un objetivo &oacute;ptimo que se alcanza de modo habitual, son operaciones propias de una inteligencia. Y, si se tiene en cuenta que esa direcci&oacute;n afecta a las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencias naturales </em>y, por tanto, al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de ser </em>de lo natural, resulta l&oacute;gico afirmar la existencia del Dios personal creador. La cosmovisi&oacute;n actual proporciona al argumento teleol&oacute;gico una base que es m&aacute;s compleja que la proporcionada por la experiencia ordinaria, pero la supera ampliamente en profundidad y precisi&oacute;n.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">b) Naturaleza y providencia </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La causa final act&uacute;a de dos maneras . </span></em><span lang="ES">Por una parte, como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">objetivo </em>previsto por el agente, o sea, como el fin hacia cuya consecuci&oacute;n tiende la actividad del agente. Por otra parte, como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencia </em>hacia un objetivo determinado. Todos los seres tienen tendencias, que responden a su modo de ser, pero s&oacute;lo los agentes intelectuales pueden proponerse objetivos de modo consciente y libre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la primera parte del argumento teleol&oacute;gico se afirma que los seres naturales que carecen de conocimiento intelectual poseen unas tendencias constantes cuya actualizaci&oacute;n produce resultados &oacute;ptimos, y que la constancia de las tendencias muestra que esos seres no act&uacute;an por azar, sino de acuerdo con la necesidad caracter&iacute;stica de las causas agentes. Luego se a&ntilde;ade que la producci&oacute;n de resultados &oacute;ptimos muestra que esos resultados son un objetivo previsto por un agente intelectual. Por tanto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hay una doble referencia al azar: </em>se niega que las tendencias naturales respondan al azar, y tambi&eacute;n se niega que la bondad de los resultados pueda deberse exclusivamente a la confluencia azarosa de causas necesarias. Esa doble referencia corresponde a los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">dos niveles de la finalidad. </em>En consecuencia, cuando se niega la finalidad natural, hay que precisar a qu&eacute; aspecto se refiere esa negaci&oacute;n, o sea si lo que se niega es que existan <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencias naturales, </em>o que exista <em style="mso-bidi-font-style: normal;">una finalidad superior </em>que se relaciona con el gobierno divino de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Si se niega que existan <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencias, </em>hay que enfrentarse no s&oacute;lo con la evidencia propia de la experiencia ordinaria, sino con los logros del progreso cient&iacute;fico. La negaci&oacute;n de las tendencias parece responder al deseo de negar la existencia de una finalidad superior relacionada con el gobierno divino de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con frecuencia no se niega que existan tendencias particulares en la naturaleza, sino que exista <em style="mso-bidi-font-style: normal;">una tendencia global </em>en la evoluci&oacute;n. Se afirma que la evoluci&oacute;n procede por &laquo;zigzags&raquo; oportunistas, de un modo que se parece m&aacute;s a un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bricolage </em>que a un plan premeditado. En esas condiciones, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a hablarse todav&iacute;a de un plan divino? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, esta dificultad desaparece cuando se advierte que el plan divino no implica una evoluci&oacute;n rectil&iacute;nea, siempre progresiva, sin accidentes: es m&aacute;s l&oacute;gico suponer que Dios cuenta con la complejidad propia de las causas naturales para realizar su plan. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La existencia de un plan divino es plenamente congruente con el car&aacute;cter complejo de la evoluci&oacute;n. </em>M&aacute;s a&uacute;n: la complejidad del universo adquiere as&iacute; un nuevo relieve. Puede comprenderse, por ejemplo, que quiz&aacute;s Dios haya querido que existan millones de galaxias <em style="mso-bidi-font-style: normal;">para que </em>puedan existir la Tierra y el hombre. En efecto, las teor&iacute;as cosmol&oacute;gicas actuales afirman que los &aacute;tomos m&aacute;s pesados se han producido en el interior de las estrellas, y ha podido ser preciso que esto haya sucedido muchos millones de veces para que, finalmente, se haya producido un solo planeta con las caracter&iacute;sticas concretas de la Tierra. La existencia de millones de galaxias y estrellas, que de otro modo parecer&iacute;a innecesaria, podr&iacute;a resultar necesaria para que, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mediante procesos naturales, </em>haya llegado a ser posible la vida humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Entre la acci&oacute;n divina y la actividad de la naturaleza no existe una simple armon&iacute;a. Si la actividad natural responde al plan divino, deber&aacute; afirmarse que Dios no s&oacute;lo la respeta, sino que la quiere positivamente, aunque tambi&eacute;n pueda producir efectos que sobrepasen las posibilidades de la naturaleza. Por tanto, resulta congruente que el plan divino cuente con el despliegue del dinamismo natural. Bajo esta perspectiva se comprende, por ejemplo, que el plan divino sea compatible con un despliegue zigzagueante del dinamismo natural que puede producir resultados no destinados a sobrevivir, y con la existencia de mecanismos en los que se combinan la necesidad y el azar, la variaci&oacute;n y la adaptaci&oacute;n. La afirmaci&oacute;n del plan divino no equivale a afirmar que todo lo que sucede en la naturaleza sea bueno <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bajo cualquier punto de vista. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La existencia de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">plan superior </em>permite comprender en profundidad la existencia de la naturaleza. Sin duda, implica un cierto misterio, pero se trata del misterio que l&oacute;gicamente encontramos ante lo divino. Por el contrario, si se niega la existencia del plan divino, la naturaleza queda envuelta en un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">misterio irracional, </em>y f&aacute;cilmente se absolutizan las explicaciones parciales proporcionadas por las ciencias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">c)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El mal el la naturaleza </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La principal dificultad que puede plantearse frente al argumento teleol&oacute;gico es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la existencia del anal. </em>Tom&aacute;s de Aquino dedic&oacute; gran atenci&oacute;n a este problema a lo largo de toda su obra. En la Suma Teol&oacute;gica, al exponer las cinco v&iacute;as, sintetiz&oacute; su respuesta en pocas palabras: Dios permite el mal en vistas a salvaguardar bienes mayores. Esta idea se aplica a dos casos diferentes: el mal <em style="mso-bidi-font-style: normal;">moral, </em>debido al mal uso de la libertad por parte de la persona humana, y el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mal f&iacute;sico, </em>que es el que propiamente se refiere a la finalidad natural. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el caso del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mal moral, </em>que es el mal en sentido radical, no es f&aacute;cil explicar c&oacute;mo podr&iacute;a compaginarse su eliminaci&oacute;n con la libertad humana. Por tanto, se puede comprender que Dios lo permita, porque la posibilidad del mal moral responde a la existencia de la libertad humana, que es un bien todav&iacute;a superior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mal f&iacute;sico, </em>al que propiamente se refiere el argumento teleol&oacute;gico, puede justificarse de dos maneras. En primer lugar, teniendo en cuenta que se trata s&oacute;lo de un mal relativo que puede ordenarse a un bien superior, que es el bien espiritual. Y en segundo lugar, advirtiendo que el bien supremo de la naturaleza es su orden total, de tal manera que los males f&iacute;sicos particulares pueden quedar integrados en ese bien superior. La existencia del mal f&iacute;sico no se opone a la bondad divina: parece inevitable que existan conflictos entre diferentes bienes particulares, pero esos conflictos pueden resultar integrados en un bien superior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tom&aacute;s de Aquino afirma que el mundo no s&oacute;lo es bueno, sino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">muy bueno. </em>Esta afirmaci&oacute;n se encuentra, en parte, relacionada con una cosmovisi&oacute;n superada, seg&uacute;n la cual incluso los movimientos de los cuerpos f&iacute;sicos podr&iacute;an considerarse buenos porque se relacionan con su lugar natural, que determina un orden en la estructura del universo. Pero la idea fundamental sigue siendo actual. Tom&aacute;s de Aquino afirma que la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">intenci&oacute;n (intentio) </em>de todo lo que se mueve, es una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencia </em>hacia un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">acto </em>o perfecci&oacute;n, y a&ntilde;ade: "En los actos de las formas se encuentran grados. En efecto, la materia primera est&aacute; primeramente en potencia respecto hacia la forma del elemento. Pero existiendo bajo la forma del elemento, est&aacute; en potencia hacia la forma del mixto, por lo cual los elementos son la materia del mixto. Considerada bajo la forma del mixto, est&aacute; en potencia hacia el alma vegetativa, ya que el alma es el acto de un cuerpo de ese tipo. Adem&aacute;s, el alma vegetativa est&aacute; en potencia hacia la sensitiva, y la sensitiva hacia la intelectiva ....Pero despu&eacute;s de esta forma no se encuentra en lo generable y corruptible una forma posterior y m&aacute;s digna. Por tanto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el &uacute;ltimo fin de toda generaci&oacute;n es el alma humana, y hacia ella tiende la materia como hacia la &uacute;ltima forma. </em>En consecuencia, los elementos existen a causa de los cuerpos mixtos; &eacute;stos a causa de los vivientes; entre los cuales, las plantas a causa de los animales, y los animales a causa del hombre. Por tanto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el hombre es el fin de toda generaci&oacute;n</em>"</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></sup></a><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"> . </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Este texto muestra qu&eacute; entiende Tom&aacute;s de Aquino cuando afirma que los cuerpos naturales "siempre o muy frecuentemente obran de la misma manera para conseguir lo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mejor ". </em>Se trata de un punto de vista plenamente actual. Las entidades naturales se encuentran en niveles jerarquizados. Su actividad consiste en el desarrollo de capacidades direccionales, que corresponden a su modo de ser propio. El despliegue de esas capacidades hace posible la existencia de niveles de mayor organizaci&oacute;n, y finalmente, la existencia del hombre. En definitiva, la actividad tendencias de las entidades naturales hace posible la existencia de la persona humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tom&aacute;s de Aquino afirma expresamente que Dios ha creado el universo para el hombre. Recuerda que puede hablarse de la finalidad en dos sentidos: como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tendencia natural, </em>o como plan de un agente inteligente, y afirma que el hombre es el fin de las criaturas en los dos sentidos</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></sup></a><span lang="ES">. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para afirmar que Dios ha creado el universo en vistas al hombre es preciso recurrir a razonamientos que trascienden el &aacute;mbito del argumento teleol&oacute;gico. Pero esa afirmaci&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .15pt; text-align: justify;"><span lang="ES">resulta plenamente congruente con la existencia, en todos los niveles de la naturaleza, de tendencias naturales cooperativas que hacen posible la vida humana. Desde esta perspectiva, la aplicaci&oacute;n de la noci&oacute;n de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">bien </em>a la naturaleza implica un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">antropocentrismo </em>leg&iacute;timo, que refleja el puesto central del hombre en el cosmos. </span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Arist&oacute;teles, Metaf&iacute;sica , </span></em><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">XII, 7, 1072 b 23 - 30. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Suma Teol&oacute;gica , </em>parte I, cuesti&oacute;n 2, art&iacute;culo 3, cuerpo. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Puede verse, por ejemplo: M. Artigas, &laquo;Ciencia , finalidad y existencia de Dios&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Scripta Theologica, </em>17 (1985), pp. 151-189; M. Duquesne, &laquo;De quinta via: La preuve de Dieu par le gouvernement des choses&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Doctor Communis, </em>18<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>(1965), pp. 71-92; S. Kowalczyk, &laquo;L'argument de la finalit&eacute; chez Saint Thomas d'Aquin&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Divus Thomas </em>(Piazenza), 78 (1975), pp. 41-68; P. Parente, &laquo;La quinta via di S. Tommaso&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Doctor Communis, </em>7 (1954), pp. 110-130; F. Van Steenberghen, &laquo;La cinqui&egrave;me voie, 'ex gubernatione rerum'&raquo;, en: L. Elders (editor), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Quinque sunt viae, </em>Libreria Editrice Vaticana, Citt&aacute; del Vaticano 1980, pp. 84- 108; L. Vicente Burgoa, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El problema de la finalidad, </em>Universidad Complutense, Madrid 1981. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Suma contra los gentiles, </em>libro I, cap&iacute;tulo 13 y libro III, cap&iacute;tulo 64; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">De potentia , </em>cuesti&oacute;n 3, art&iacute;culo 6, cuerpo; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Comentario a la Metaf&iacute;sica de Arist&oacute;teles, </em>libro XII, cap&iacute;tulo 10, lectio 12; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Comentario al evangelio de San Juan, </em>pr&oacute;logo<em style="mso-bidi-font-style: normal;">; Comentario al Simbolo de los Ap&oacute;stoles,</em> art&iacute;culo 1. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">De veritate, </em>cuesti&oacute;n<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>5, art&iacute;culo 2. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Por curioso que pueda parecer al lector moderno, esa posibilidad, sobre la cual se, insiste en nuestra &eacute;poca a prop&oacute;sito del evolucionismo, fue contemplada expresamente</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn7" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Suma contra los gentiles, </em>libro III, cap&iacute;tulo 22. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.95pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn8" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> </span><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Cfr. Tom&aacute;s de Aquino, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Comentario a las Sentencias , </em>libro II, distinci&oacute;n I, cuesti&oacute;n II, art&iacute;culo III, cuerpo.&nbsp;</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-1-parte-162984" title="Naturaleza y Metafísica 1º Parte">Naturaleza y Metafísica 1º Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>metafísica</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-1-parte-162984#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/naturaleza-metafisica-1-parte-162984</guid>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 17:15:19 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Las propiedades de lo natural 4ª Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-4-parte-162674</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">5. Interpretaciones acerca de las cualidades</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las discusiones acerca de las propiedades de lo natural se han centrado, a lo largo de la historia, en torno a las cualidades. En efecto, la realidad de lo cuantitativo no suele ponerse en duda y, en cambio, siempre han existido interpretaciones que pretenden reducir las cualidades a lo cuantitativo; esa pretensi&oacute;n se acentu&oacute; cuando se consolid&oacute; la ciencia experimental moderna, que utiliza como instrumento las matem&aacute;ticas y se centra directamente en las dimensiones cuantitativas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En nuestra exposici&oacute;n hemos aludido a la interpretaci&oacute;n aristot&eacute;lica, a la cr&iacute;tica mecanicista y empirista a las cualidades, y al apoyo que la ciencia actual proporciona a la realidad de las cualidades. Examinaremos ahora con mayor detalle estas interpretaciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">5. 1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Cantidad y cualidad en Arist&oacute;teles </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La cantidad y la cualidad se encuentran entre las diez categor&iacute;as que Arist&oacute;teles considera como b&aacute;sicas para hablar acerca de la realidad: "Cada una de las cosas que se dicen fuera de toda combinaci&oacute;n, o bien significa una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">entidad, </em>o bien un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cuanto, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cual, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">respecto a algo, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">donde, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cuando, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hallarse situado, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">estar, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hacer, </em>o un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">padecer. </em>Es entidad -para decirlo con un ejemplo-: hombre, caballo; es cuanto: de dos codos, de tres codos; es cual: blanco, letrado; es respecto a algo: doble, mitad, mayor; es donde: en el Liceo, en la plaza del mercado; es cuando: ayer, el a&ntilde;o pasado; es hallarse situado: yace, est&aacute; sentado; es estar: va calzado, va armado; es hacer: cortar, quemar; es padecer: ser cortado, ser quemado"<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Al estudiar el significado de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cantidad<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></sup></a></em>, Arist&oacute;teles afirma que lo cuantitativo es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">lo divisible en partes integrantes. </em>Es<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> discreto </em>si es divisible en partes discontinuas; si es finito, se llama n&uacute;mero y en este caso se habla de cantidad <em style="mso-bidi-font-style: normal;">num&eacute;rica.</em> Es<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> continuo </em>si es divisible en partes continuas; en este caso se habla de cantidad <em style="mso-bidi-font-style: normal;">dimensiva, </em>porque se refiere a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">extensi&oacute;n </em>de los cuerpos. La cantidad discreta da origen al n&uacute;mero, y la cantidad continua a la l&iacute;nea, la superficie, el volumen, el tiempo, el lugar: se trata de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">magnitud, </em>que en una dimensi&oacute;n es la longitud (l&iacute;nea), en dos dimensiones es la latitud (superficie), y en tres dimensiones es la profundidad (cuerpo). En lo discreto, las partes est&aacute;n separadas y no coinciden en ning&uacute;n l&iacute;mite com&uacute;n. En lo continuo, las partes coinciden en un l&iacute;mite com&uacute;n: las partes de la l&iacute;nea coinciden en un punto, las de la superficie en una l&iacute;nea, el tiempo presente coincide con el pret&eacute;rito y el futuro, las partes del cuerpo que coinciden en un l&iacute;mite com&uacute;n ocupan un cierto lugar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Lo<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> cuantitativo </em>puede serlo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">por s&iacute; </em>o<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> accidentalmente. </em>Algo es cuantitativo por s&iacute;, cuando la cantidad le afecta directamente en su propio ser (por ejemplo, la l&iacute;nea). De las cosas que son cuantas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">por s&iacute;, </em>unas lo son seg&uacute;n la substancia, y otras son afecciones y h&aacute;bitos de la substancia (lo largo y lo corto, lo pesado y lo ligero, etc.). En cambio, algo es cuantitativo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">accidentalmente </em>si lo es no por s&iacute;. De las cosas que se dicen cuantas accidentalmente, unas se dicen cuantas por ser algo cuantitativo aquello en lo que est&aacute;n, como por ejemplo, lo m&uacute;sico porque afecta a entes cuantos, y lo blanco porque se da en una superficie; y otras por ser cuantitativas aquellas cosas de las que algo es una afecci&oacute;n, como el movimiento es cuanto porque lo es el espacio recorrido, y el tiempo es cuanto porque lo es el movimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hay cosas que constan de partes componentes que mantienen una posici&oacute;n mutua, y otras que no. Mantienen una posici&oacute;n mutua las partes de la l&iacute;nea, del plano, del espacio y del lugar. No sucede esto en el n&uacute;mero ni en el tiempo, pues sus partes no permanecen y, por tanto, no mantienen una posici&oacute;n; en cambio, mantienen cierto orden. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">lo cuantitativo no tiene contrario, </em>a no ser que se diga que lo mucho es contrario de lo poco, o lo grande de lo peque&ntilde;o; pero ninguna de estas cosas es cuanto, sino relaci&oacute;n: s&oacute;lo se dicen respecto a otra cosa, y una misma cosa es grande y peque&ntilde;a respecto a otras dos diferentes. Donde m&aacute;s parece darse la contrariedad de lo cuanto es en el lugar, por ejemplo, en el arriba y abajo, en la distancia entre el centro y los l&iacute;mites del mundo (debe advertirse que esta &uacute;ltima consideraci&oacute;n se encuadra en la cosmovisi&oacute;n antigua). <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lo cuantitativo no admite el m&aacute;s y el menos, </em>en el sentido de que, por ejemplo, una cosa no es m&aacute;s de dos codos que otra; por eso, lo m&aacute;s propio de lo cuantitativo es que se lo llame <em style="mso-bidi-font-style: normal;">igual o desigual, </em>como se ve en el cuerpo, el n&uacute;mero, y el tiempo. En cambio, lo que no es cuantitativo se llama semejante o desemejante. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Al estudiar el significado de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidad<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></sup></a>, </em>Arist&oacute;teles la designa con un nombre derivado del pronombre <em style="mso-bidi-font-style: normal;">poi&oacute;s , </em>que significa de tal o cual clase. La cualidad es aquello seg&uacute;n lo cual los entes se llaman tales o cuales. Parece afirmar que lo cualitativo es lo que se da en la substancia adem&aacute;s de lo cuantitativo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Arist&oacute;teles afirma que en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cualidad se da contrariedad, </em>como por ejemplo se da entra justicia e injusticia, o blanco y negro; pero a&ntilde;ade que esto no sucede en todos los casos, pues, por ejemplo, no sucede si se considera el rojo intenso y el rojo p&aacute;lido. Lo cualitativo admite el m&aacute;s y el menos, pero no siempre, sino en la mayor&iacute;a de los casos; es dudoso que se esto se d&eacute;, por ejemplo, en la justicia, y no se da en las figuras geom&eacute;tricas. Lo exclusivo de la cualidad es que, lo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">semejante </em>y lo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">desemejante </em>se dicen s&oacute;lo de las cualidades. Por otra parte, muchas cosas que se dicen cuales, incluyen el respecto a algo, o sea, la relaci&oacute;n: esto resulta l&oacute;gico, y nada impide que algo se cuente en ambos g&eacute;neros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El modo primero y m&aacute;s propio como se dice la cualidad es la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">diferencia de la substancia; </em>por ejemplo, b&iacute;pedo y cuadr&uacute;pedo respecto a hombre y caballo. Esto se refiere a lo que suele denominarse la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">diferencia espec&iacute;fica. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Arist&oacute;teles distingue <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cuatro especies </em>de cualidades (advirtiendo que quiz&aacute; pueda aparecer alg&uacute;n otro tipo, pero que &eacute;stos son los que se llaman as&iacute; con mayor propiedad): <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el estado y la disposici&oacute;n; la capacidad y la incapacidad; las cualidades efectivas y las afecciones; la figura y la forma. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Las cualidades de la primera especie son el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">estado (o h&aacute;bito ) </em>y la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">disposici&oacute;n, </em>que difieren por ser m&aacute;s o menos estables. Son estados los conocimientos y las virtudes. Son disposiciones el calor, el enfriamiento, la enfermedad, la salud. Los estados son tambi&eacute;n disposiciones, mientras que las disposiciones no son necesariamente estados. Arist&oacute;teles habla de &laquo;hallarse en una disposici&oacute;n&raquo; y &laquo;poseer un cierto estado&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">Las cualidades de la segunda especie son la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">capacidad </em>y la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">incapacidad </em>naturales <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(o potencia e impotencia). </em>Son las cualidades por las que llamamos a algunos pugilistas, corredores, sanos, enfermos, y tambi&eacute;n hablamos as&iacute; de lo duro y lo blando. Consisten en tener capacidad natural para hacer algo con facilidad o para no padecer nada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las cualidades de la tercera especie son las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades efectivas (patibilis qualitas) </em>y las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">afecciones (passiones): </em>la dulzura, la amargura, la acritud, el calor y el fr&iacute;o, la blancura y la negrura, la ligereza y la pesantez. Se trata de las afecciones de las cosas que se mueven en cuanto que se mueven, seg&uacute;n las cuales se dice que se alteran las cosas que cambian. Las cosas que las poseen se llaman cuales por s&iacute; mismas: dulce, blanco. Algunas se llaman <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades afectivas </em>porque producen una afecci&oacute;n en los sentidos, y otras porque se originan a partir de una afecci&oacute;n; las que se originan a partir de cosas que se descomponen f&aacute;cilmente y se retiran con rapidez, se llaman <em style="mso-bidi-font-style: normal;">afecciones, </em>pues nada es llamado tal o cual en virtud de estas cosas, sino que se dice que ha sido afectado en algo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las cualidades de la cuarta especie son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la figura y la forma: </em>triangular, recto, curvo. Probablemente no caben aqu&iacute; lo raro y lo denso, lo rugoso y lo liso, que parecen indicar m&aacute;s bien una posici&oacute;n de las partes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para Arist&oacute;teles, la naturaleza tiene caracter&iacute;sticas cuantitativas y cualitativas, y ambas son reales. Lo cuantitativo es la primera determinaci&oacute;n de lo material, y lo cualitativo determina a los entes a trav&eacute;s de la cantidad; por ejemplo, la blancura afecta a la superficie de un cuerpo. Lo cuantitativo posee una cierta primac&iacute;a, porque los dem&aacute;s accidentes afectan a la substancia a trav&eacute;s de la cantidad. Sin embargo, lo cualitativo es real, pues expresa los modos de ser de los entes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta perspectiva se situaba en continuidad con el realismo del conocimiento ordinario. Adem&aacute;s, determinaba el modo de estudiar la naturaleza: en el contexto aristot&eacute;lico, se adjudicaba la primac&iacute;a a lo cualitativo, y el estudio matem&aacute;tico de la naturaleza no lleg&oacute; a ocupar un lugar demasiado importante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">5.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Las cualidades ante el mecanicismo y el empirismo </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La objetividad de lo cualitativo se puso en tela de juicio ya antes de Arist&oacute;teles. El atomismo afirmaba que la naturaleza est&aacute; completamente determinada por propiedades cuantitativas tales como la extensi&oacute;n, la figura y el movimiento local; lo cualitativo s&oacute;lo responder&iacute;a a los efectos que la materia causa en los &oacute;rganos de los sentidos, y pertenecer&iacute;a al &aacute;mbito de las impresiones subjetivas. Tambi&eacute;n en la antig&uuml;edad, los pitag&oacute;ricos, y de alg&uacute;n modo Plat&oacute;n, consideraron a lo cuantitativo como constitutivo b&aacute;sico de la naturaleza, de tal manera que el estudio matem&aacute;tico ser&iacute;a indispensable para conseguir una comprensi&oacute;n adecuada de lo natural. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Cuando, en el siglo XVII, cristaliz&oacute; el nacimiento de la ciencia moderna, pas&oacute; a primer plano el problema de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la objetividad de las cualidades sensibles. </em>La nueva ciencia iba acompa&ntilde;ada por una perspectiva <em style="mso-bidi-font-style: normal;">mecanicista, </em>que se presentaba como la nueva filosof&iacute;a natural, en pol&eacute;mica con la antigua f&iacute;sica cualitativa. Las explicaciones mecanicistas se basaban en lo cuantitativo, y las cualidades eran consideradas como impresiones subjetivas carentes de objetividad. Descartes redujo la substancia material a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">extensi&oacute;n, </em>porque la extensi&oacute;n era, seg&uacute;n &eacute;l, la idea &laquo;clara y distinta&raquo; que podemos tener acerca de la substancia material: las cualidades, en cambio, son efectos que se producen en el sujeto cognoscente y no poseen la objetividad propia de lo cuantitativo, que adem&aacute;s puede estudiarse utilizando las matem&aacute;ticas. El triunfo de la nueva ciencia fue interpretado tambi&eacute;n como triunfo de la perspectiva mecanicista y cuantitativa, que vino a ser la filosof&iacute;a natural generalmente aceptada hasta finales del siglo XIX, al menos en los ambientes m&aacute;s relacionados con la ciencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En esa perspectiva, se neg&oacute; la realidad de lo que se denominaron <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades secundarias </em>(los &laquo;sensibles propios&raquo;, objeto de los sentidos externos: color, sonido, etc.), afirmando que s&oacute;lo son reales las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades primarias </em>(las relacionadas con la cantidad: magnitud, figura, movimiento). Las cualidades secundarias s&oacute;lo ser&iacute;an impresiones subjetivas causadas por las cualidades primarias en sujetos dotados de un determinado aparato perceptivo. Se rechazaron las formas aristot&eacute;licas como in&uacute;tiles y falsificadoras; eran consideradas como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades ocultas: </em>ser&iacute;an s&oacute;lo una etiqueta que, sin explicar nada, se presentaba como explicativa, induciendo por tanto al error y frenando el progreso cient&iacute;fico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por ejemplo, Galileo neg&oacute; la realidad objetiva de las cualidades sensibles, porque var&iacute;an en los distintos sujetos, porque no son necesarias para el estudio matem&aacute;tico de la naturaleza, y porque podemos concebir la sustancia corp&oacute;rea sin cualidades, pero no sin figura y movimiento<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></sup></a>. Para Descartes, la sustancia corp&oacute;rea se reduce a extensi&oacute;n, todo cambio se reduce a movimiento local, y s&oacute;lo son propiedades reales de los cuerpos las figuras y los movimientos locales, que pueden ser objeto de tratamiento matem&aacute;tico<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El empirismo de aquella &eacute;poca afirmaba la misma doctrina. Por ejemplo, Locke escribi&oacute;: "las ideas de las cualidades primarias de los cuerpos son semejanzas de estas cualidades, y realmente existen sus modelos en los cuerpos mismos; pero en nada se asemejan las ideas que en nosotros producen las cualidades secundarias. No hay nada que exista en los cuerpos mismos que se parezca a esas ideas nuestras. S&oacute;lo existe un poder para producir en nosotros esas sensaciones en los cuerpos a los que denominamos conforme a esas ideas; y lo que es dulce, azul o caliente seg&uacute;n una idea, no es, en los cuerpos as&iacute; denominados, sino cierto volumen, forma y movimiento de las partes insensibles de los mismos cuerpos"<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Incluso la filosof&iacute;a trascendental de Kant se sit&uacute;a en la misma l&iacute;nea. Kant afirm&oacute; que existen formas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a priori </em>para el espacio y el tiempo, pero no pens&oacute; que fuera necesaria la existencia de formas referentes a las cualidades secundarias. S&oacute;lo el espacio se refiere a algo externo, y de su intuici&oacute;n pueden obtenerse proposiciones sint&eacute;ticas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a priori; en </em>cambio, las sensaciones de colores, sonidos, calor, son simples sensaciones, no son intuiciones, y no dan a conocer ning&uacute;n objeto, al menos <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a priori. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En la &eacute;poca posterior, aunque se han propuesto diferentes interpretaciones, con frecuencia se ha continuado negando la realidad de las cualidades y se ha pretendido apoyar esta negaci&oacute;n en los progresos de la ciencia matem&aacute;tica de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">5.3.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Las cualidades y el realismo cient&iacute;fico </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Si las cualidades son propiedades reales, y si admitimos que la ciencia experimental proporciona un conocimiento aut&eacute;ntico de la realidad, deber&iacute;an encontrarse en las ciencias conceptos relacionados con las cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La adscripci&oacute;n de cualidades a las entidades que estudia la ciencia no presenta problemas especiales cuando se estudian aspectos accesibles a la observaci&oacute;n, tal como sucede, por ejemplo, en muchos fen&oacute;menos biol&oacute;gicos. En cambio, cuando se estudian aspectos inobservables, corno sucede en la microf&iacute;sica, los problemas son mayores, porque debemos recurrir a modelos matem&aacute;ticos que no son una fotograf&iacute;a de la realidad. Sin embargo, tambi&eacute;n entonces se consiguen conocer virtualidades, capacidades, disposiciones y tendencias que las entidades poseen en virtud de su naturaleza propia. Sin duda, en algunos casos resulta dif&iacute;cil llegar a conclusiones ciertas acerca del estatuto ontol&oacute;gico de las entidades y de sus propiedades; pero esto se debe a las limitaciones de nuestro conocimiento. Si no se admitiera que la naturaleza est&aacute; constituida por entidades que tienen una naturaleza y unas cualidades propias, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica carecer&iacute;a de sentido, y lo mismo suceder&iacute;a con los enunciados cient&iacute;ficos. Esto es compatible con el car&aacute;cter abstracto de muchas formulaciones cient&iacute;ficas y con la existencia de dificultades para determinar su alcance ontol&oacute;gico concreto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Una de las manifestaciones de las cualidades en el &aacute;mbito cient&iacute;fico se encuentra en los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">t&eacute;rminos disposicionales, </em>que indican tendencias a actuar de modos determinados en ciertas circunstancias. Se ha discutido acerca de la realidad de esos t&eacute;rminos; en ocasiones se argumenta que no son necesarios y no desempe&ntilde;an ninguna funci&oacute;n esencial en la ciencia: podr&iacute;an ser sustituidos por t&eacute;rminos puramente operacionales. Sin embargo, de hecho, la actividad cient&iacute;fica no funciona de ese modo, y es frecuente la utilizaci&oacute;n de un vocabulario disposicional, que equivale a atribuir cualidades a las entidades cient&iacute;ficas. En la ciencia experimental se recurre con frecuencia a propiedades disposicionales; basta pensar en propiedades tales como la resistencia el&eacute;ctrica, la susceptibilidad el&eacute;ctrica, la densidad, la solubilidad, la afinidad qu&iacute;mica y muchas otras: se trata de aut&eacute;nticas magnitudes cient&iacute;ficas que se refieren a cualidades, porque expresan virtualidades, capacidades, disposiciones y tendencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nos referiremos ahora a algunas interpretaciones de la epistemolog&iacute;a actual acerca de los conceptos relacionados con las capacidades y las tendencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por ejemplo, Q. Gibson ha estudiado la funci&oacute;n explicativa de los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">enunciados que expresan tendencias<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></sup></a>. </em>Afirma que esos enunciados <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no son contrastables </em>y concluye que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">carecen de valor: </em>si las tendencias se dirigen hacia algo que no existe, esto s&oacute;lo tendr&iacute;a sentido en el &aacute;mbito de la intencionalidad humana, a menos que se admita una especie de pan-psiquismo. Gibson afirma que los enunciados acerca de tendencias se prestan a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">abusos metaf&iacute;sicos </em>y al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">antropomorfismo, </em>y pretende evitar tales inconvenientes. El ejemplo favorito de Gibson es el de las situaciones en las que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no existen efectos detestables </em>y que, de acuerdo con los defensores de las tendencias, se explicar&iacute;an mediante el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">equilibrio de tendencias reales; </em>es el caso, por ejemplo, de dos equipos que tiran en direcciones opuestas de una misma cuerda, de tal modo que la cuerda no se desplaza: si se recurre a tendencias, se afirmar&aacute; que existen tendencias que act&uacute;an pero se equilibran. Incidentalmente, Gibson afirma que, en ese caso, no sucede nada, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">si se except&uacute;a, por supuesto, que la cuerda se estira y otras cosas por el estilo. </em>Esta observaci&oacute;n es importante. En efecto, equivale a admitir que, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">de hecho, las tendencias producen resultados, </em>aunque podamos prescindir de ellos bajo ciertas perspectivas. Pero, entonces, se admite impl&iacute;citamente que existen tendencias reales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La existencia de tendencias reales parece innegable. Se trata de un supuesto b&aacute;sico de las ciencias. En el nivel cient&iacute;fico, el problema se refiere a la posibilidad de construir conceptos que permitan representar las tendencias y tengan capacidad explicativa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Quienes defienden la existencia de tendencias, resumen el problema en los siguientes t&eacute;rminos. En la naturaleza existen diferentes tendencias o <em style="mso-bidi-font-style: normal;">potencias activas que responden a la naturaleza de las cosas. </em>Act&uacute;an de modo combinado y, para detectarlas, hay que recurrir a experimentos en los cuales se a&iacute;slan los efectos de las tendencias particulares. La naturaleza es un sistema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">abierto </em>en<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>el cual interfieren las diferentes tendencias, y para conocerlas hay que provocar la existencia de sistemas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cerrados, </em>en los cuales s&oacute;lo intervienen factores que podemos controlar. En los sistemas cerrados, o sea, en los experimentos en los cuales se eliminan las interferencias no deseadas, se pueden obtener leyes naturales que expresan secuencias constantes; una vez que disponemos de esas leyes, podemos proceder a explicar lo que sucede en los sistemas abiertos del mundo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">real en t&eacute;rminos de las leyes que expresan tendencias. Este tipo de argumentaci&oacute;n es defendida, por ejemplo, por Roy Bhaskar y Rom Harr&eacute;<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Seg&uacute;n Harr&eacute;, una tendencia es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">una potencia </em>que se encuentra como en suspenso, en camino de ser ejercitada o manifestada<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn9"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></sup></a>. Harr&eacute; afirma que ese concepto desempe&ntilde;a una funci&oacute;n central en la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica acerca de la ciencia: "Intento mostrar que el concepto de potencia <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(power) </em>puede desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n central en una teor&iacute;a metaf&iacute;sica conforme con una filosof&iacute;a realista de la ciencia....; mostrar&eacute; que las potencias no s&oacute;lo son indispensables en la epistemolog&iacute;a de la ciencia, sino que son el aut&eacute;ntico coraz&oacute;n y la clave de la mejor metaf&iacute;sica para la ciencia. Al hacerlo, mostrar&eacute; que el concepto de potencia no es m&aacute;gico ni oculto, sino tan emp&iacute;rico como podamos desear, e incluso m&aacute;s rico en capacidad que los conceptos a los que sucede.....; debemos disponer del concepto de potencia para que la ciencia tenga sentido"<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn10"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En los an&aacute;lisis de Harr&eacute;, el concepto de potencia <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(power) </em>expresa potencia activa, poder, fuerza, energ&iacute;a, y se encuentra relacionado con los conceptos de disposici&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(disposition), propensi&oacute;n (propensity), direcci&oacute;n (trend), tendencia (tendency) </em>y potencia pasiva o capacidad de intervenir en acciones provocadas por las potencias activas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(liability). </em>Todos ellos expresan aspectos relativos a capacidades y direccionalidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Seg&uacute;n Harr&eacute;, la afirmaci&oacute;n de una potencia no es una aserci&oacute;n categ&oacute;rica acerca de la presencia de una cualidad, sino un enunciado condicional o hipot&eacute;tico gen&eacute;rico, ya que no especifica a qu&eacute; tipo de cuestiones concretas se aplica, acompa&ntilde;ado por condicionales subjuntivos que se refieren a casos en los que no se ha manifestado y que tienen la forma: "si se sometiera a tales condiciones, entonces suceder&iacute;a tal efecto". Harr&eacute; afirma que las entidades tienen potencias, incluso si no las ejercitan. La diferencia entes lo que tiene una potencia para comportarse de un determinado modo y lo que no la tiene, no se refiere a su actuaci&oacute;n, ya que puede suceder que esa potencia nunca se ejerza; la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">diferencia se refiere a lo que las entidades son: </em>es una diferencia en su <em style="mso-bidi-font-style: normal;">naturaleza intr&iacute;nseca. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En este contexto, las potencias corresponden al concepto cl&aacute;sico de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">potencia activa, y </em>el concepto opuesto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(liability), </em>al de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">potencia pasiva. </em>Harr&eacute; se&ntilde;ala que esos dos conceptos son los extremos de todo un espectro, en el que existen diferentes grados de &laquo;responsabilidad&raquo; respecto a los comportamientos particulares, en los que intervienen las condiciones intr&iacute;nsecas y las circunstancias externas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Harr&eacute; advierte que, seg&uacute;n el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">realismo, existe una necesidad natural, </em>y lo que sucede responde al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de ser </em>de las entidades; en cambio, el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> empirismo </em>s&oacute;lo considera leg&iacute;timo afirmar la existencia de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">concomitancias </em>entre los eventos, negando la posibilidad de conocer <em style="mso-bidi-font-style: normal;">conexiones causases </em>reales que respondan a la naturaleza de las cosas. Pero las dos perspectivas conducen a dos tipos diferentes de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica: la empirista buscar&aacute; nuevos casos de concomitancias, y la realista buscar&aacute; conocer mejor las causas y sus efectos; pero <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica se lleva a cabo de acuerdo con la perspectiva realista. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las conclusiones de Harr&eacute; coinciden b&aacute;sicamente con la l&iacute;nea de Bhaskar. Ambos defienden un realismo seg&uacute;n el cual, para dar cuenta de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">inteligibilidad </em>en la ciencia, es necesario admitir que el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">orden </em>que se descubre en la naturaleza existe independientemente de la actividad humana. Ese orden consiste en la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">estructura y constituci&oacute;n </em>de las entidades, y en las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">leyes causales . </em>Para dar raz&oacute;n de la ciencia se requiere una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ontolog&iacute;a </em>que proporcione una respuesta esquem&aacute;tica a la cuesti&oacute;n: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">c&oacute;mo debe ser el mundo para que la ciencia sea posible<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn11"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></sup></a>. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Bhaskar y Harr&eacute; subrayan con claridad que la ontolog&iacute;a coherente con los conocimientos cient&iacute;ficos actuales incluye, como ingrediente fundamental, la existencia de relaciones causases que se fundamentan en disposiciones, tendencias y capacidades; que estas caracter&iacute;sticas corresponden al modo de ser propio de las entidades; y que es necesario admitir ese orden natural para dar raz&oacute;n de la ciencia<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn12"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[12]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las construcciones cient&iacute;ficas no pueden identificarse sin m&aacute;s con las caracter&iacute;sticas reales de la naturaleza. Sin embargo, los supuestos b&aacute;sicos de la ciencia experimental incluyen la existencia de entidades naturales que poseen un modo de ser propio, que se manifiesta a trav&eacute;s de disposiciones que tienen un car&aacute;cter tendencias; y el progreso cient&iacute;fico justifica esos supuestos y ampl&iacute;a su alcance. De hecho, la cosmovisi&oacute;n cient&iacute;fica actual proporciona una base amplia para los conceptos de virtualidades, capacidades, disposiciones y tendencias, que reflejan las dimensiones cualitativas de la naturaleza.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;">
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Arist&oacute;teles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Categor&iacute;as , </em>4, 1b 25 - 2a 4. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Arist&oacute;teles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Categor&iacute;as , </em>6, 4 b 20 - 6 a 35; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Metaf&iacute;sica, </em>V, 13, 1020 a 7-32. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Arist&oacute;teles, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Categor&iacute;as , </em>8, 8 b 25 - 11 a 38; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Metaf&iacute;sica , </em>V, 14, 1020 a 33 - 1020 b 25. </span><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Galileo Galilei, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Il saggiatore, </em>en<em style="mso-bidi-font-style: normal;">: Opere, </em>ed. Barbera, Firenze 1899-1909, volumen VI, pp. 347-348. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Cfr. R. Descartes, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Principia Philosophiae,</em> II,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>64 (en: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Oeuvres de Descartes, </em>publi&eacute;es par C. Adam &amp; P. Tannery, Vrin, Paris 1964, vol. VIII-1.) Las mismas ideas est&aacute;n expuestas en sus <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Meditationes de prima philosophia, </em>med. 3, 6, y sextae responsiones (en: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">lbid.,)</em></span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> J. Locke,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> An</em> <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Essay Concerning Human Understanding, libro </em>II, cap&iacute;tulo VIII, n. 15. El texto castellano est&aacute; tomado de: J. Locke, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ensayo sobre el entendimiento humano, </em>Editora Nacional, Madrid 1980, vol. 1, pp. 209-210. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn7" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. Q. Gibson, &laquo;Tendencies&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Philosophy of Science, </em>50 (1983), pp. 296-308. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn8" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES">Cfr. R. Bhaskar, A <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Realist Theory of Science, </em>Leeds Books, Leeds 1975, pp. 33-36. Nos referiremos a las ideas de Harr&eacute; a continuaci&oacute;n con mayor detalle. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn9" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. R. Harr&eacute;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">The Piinciples of Scientific Thinking, </em>Mac Millan, London 1970, p.278. Harr&eacute; usa aqu&iacute; y en muchos otros lugares el t&eacute;rmino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">power, </em>que traducimos por <em style="mso-bidi-font-style: normal;">potencia; </em>se trata, evidentemente, de una potencia <em style="mso-bidi-font-style: normal;">activa </em>o capacidad de actuar.</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn10" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> R. Harr&eacute;, &laquo;Powers&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cit.,</em> pp<em style="mso-bidi-font-style: normal;">. </em>81, 83 y 85. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn11" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. R. Bhaskar, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">o. c., </em>pp. 27-29. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn12" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[12]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Los an&aacute;lisis de Bhaskar y Harr&eacute; se sit&uacute;an en la l&iacute;nea del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">experimentalismo, </em>representado tambi&eacute;n por Ian Hacking (cfr. I. Hacking,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Representing and Intervening, </em>Cambridge University Press, Cambridge 1983), y no est&aacute;n exentos de dificultades. Nos hemos limitado en el texto a se&ntilde;alar algunos importantes puntos de coincidencia. Una exposici&oacute;n articulada de la epistemolog&iacute;a de Harr&eacute; se encuentra en: R. Harr&eacute;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Varieties of Realism</em>, Blackwell, Oxford 1986. En esta obra se afrontan problemas nada f&aacute;ciles de la epistemolog&iacute;a actual y, junto con an&aacute;lisis valiosos, se encuentran puntos de vista muy problem&aacute;ticos.&nbsp;</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-4-parte-162674" title="Las propiedades de lo natural 4ª Parte">Las propiedades de lo natural 4ª Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cantidad</category>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>forma</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-4-parte-162674#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-4-parte-162674</guid>
		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 23:41:19 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Las propiedades de lo natural 3ª Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-3-parte-162673</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Virtualidades cualitativas </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong><span lang="ES">Lo natural posee modos de ser espec&iacute;ficos que, si bien se realizan a trav&eacute;s de las dimensiones cuantitativas, no se reducen a ellas. Hemos estudiado los modos de ser esenciales; ahora consideraremos los accidentales. Nos referiremos en primer lugar a las cualidades de las substancias materiales; examinaremos despu&eacute;s los tipos de cualidades y su realidad; finalmente, aludiremos al importante puesto que ocupan las cualidades en el conocimiento de la naturaleza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">3.1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Substancia, forma y cualidades </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El dinamismo se refiere a una caracter&iacute;stica fundamental de lo natural: la existencia de virtualidades que se despliegan a trav&eacute;s de interacciones. Esas virtualidades corresponden al modo de ser de las substancias, al car&aacute;cter espec&iacute;fico de cada substancia; por tanto, a su forma substancial. Pero no se identifican con ella. En efecto, una misma substancia, sin cambiar su esencia, puede desplegar unas virtualidades y no otras, y en distintos grados; si no fuese as&iacute;, cualquier substancia estar&iacute;a poniendo en juego, por as&iacute; decirlo, todas sus posibilidades de interacci&oacute;n en todo momento: y no es eso lo que sucede. Ni siquiera ser&iacute;a posible que sucediera, porque el despliegue de las virtualidades se realiza en funci&oacute;n de las circunstancias presentes en cada caso, y las circunstancias pueden ser muy variadas: no pueden estar presentes a la vez todas las circunstancias posibles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esas virtualidades suelen denominarse &laquo;cualidades&raquo;. En el caso de la cantidad, el uso del singular expresa la unidad de la substancia; en cambio, aqu&iacute; utilizamos el plural para expresar que en cualquier substancia existen diferentes cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hablamos tambi&eacute;n de &laquo;virtualidades&raquo; porque se trata de propiedades que est&aacute;n presentes en la substancia al modo de posibilidades, de potencialidades cuya actualizaci&oacute;n depende de las circunstancias. Este t&eacute;rmino expresa tanto potencialidades de actuar como de recibir una acci&oacute;n de otra substancia: aunque con frecuencia se habla de cualidades &laquo;activas&raquo; en el primer caso y &laquo;pasivas&raquo; en el segundo, desde un punto de vista general todas se despliegan mediante &laquo;interacciones&raquo; que incluyen dos o m&aacute;s sujetos, con independencia de que puedan considerarse &laquo;agentes&raquo; o &laquo;pacientes&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">las cualidades son modos de ser accidentales, </em>porque no tienen una existencia propia independiente, ni se identifican con la esencia de las substancias; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">se relacionan con la forma substancial, </em>porque vienen a ser determinaciones particulares que corresponden al modo espec&iacute;fico de ser de cada substancia; y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">determinan a la substancia &laquo;a trav&eacute;s de&raquo; la cantidad, </em>porque son modos de ser que se realizan en las condiciones cuantitativas: la magnitud de una substancia, su configuraci&oacute;n espacial, la estructuraci&oacute;n temporal de los procesos que en ella existen, y, en general, las condiciones materiales, hacen posible la existencia de las cualidades y a la vez les imponen unos l&iacute;mites.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">3.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Tipos de cualidades </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Existen muchos tipos de cualidades, y no todas se encuentran en cada substancia. Precisamente, el modo de ser de las substancias suele determinarse mediante sus cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nos referiremos en primer lugar a los tipos generales de cualidades; en segundo lugar, a su car&aacute;cter de virtualidades o disposiciones; y en tercer lugar, a las cualidades que pueden ser captadas por los sentidos y que desempe&ntilde;an, por este motivo, una funci&oacute;n b&aacute;sica en nuestro conocimiento de la naturaleza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Modos de ser particulares </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En cuanto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modos de ser, </em>suelen distinguirse dos tipos b&aacute;sicos de cualidades: las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">propiedades, </em>que no forman parte de la esencia pero la acompa&ntilde;an necesariamente, y las cualidades puramente <em style="mso-bidi-font-style: normal;">contingentes </em>que pueden darse o no en una substancia concreta. Por ejemplo, las substancias qu&iacute;micas puras poseen propiedades bien determinadas que las distinguen (masa at&oacute;mica, puntos de fusi&oacute;n o de vaporizaci&oacute;n, etc.), y, en cambio, pueden poseer otras cualidades que no son caracter&iacute;sticas (por ejemplo, presentarse bajo un determinado color, o encontrarse en estado s&oacute;lido, l&iacute;quido o gaseoso y, por tanto, poseer una densidad o una dureza determinadas). <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Las propiedades se emplean para definir las substancias: </em>no conocemos las esencias de modo directo ni completo, y por tanto, determinamos su modo de ser y su definici&oacute;n a trav&eacute;s de sus propiedades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se distinguen tambi&eacute;n las cualidades <em style="mso-bidi-font-style: normal;">activas </em>y las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">pasivas. </em>Las primeras se refieren a las modalidades de la actividad, y las segundas a la recepci&oacute;n de acciones de otros sujetos. Sin embargo, ya hemos advertido que esta distinci&oacute;n responde, a veces, a criterios convencionales, porque tanto las &laquo;acciones&raquo; como las &laquo;pasiones&raquo; son &laquo;interacciones&raquo;, y una substancia se califica como agente o paciente de acuerdo con determinados puntos de vista: por ejemplo, seg&uacute;n se trate de un viviente o de una substancia inorg&aacute;nico, de una substancia de mayor o menor tama&ntilde;o, etc. Evidentemente, resulta l&oacute;gico calificar como &laquo;agentes&raquo; a los sujetos dotados de conocimiento o de tendencias muy espec&iacute;ficas cuando desarrollan las respectivas virtualidades: hablamos de las acciones de un animal que anda o vuela y, en cambio, hablamos de la acci&oacute;n de unas piedras que caen sobre el animal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Virtualidades, disposiciones y tendencias </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Todas las cualidades pueden ser consideradas como &laquo;virtualidades&raquo;, porque se trata de posibilidades que pueden actualizarse en funci&oacute;n de las circunstancias. Y cualquier virtualidad equivale a una posibilidad real, a una potencialidad espec&iacute;fica, que puede encontrarse m&aacute;s o menos pr&oacute;xima a su actualizaci&oacute;n. De acuerdo con los grados de esa proximidad, se puede hablar, de menos a m&aacute;s, de simples virtualidades, de capacidades, de disposiciones, o de aut&eacute;nticas tendencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Teniendo en cuenta que la actualizaci&oacute;n de las virtualidades depende de las circunstancias que la permiten o que la impulsan, tambi&eacute;n depende en parte de las circunstancias la calificaci&oacute;n de una cualidad como virtualidad, capacidad, disposici&oacute;n o tendencia: por ejemplo, la afinidad de las substancias qu&iacute;micas se refiere a su tendencia a combinarse, y var&iacute;a en las diferentes circunstancias. Estos calificativos suelen utilizarse con referencia a las circunstancias ordinarias, o a circunstancias especiales que tienen particular relevancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La existencia de tendencias es especialmente patente cuando los agentes forman parte de una organizaci&oacute;n unitaria estable. En efecto, en esos casos se dan las condiciones que favorecen o provocan la actualizaci&oacute;n de unas virtualidades espec&iacute;ficas. Es importante advertir que este caso es muy frecuente en la naturaleza, lo cual es una manifestaci&oacute;n de su car&aacute;cter altamente espec&iacute;fico y tendencial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El car&aacute;cter tendencial de las cualidades ha sido negado, con frecuencia, debido a su conexi&oacute;n con la finalidad. Se trata, sin embargo, de un aspecto central de la naturaleza. Lo examinaremos con m&aacute;s detenimiento al estudiar la objetividad de las cualidades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">e)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Las cualidades sensibles </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Especial importancia tiene para nosotros la distinci&oacute;n de las cualidades entre aquellas que son sensibles y las que no lo son. En efecto, nuestro conocimiento de la naturaleza depende completamente de las primeras, porque se basa en lo que puede ser conocido mediante nuestros sentidos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por supuesto, la distinci&oacute;n es irrelevante, en cambio, en vistas a determinar el modo de ser de lo natural, ya que ese modo de ser podr&iacute;a permanecer id&eacute;ntico incluso si desapareciera la humanidad (prescindimos aqu&iacute; de los efectos de nuestra acci&oacute;n sobre la naturaleza). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nuestros sentidos tienen un alcance muy limitado y su funcionamiento se refiere, ante todo, a las necesidades de la vida pr&aacute;ctica. En tales circunstancias, resulta sorprendente el gran desarrollo de las ciencias, gracias al cual conocemos muchos aspectos de la naturaleza que son inaccesibles a la experiencia ordinaria e incluso se encuentran muy alejados de ella. Este progreso s&oacute;lo es posible gracias a una peculiar combinaci&oacute;n de la experimentaci&oacute;n y la conceptualizaci&oacute;n; el m&eacute;todo cient&iacute;fico, basado en esa combinaci&oacute;n, es una de las principales muestras de la inteligencia humana, ya que supone un alto grado de idealizaci&oacute;n, de capacidad de relacionar las construcciones te&oacute;ricas con los resultados experimentales, de idear y realizar experimentos muy sofisticados, de interpretaci&oacute;n y de argumentaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pero todo ello depende de los &laquo;datos&raquo; proporcionados por los sentidos. Incluso las teor&iacute;as m&aacute;s abstractas deben ser comprobadas mediante consecuencias experimentales, cuya interpretaci&oacute;n depende, inevitablemente, de los datos de la experiencia ordinaria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Otros vivientes pueden captar cualidades que para nosotros resultan inaccesibles, o en un grado que supera nuestras posibilidades. En cualquier caso, la relaci&oacute;n de las cualidades con nuestro conocimiento conduce directamente al problema de la objetividad de las cualidades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">3.3. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La objetividad de las cualidades </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En la perspectiva aristot&eacute;lica, la cualidad se refiere a un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de ser, </em>o sea, a una <em style="mso-bidi-font-style: normal;">forma accidental </em>que representa un aspecto de la realidad, una determinaci&oacute;n accidental que no se reduce a las dimensiones cuantitativas. La cantidad sin forma ser&iacute;a, por decirlo as&iacute;, ciega. Negar lo cualitativo equivale a negar que existan realmente modos de ser. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pero, &iquest;c&oacute;mo conocemos las cualidades?, &iquest;en qu&eacute; medida se encuentra condicionado nuestro conocimiento por nuestro particular acceso a la realidad?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Cualidades primarias y secundarias </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En el mecanicismo cartesiano y en el empirismo post-cartesiano, se articul&oacute; la dicotom&iacute;a entre lo &laquo;cuantitativo-objetivo&raquo; y lo &laquo;cualitativo-subjetivo&raquo; en el nivel del conocimiento sensible y de la realidad f&iacute;sica. Se acu&ntilde;&oacute; una terminolog&iacute;a que ha sobrevivido hasta la actualidad: las caracter&iacute;sticas cuantitativas tales como la magnitud, la figura y el movimiento local responder&iacute;an a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades primarias, </em>que son propiedades reales de la naturaleza, y en cambio, las cualidades sensibles como el color, el sabor, el sonido, etc. (los objetos directos de nuestros sentidos), ser&iacute;an <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades secundarias, </em>que no son propiedades reales, sino los efectos que las cosas producen en nuestros sentidos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta dicotom&iacute;a suele presentarse como si estuviese apoyada por la perspectiva cuantitativa de la ciencia experimental, que consigue estudiar las cualidades primarias de modo intersubjetivo, lo cual no es posible con respecto a las cualidades secundarias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para clarificar este problema es importante comprender la funci&oacute;n de las matem&aacute;ticas en el estudio de la naturaleza. Los conceptos matem&aacute;ticos, especialmente los m&aacute;s abstractos, son construcciones nuestras que resultan aplicables en la f&iacute;sica matem&aacute;tica. La posibilidad de aplicar las matem&aacute;ticas en las ciencias f&iacute;sicas responde a la modalidad de la construcci&oacute;n de las magnitudes, que se definen en relaci&oacute;n con formulaciones matem&aacute;ticas y con experimentos. El &eacute;xito de estas construcciones nada dice en contra de la existencia de cualidades que afectan a la substancia mediante la cantidad y que, por ese motivo, admiten grados y son medibles. M&aacute;s a&uacute;n, el estudio matem&aacute;tico permite alcanzar conocimientos acerca de los aspectos cualitativos de la realidad, aunque no exista siempre una correspondencia simple entre las cualidades reales y las magnitudes cient&iacute;ficas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, el progreso cient&iacute;fico ha permitido conocer muchos procesos f&iacute;sicos que intervienen en la sensaci&oacute;n, tales como los fen&oacute;menos electromagn&eacute;ticos relacionados con la luz y la visi&oacute;n, y los mecanismos cerebrales relacionados con la percepci&oacute;n. Teniendo en cuenta los conocimientos actuales, no es dif&iacute;cil advertir las deficiencias de las concepciones extremas acerca de la objetividad de las sensaciones y de las cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El realismo de las cualidades en su forma extrema, o sea, la doctrina seg&uacute;n la cual las cualidades sensibles existen en la realidad formalmente, tal como las percibimos, no parece sostenible. En los &oacute;rganos de los sentidos recibimos se&ntilde;ales que son codificadas y traducidas, y el resultado son sensaciones producidas de acuerdo con nuestro aparato cognoscitivo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El puro subjetivismo acerca de las cualidades, seg&uacute;n el cual existe una heterogeneidad radical entre la sensaci&oacute;n y la realidad f&iacute;sica, tampoco parece sostenible. Subestima que las cualidades corresponden, de alg&uacute;n modo, a propiedades de los objetos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La soluci&oacute;n del problema se encuentra en una v&iacute;a media. Por una parte, la sensaci&oacute;n y su contenido se encuentran s&oacute;lo en un sujeto dotado de un organismo determinado. Pero, por otra, existe continuidad entre la sensaci&oacute;n y la realidad exterior. Puede decirse que, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a trav&eacute;s de la sensaci&oacute;n, captamos propiedades reales de acuerdo con nuestro modo de conocer. </em>Para determinar en detalle las caracter&iacute;sticas de esas propiedades se requieren investigaciones espec&iacute;ficas, y en ese terreno las ciencias desempe&ntilde;an una funci&oacute;n insustituible. Pero la misma ciencia ser&iacute;a imposible si no se admitiera la objetividad b&aacute;sica del conocimiento sensible, ya que lo utiliza continuamente y no puede ser sustituido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por ejemplo, la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">visi&oacute;n </em>responde a un conjunto de interacciones de car&aacute;cter f&iacute;sico y fisiol&oacute;gico. La <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sensaci&oacute;n </em>es subjetiva en cuanto experiencia personal, pero corresponde a lo real y puede ser objeto de comprobaciones intersubjetivas. Al afirmar que algo posee un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">color, </em>se predica algo real, aunque esa predicaci&oacute;n est&eacute; mediatizada por nuestro equipo sensorial y por las circunstancias f&iacute;sicas. En efecto, en cada circunstancia se producen efectos bien determinados<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por otra parte, las cualidades denominadas primarias (tama&ntilde;o, figura, posici&oacute;n, movimiento, velocidad) tambi&eacute;n dependen de nuestra conceptualizaci&oacute;n y de las circunstancias f&iacute;sicas. En cuanto cualidades perceptibles, son tan reales y subjetivas las primarias como las secundarias: ambas son el resultado de datos procesados e interpretados<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></sup></a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El conocimiento de las cualidades </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Hemos afirmado que la cantidad es el primer accidente de la substancia corp&oacute;rea. Esto significa que los dem&aacute;s accidentes afectan a la substancia a trav&eacute;s de la cantidad. As&iacute; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">se explica el car&aacute;cter primario de lo cuantitativo, pero tambi&eacute;n se advierte que el reduccionismo es una extrapolaci&oacute;n injustificada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La naturaleza se compone de entidades que tienen modos de ser (formas, cualidades), realizados sobre una base cuantitativa. En el nivel de la experiencia ordinaria captamos, a nuestro modo, ambos aspectos; y la reflexi&oacute;n cient&iacute;fica y filos&oacute;fica se dirige a conocerlos mejor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Estamos dotados de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">equipo sensorial </em>que nos permite tener una representaci&oacute;n de la naturaleza que es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">contextual </em>(depende de nuestro equipo cognoscitivo) y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">parcial </em>(captamos unos aspectos y no captamos otros), pero <em style="mso-bidi-font-style: normal;">aut&eacute;ntica </em>(captamos, a nuestro modo, caracter&iacute;sticas reales). Ese conocimiento se desarrolla mediante la experiencia y est&aacute; relacionado con <em style="mso-bidi-font-style: normal;">fines pr&aacute;cticos: </em>el reconocimiento de objetos, la orientaci&oacute;n, la acci&oacute;n, la nutrici&oacute;n, etc. Adem&aacute;s, ese conocimiento tambi&eacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">proporciona una base, parcial pero fiable e indispensable, para una reflexi&oacute;n ulterior, </em>que puede ser tanto cient&iacute;fica como filos&oacute;fica, dirigida hacia el conocimiento de los aspectos no manifiestos de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>No tiene sentido criticar la validez del conocimiento ordinario en nombre de la ciencia, ya que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el conocimiento ordinario constituye un presupuesto b&aacute;sico de la ciencia. </em>Sin el conocimiento ordinario, ni siquiera podr&iacute;an plantearse los problemas cient&iacute;ficos, y tampoco ser&iacute;an posibles la observaci&oacute;n ni la comprobaci&oacute;n experimental. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Adem&aacute;s, el progreso cient&iacute;fico retro-justifica la validez del conocimiento ordinario, lo ampl&iacute;a, y eventualmente contribuye a precisarlo (por ejemplo, eliminando algunas valoraciones inadecuadas de la experiencia); pero no puede invalidarlo ni sustituirlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La ciencia experimental no siempre proporciona representaciones fotogr&aacute;ficas de la realidad, como si fuesen una mera traducci&oacute;n del mundo externo. Utiliza lenguajes simb&oacute;licos, que son construcciones nuestras. Pero a trav&eacute;s de esas construcciones, conocemos de modo contextual y parcial, pero aut&eacute;ntico, caracter&iacute;sticas reales. Esas caracter&iacute;sticas se refieren, de un modo u otro, a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modos de ser, </em>y pueden ser catalogadas, por consiguiente, en el &aacute;mbito de las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cualidades. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Seg&uacute;n su naturaleza y el contexto de los problemas que se estudian, esas caracter&iacute;sticas pueden ser catalogadas como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">virtualidades, capacidades, disposiciones y tendencias<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></sup></a>. </em>No es dif&iacute;cil encuadrar&iacute;as dentro de las especies cl&aacute;sicas de la cualidad. No se trata de encajarlas de manera forzada, lo cual no tendr&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s; sino de advertir que corresponden a la idea cl&aacute;sica de cualidad y que, por consiguiente, esta idea conserva su validez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">3.4<em style="mso-bidi-font-style: normal;">. Las cualidades y el conocimiento de lo natural </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Concluimos, en definitiva, que nuestro acceso a la naturaleza est&aacute; condicionado enteramente por nuestro conocimiento de las cualidades; que ese conocimiento tiene un aspecto subjetivo (la sensaci&oacute;n) pero, a la vez, permite captar aspectos objetivos de la realidad; que existen cualidades reales y que las conocemos de un modo contextual y parcial pero aut&eacute;ntico; y que el progreso cient&iacute;fico nos permite conocer con mayor profundidad muchos aspectos cualitativos de la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Un mundo puramente cuantitativo ser&iacute;a inobservable. </em>La ciencia experimental trasciende el &aacute;mbito del conocimiento ordinario, pero ha de tomarlo como un punto b&aacute;sico de referencia. En cualquier caso, el recurso a la experimentaci&oacute;n, del que nunca se puede prescindir, es inconcebible sin una dosis m&iacute;nima de realismo acerca de las cualidades tal como se dan en el conocimiento ordinario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">4. La actividad natural </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong><span lang="ES">La actividad de las entidades naturales responde a su modo de ser. &laquo;El obrar sigue al ser&raquo;, cl&aacute;sico aforismo filos&oacute;fico, significa que una entidad puede realizar aquellas acciones que corresponden a su modo de ser: por tanto, a su forma substancial y a sus cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Estudiaremos ahora la actividad natural: en primer lugar sus modalidades, y en segundo lugar las leyes que la rigen, prestando atenci&oacute;n especial, en tercer lugar, al problema del determinismo de esas leyes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">4. 1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Modalidades de la actividad natural </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Hemos contemplado las cualidades como virtualidades, cuya actualizaci&oacute;n depende de las circunstancias. Esa actualizaci&oacute;n consiste en acciones o interacciones, cuyos sujetos suelen ser denominados &laquo;causas agentes&raquo; o &laquo;causas eficientes&raquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Agentes e interacciones </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La actividad natural consiste propiamente en interacciones: nunca es obra de un agente completamente aislado, siempre implica la acci&oacute;n de unos seres o componentes sobre otros seres o componentes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Si tenemos en cuenta la funci&oacute;n central que en la naturaleza desempe&ntilde;an los sistemas unitarios o substancias, advertiremos tambi&eacute;n que tiene especial inter&eacute;s relacionar las interacciones con las substancias. En efecto, las interacciones corresponden a las acciones de las substancias, de sus componentes o de sus agregaciones. Por tanto, parece l&oacute;gico centrar el estudio de la actividad natural en las acciones de esos sujetos, o sea, en las &laquo;causas agentes&raquo; o &laquo;causas eficientes&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La ciencia experimental ha conducido en este &aacute;mbito a una situaci&oacute;n un tanto parad&oacute;jica: se dice, por una parte, que la ciencia s&oacute;lo respeta la causa eficiente y desecha el resto de las causas, pero, por otra parte, la noci&oacute;n de causa eficiente viene tambi&eacute;n puesta en tela de juicio. En efecto, la ciencia busca leyes que permiten determinar el comportamiento de los cuerpos bajo la acci&oacute;n de fuerzas, pero esas fuerzas no corresponden a &laquo;agentes&raquo;, sino m&aacute;s bien a &laquo;interacciones&raquo;; por ejemplo, en el nivel f&iacute;sico fundamental, las explicaciones se centran en el modelo est&aacute;ndar de &laquo;interacciones fundamentales&raquo; que se estudian mediante teor&iacute;as de &laquo;campos&raquo;. Por tanto, la cl&aacute;sica distinci&oacute;n entre &laquo;agente&raquo; y &laquo;paciente&raquo; queda difuminada. La representaci&oacute;n que de ah&iacute; resulta no corresponde a la jerarqu&iacute;a de &laquo;motores&raquo; y &laquo;m&oacute;viles&raquo;, sino a la determinaci&oacute;n de fen&oacute;menos bajo leyes generales. Sin duda, esas explicaciones tambi&eacute;n se aplican a casos en los que puede hablarse de &laquo;agentes&raquo; en el sentido habitual, pero esos casos ya no vienen considerados como la base de las explicaciones, sino como casos particulares que se explican mediante leyes generales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, la representaci&oacute;n habitual de las acciones en t&eacute;rminos de &laquo;sujetos agentes&raquo; conserva su validez, porque las interacciones suponen, de un modo u otro, sistemas unitarios que son sus sujetos. Esto es patente en el caso de sujetos que poseen un alto nivel de organizaci&oacute;n, especialmente los vivientes; pero tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de los seres no vivientes existen sujetos de las acciones: part&iacute;culas, &aacute;tomos, mol&eacute;culas, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">macromol&eacute;culas, e incluso agregaciones que, si bien no son sistemas unitarios, se comportan como sujetos unitarios de las interacciones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Centraremos, por tanto, nuestra atenci&oacute;n en la acci&oacute;n como actualizaci&oacute;n de las virtualidades que poseen los sujetos unitarios o &laquo;causas eficientes&raquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La causalidad eficiente </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La causa eficiente es una de las cuatro causas aristot&eacute;licas: la material y la formal constituyen instr&iacute;nsecamente los seres, la eficiente produce el movimiento, y la final se&ntilde;ala su direcci&oacute;n. Arist&oacute;teles resume su doctrina con estas palabras: "Se llama causa, en un primer sentido, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la materia inmanente </em>de la que algo se hace; por ejemplo, el bronce es causa de la estatua, y la plata, de la copa, y tambi&eacute;n los g&eacute;neros de estas cosas. En otro sentido, es causa <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la especie y el modelo; </em>y &eacute;ste es el enunciado de la esencia y sus g&eacute;neros (por ejemplo, de la octava musical, la relaci&oacute;n de dos a uno, y, en suma, el n&uacute;mero) y las partes que hay en el enunciado. Adem&aacute;s, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">aquello de donde procede el principio primero del cambio o de la quietud; </em>por ejemplo, el que aconsej&oacute; es causa de la acci&oacute;n, y el padre es causa del hijo, y, en suma, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el agente, </em>de lo que es hecho, y lo que produce el cambio, de lo que lo sufre. Adem&aacute;s, lo que es como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el fin</em>; y esto es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">aquello para lo que algo se hace, </em>por ejemplo, del pasear es causa la salud. &iquest;Por qu&eacute;, en efecto, se pasea? Decimos: para estar sano. Y, habiendo dicho as&iacute;, creemos haber dado la causa. Y cuantas cosas, siendo otro el motor, se hacen entre el comienzo y el fin; por ejemplo, de la salud es causa el adelgazamiento, o la purga, o las medicinas, o los instrumentos del m&eacute;dico. Pues todas estas cosas son por causa del fin, y se diferencian entre s&iacute; porque unas son instrumentos, y otras, obras"<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Arist&oacute;teles no utiliza la expresi&oacute;n &laquo;causa eficiente&raquo;, cuya historia es compleja<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></sup></a>. Habla de &laquo;aquello de donde procede el principio primero del cambio o de la quietud&raquo;, &laquo;la fuente primaria del cambio o del llegar al reposo&raquo;, &laquo;el principio del movimiento&raquo;. Se trata, por tanto, de la &laquo;causa motriz&raquo; o &laquo;causa agente&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La doctrina aristot&eacute;lica sobre la causa agente se relaciona, en algunos aspectos, con elementos ya superados de su cosmovisi&oacute;n (por ejemplo, con el movimiento natural hacia los lugares naturales). Pero el n&uacute;cleo fundamental conserva su validez. En efecto, la actividad natural responde a un dinamismo cuya &laquo;fuente&raquo; se encuentra en el &laquo;interior&raquo; de los seres naturales: corresponde a su modo de ser esencial, a sus virtualidades o cualidades; y ese dinamismo se despliega en funci&oacute;n de las tendencias internas y de las circunstancias externas que hacen posible su actualizaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El movimiento, como actualizaci&oacute;n de potencialidades, supone siempre sujetos dotados de dinamismo propio y circunstancias que condicionan su despliegue. En definitiva, el movimiento requiere unas causas que lo produzcan, unos sujetos del dinamismo natural. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para explicar el movimiento, en las ciencias se utilizan modelos que, en ocasiones, no parecen aludir a causas agentes: por ejemplo, &laquo;ondas&raquo;, &laquo;fuerzas&raquo; y &laquo;campos de fuerzas&raquo;, &laquo;energ&iacute;a&raquo;, &laquo;intensidad del campo&raquo;. Sin embargo, siempre se supone que existen sujetos de las interacciones, y con frecuencia se alude expresamente a ellos. Adem&aacute;s, los conceptos de fuerza, campo de fuerzas, y energ&iacute;a, se refieren a las acciones que causan el movimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Consideraremos ahora algunos aspectos particulares de la doctrina aristot&eacute;lica sobre la causa agente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">c) Caracter&iacute;sticas de la acci&oacute;n natural </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nos referiremos, en concreto, a dos problemas: la necesidad del contacto f&iacute;sico para la acci&oacute;n, y la necesidad de un agente &laquo;externo&raquo; para explicar el movimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Respecto al primer problema, Arist&oacute;teles afirma que, en el &aacute;mbito natural, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la causa agente siempre act&uacute;a por contacto: </em>"mueve al m&oacute;vil precisamente actuando sobre el m&oacute;vil en cuanto tal. Pero esto lo hace por contacto, de modo que, al mismo tiempo, recibe una acci&oacute;n. De ah&iacute; que podemos definir el movimiento como la actualizaci&oacute;n del m&oacute;vil en cuanto m&oacute;vil, siendo la causa de ese atributo el contacto con lo que puede mover, de modo que el motor recibe tambi&eacute;n una acci&oacute;n. El motor o agente siempre ser&aacute; el veh&iacute;culo de una forma, o bien un esto o un tal, que, cuando mueve, ser&aacute; la fuente y causa del cambio; p. ej., el hombre plenamente formado engendra un hombre de lo que es potencialmente un hombre"<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, tambi&eacute;n afirma que el contacto puede entenderse en un sentido amplio; por ejemplo, el cambio producido por la piedra que es arrojada y choca. se debe al agente que la arroj&oacute;, y existen, adem&aacute;s, casos especiales: los cuerpos celestes act&uacute;an sobre los sublunares; el im&aacute;n sobre lo que es atra&iacute;do. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Prescindiendo de los ejemplos antiguos, se puede afirmar que, de acuerdo con los conocimientos actuales, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la existencia de contacto es un requisito para la acci&oacute;n natural. </em>Durante siglos se ha discutido la posibilidad de la &laquo;acci&oacute;n a distancias, sin contacto f&iacute;sico, y las teor&iacute;as de &laquo;campos&raquo; parecer&iacute;an apoyar esa posibilidad, ya que se refieren a interacciones que a veces (la electromagn&eacute;tica y la gravitatoria) influyen a grandes distancias. Sin embargo, tambi&eacute;n en esos casos se afirma la existencia de un cierto contacto: las interacciones se propagan con una velocidad finita, no influyen hasta que no transcurre el tiempo preciso para que &laquo;lleguen&raquo; al lugar donde act&uacute;an, y adem&aacute;s se apoyan en &laquo;part&iacute;culas&raquo; f&iacute;sicas que sirven de &laquo;mediadores&raquo; para la interacci&oacute;n<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La necesidad de contacto no significa que las acciones f&iacute;sicas se reduzcan a &laquo;empujar&raquo; y &laquo;arrastrar&raquo;, tal como viene sugerido por nuestra experiencia ordinaria, ni tampoco que la realidad deba representarse necesariamente recurriendo a im&aacute;genes corpusculares. Si nos preguntamos sobre la representaci&oacute;n &laquo;&uacute;ltima&raquo; de la actividad f&iacute;sica, quiz&aacute; debamos responder que, a pesar del progreso de nuestros conocimientos, nunca alcanzaremos una respuesta &laquo;&uacute;ltima&raquo; a esa pregunta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El segundo problema se refiere a la afirmaci&oacute;n aristot&eacute;lica seg&uacute;n la cual &laquo;todo lo que se mueve es movido por otro&raquo;<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></sup></a>. Arist&oacute;teles le dedica gran atenci&oacute;n, puesto que ocupa un lugar importante en la prueba de la existencia del Primer Motor y, por tanto, en la conexi&oacute;n entre la f&iacute;sica y la metaf&iacute;sica; y para demostrarla propone tres argumentos que, en parte, se relacionan con aspectos dif&iacute;ciles de su cosmovisi&oacute;n<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn9"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta afirmaci&oacute;n parece enfrentarse con el auto-movimiento propio de los vivientes. Se suele decir que, en ese caso, unas partes mueven a otras. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tambi&eacute;n parece oponerse al &laquo;principio de inercia&raquo; de la f&iacute;sica cl&aacute;sica, seg&uacute;n el cual la acci&oacute;n exterior no es necesaria para provocar el movimiento, sino s&oacute;lo el cambio del movimiento. Puede decirse, sin embargo, que el movimiento ha sido causado en alg&uacute;n momento por alg&uacute;n agente y que su permanencia se debe a las circunstancias f&iacute;sicas. Adem&aacute;s, seg&uacute;n el &laquo;principio de Mach&raquo;, la inercia se debe a las interacciones de un cuerpo con el resto del universo, y la teor&iacute;a general de la relatividad la explica en funci&oacute;n de las distribuciones de las masas: si esto es as&iacute;, la inercia es un efecto debido a interacciones f&iacute;sicas, y no significa que los cuerpos mantengan su movimiento independientemente de causas externas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Todav&iacute;a podemos preguntamos c&oacute;mo se compagina el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">dinamismo propio </em>de lo natural con la necesidad de agentes externos para provocar el movimiento. Para responder, recordaremos que en toda acci&oacute;n se da una interacci&oacute;n: el despliegue el dinamismo depende de las circunstancias y, por tanto, de interacciones. Por tanto, en cualquier caso, existen acciones &laquo;externas&raquo; que acompa&ntilde;an a la actividad de los sujetos naturales; en el caso de los vivientes, cualquier acci&oacute;n supone interacciones f&iacute;sicas en el organismo y con el medio ambiente (sensaciones, procesos neuronales, etc.). Adem&aacute;s, si llevamos nuestra pregunta hasta el l&iacute;mite, tropezaremos con la necesidad de dar un &laquo;salto metaf&iacute;sico&raquo;, afirmando la acci&oacute;n divina fundante que explica, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la existencia y la actividad de unos seres que no tienen en s&iacute; mismos su raz&oacute;n &uacute;ltima del ser y del obrar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">4.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Actividad natural y leyes </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La actividad natural se despliega en torno a pautas din&aacute;micas. Las ciencias formulan leyes que se refieren a esas pautas, y cuando las leyes est&aacute;n bien comprobadas, podemos afirmar que reflejan de alg&uacute;n modo las leyes naturales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Las leyes cient&iacute;ficas </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La ciencia experimental busca un conocimiento de la naturaleza que pueda someterse a control experimental, y lo consigue, en buena parte, a trav&eacute;s de las &laquo;leyes&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las leyes cient&iacute;ficas son enunciados que relacionan diferentes aspectos de los fen&oacute;menos naturales. Cuando se trata de leyes formuladas matem&aacute;ticamente, relacionan magnitudes que pueden medirse (directa o indirectamente). Otras leyes se expresan sin matem&aacute;ticas pero son la base para la formulaci&oacute;n de leyes matem&aacute;ticas: por ejemplo, los &laquo;principios generales&raquo;, como el principio de conservaci&oacute;n de la energ&iacute;a. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Cuando se encuentran bien comprobadas, las leyes cient&iacute;ficas expresan aspectos de la realidad. </em>Sin embargo, se refieren a la realidad a trav&eacute;s de construcciones te&oacute;ricas (conceptos y relaciones que se construyen), y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no son una simple fotograf&iacute;a de la naturaleza. </em>Por ejemplo, cuando se afirma que la fuerza es igual a la masa multiplicada por la aceleraci&oacute;n, se anticipan los resultados de posibles mediciones en circunstancias particulares; esa ley expresa, por tanto, relaciones entre magnitudes cuya definici&oacute;n y medici&oacute;n no vienen dadas por la naturaleza misma, sino que dependen de contextos conceptuales construidos por los cient&iacute;ficos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Las leyes naturales </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Hemos subrayado, desde el principio de nuestro estudio, que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">en la naturaleza, propiamente hablando, no existen leyes. </em>El concepto de &laquo;ley&raquo; responde a una abstracci&oacute;n. No se trata s&oacute;lo de advertir, como acabamos de hacerlo, que las leyes cient&iacute;ficas no son una simple fotograf&iacute;a de la naturaleza. El problema es m&aacute;s profundo: en realidad, la naturaleza consta de entidades (con sus propiedades) y de procesos, y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">las leyes son enunciados abstractos mediante los cuales expresamos aspectos estructurales y repetibles de lo natural. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Podemos ir m&aacute;s lejos. En sentido estricto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">nada se repite exactamente en la naturaleza. </em>Sin duda, existen muchas regularidades que, a ciertos efectos, podemos considerar como repeticiones. Pero las repeticiones s&oacute;lo son aproximadas, aunque a veces la aproximaci&oacute;n sea muy precisa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con facilidad pensamos que se repite exactamente lo que, en la vida ordinaria o en la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica, es bastante estable. No advertimos que cambia la forma de las constelaciones de estrellas, o que el Sol va agotando su combustible, o tantos otros cambios que resultan imperceptible			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-3-parte-162673" title="Las propiedades de lo natural 3ª Parte">Las propiedades de lo natural 3ª Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cualidades</category>
				<category>determinismo</category>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>forma</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-3-parte-162673#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-3-parte-162673</guid>
		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 23:37:58 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Las propiedades de lo natural 2ª Parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-2-parte-162669</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">2. Dimensiones cuantitativas</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong><span lang="ES">Las dimensiones cuantitativas se refieren a la estructuraci&oacute;n espacio-temporal. Consideraremos ahora las caracter&iacute;sticas espaciales, las temporales y su entrelazamiento, enmarcando ese estudio en un an&aacute;lisis previo de las relaciones entre substancia, materia y cantidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">2.1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Substancia, materia y cantidad </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Las substancias naturales existen en condiciones materiales. Hemos representado esa &laquo;materialidad&raquo; mediante el concepto cl&aacute;sico de &laquo;materia prima&raquo;, que se refiere a las condiciones materiales en general. La materialidad forma parte de la esencia de las substancias naturales: se encuentra incluida en el modo de ser b&aacute;sico de esas substancias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La materialidad se refiere a las condiciones espaciales, a las temporales, y a su combinaci&oacute;n en el movimiento. Pero se refiere a ellas de modo gen&eacute;rico: cuando se afirma de algo que es material, s&oacute;lo se dice que existe en ese tipo de condiciones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Cuando nos referimos a esas condiciones materiales de modo concreto, hablamos de la. extensi&oacute;n, la magnitud, la localizaci&oacute;n, la duraci&oacute;n, etc. Es f&aacute;cil advertir que estas dimensiones concretas pueden variar, al menos dentro de ciertos l&iacute;mites, sin que cambie el modo de ser esencial de la substancia. En este sentido, puede decirse que se trata de dimensiones accidentales. Y, para representar de modo unitario esas dimensiones accidentales cuantitativas, se utiliza el concepto de &laquo;cantidad&raquo;, y se habla de &laquo;la cantidad&raquo; de las substancias naturales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Afirmamos ahora que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cantidad es un accidente de las substancias naturales.</em> Esta afirmaci&oacute;n incluye impl&iacute;citamente dos: que la, cantidad es un modo de ser real, y que ese modo de ser no se identifica<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>con el modo de ser de las substancias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En primer lugar, veamos por qu&eacute; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cantidad es un modo de ser real. </em>Por una parte, todas las substancias naturales poseen dimensiones espaciales; si no las poseyeran, se reducir&iacute;an a un punto inextenso: pero los puntos inextensos, como los empleados por la matem&aacute;tica, s&oacute;lo existen en nuestra mente, nunca se trata de entidades reales. Por otra<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>parte, las substancias naturales poseen tambi&eacute;n dimensiones temporales: de nuevo podemos pensar en &laquo;instantes&raquo; sin duraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n en este caso, cuando aplicarnos el concepto de &laquo;instante&raquo; al devenir, se trata de una idealizaci&oacute;n de la duraci&oacute;n real. Podemos concluir que las substancias naturales poseen dimensiones espaciales y temporales reales. Pero cuando hablamos de &laquo;la cantidad&raquo;, indicamos precisamente que las substancias poseen un modo de ser que incluye ese tipo de dimensiones: se trata, por tanto, de un modo de ser real. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Podr&iacute;a parecer que ese modo de ser no s&oacute;lo es real, sino que pertenece al aspecto esencial de las substancias; en efecto, &iquest;no corresponde a la &laquo;materialidad&raquo;, que es esencial a las substancias naturales? Afirmamos, sin embargo, que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cantidad es un modo de ser accidental, </em>un accidente. En efecto, ya hemos se&ntilde;alado que, cuando hablamos de la cantidad, nos referimos a las condiciones materiales concretas de las substancias, y que esas dimensiones pueden variar sin que cambie el modo esencial de ser: se encuentran, por tanto, en el nivel de los accidentes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Es preciso a&ntilde;adir que, aunque la cantidad exprese un modo de ser accidental, se trata de un accidente que afecta directamente al modo de ser de la substancia. y se da<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>siempre en cualquier substancia material: precisamente porque se refiere a la concreci&oacute;n de la materialidad. En este sentido suele decirse que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cantidad es un accidente intr&iacute;nseco, </em>a diferencia de otros accidentes (tales como una relaci&oacute;n puramente externa, o la localizaci&oacute;n con respecto a otros cuerpos ). Y se a&ntilde;ade que es un accidente <em style="mso-bidi-font-style: normal;">derivado de la materia</em>, para subrayar que expresa las condiciones materiales de las substancias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Todav&iacute;a suele a&ntilde;adirse que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la cantidad es el primer accidente </em>de las substancias naturales. Esta primac&iacute;a se refiere al car&aacute;cter de &laquo;sustrato&raquo; b&aacute;sico que posee la cantidad, y significa que los dem&aacute;s accidentes afectan a la substancia &laquo;a trav&eacute;s de&raquo; la cantidad. Por ejemplo, el color, la dureza, la visi&oacute;n, o cualquier otra caracter&iacute;stica de las substancias naturales, existe en condiciones materiales, afecta a partes extensas, act&uacute;a a trav&eacute;s de &oacute;rganos y procesos distendidos en el espacio y el tiempo. As&iacute; se subraya a&uacute;n m&aacute;s el entrelazamiento entre lo cuantitativo y lo cualitativo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se refieren a la cantidad algunas caracter&iacute;sticas como la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">magnitud, la divisibilidad </em>y la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">numerabilidad, </em>que se dan en cada substancia, en cada proceso, y en cualquiera de sus partes, y se refieren tanto a lo espacial como a lo temporal. Trataremos ahora de otras caracter&iacute;sticas que se relacionan de modo espec&iacute;fico con las dimensiones espaciales y las temporales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">2.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Caracter&iacute;sticas espaciales </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Las dos caracter&iacute;sticas espaciales b&aacute;sicas son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la extensi&oacute;n, </em>que se refiere al aspecto interno de las entidades, y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la localizaci&oacute;n, </em>que depende de las relaciones con otras entidades. Consideraremos estas dos caracter&iacute;sticas, y tambi&eacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el espacio, </em>que es un concepto abstracto estrechamente relacionado con ambas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La extensi&oacute;n </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Seg&uacute;n la definici&oacute;n cl&aacute;sica, es extenso lo que tiene <em style="mso-bidi-font-style: normal;">partes que est&aacute;n unas &laquo;fuera&raquo; de las otras (partes extra partes, </em>en lat&iacute;n). Es f&aacute;cil advertir que esta definici&oacute;n es casi una tautolog&iacute;a, ya que la idea de partes mutuamente externas se limita a explicitar lo que ya implica la idea de extensi&oacute;n. Pero es inevitable que sea as&iacute;; en efecto, la extensi&oacute;n es un concepto primario que dif&iacute;cilmente puede explicarse utilizando conceptos m&aacute;s conocidos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La idea de extensi&oacute;n se relaciona con la experiencia sensible, sobre todo con la que proviene de la vista, del o&iacute;do y del tacto. La aplicamos, sobre todo, a las entidades; pero la ampliamos, tambi&eacute;n en la vida ordinaria, a todo lo que implica distancias espaciales. En este sentido ampliado se encuentra estrechamente vinculada al concepto de espacio, que analizaremos m&aacute;s adelante. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Casi todas las discusiones filos&oacute;ficas se centran en tomo al espacio, y de la extensi&oacute;n como tal, no parece posible decir gran cosa. Sin embargo, subrayaremos un aspecto que no suele mencionarse y que ocupa un importante lugar dentro de nuestra perspectiva. Se trata de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la estructuraci&oacute;n</em> espacial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hemos subrayado desde el principio, en efecto, que la estructuraci&oacute;n es un aspecto b&aacute;sico de lo natural; y adem&aacute;s que, aunque no todo son pautas, en la naturaleza todo se articula en torno a pautas. En el &aacute;mbito espacial, esas pautas son las <em style="mso-bidi-font-style: normal;">configuraciones. </em>Estas ideas desempe&ntilde;an una importante funci&oacute;n en vistas a representar fielmente lo natural. En efecto, mientras nos detengamos tan s&oacute;lo en la extensi&oacute;n, obtendremos una imagen indiferenciada de la naturaleza que, por el contrario, posee unos modos de ser muy espec&iacute;ficos que en buena parte se manifiestan a trav&eacute;s de las configuraciones espaciales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .65pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El mecanicismo identific&oacute; la substancia corp&oacute;rea y la extensi&oacute;n. En consecuencia, la naturaleza ven&iacute;a reducida a dimensiones cuantitativas indiferenciadas, que nada ten&iacute;an que ver con lo cualitativo. Esta imagen conectaba f&aacute;cilmente con la negaci&oacute;n pura y simple de las cualidades, cuya objetividad se negaba, reduci&eacute;ndolas a las alteraciones provocadas en los sujetos cognoscentes por una naturaleza &laquo;cualitativamente neutra&raquo;. La reducci&oacute;n mecanicista proporcion&oacute; la base para la negaci&oacute;n de toda dimensi&oacute;n no cuantitativa, y se present&oacute; como si estuviera avalada por la ciencia matem&aacute;tica de la naturaleza, que ser&iacute;a el &uacute;nico camino para conseguir conocimientos aut&eacute;nticos sobre la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Afirmamos, por el contrario, que la reducci&oacute;n de la substancia corp&oacute;rea a la extensi&oacute;n, no se adec&uacute;a a nuestra experiencia y, menos a&uacute;n, al progreso de la ciencia. Que no se adec&uacute;a a la experiencia es patente, porque conocemos lo natural a trav&eacute;s de sus cualidades sensibles. Pero si consideramos la ciencia, advertimos que lo material adopta, en todos sus grados de organizaci&oacute;n, configuraciones espec&iacute;ficas que pueden describirse mediante pautas matem&aacute;ticas; por tanto, nada tiene que ver con la imagen &laquo;indiferenciada&raquo; del mecanicismo, propia de un estadio muy poco desarrollado de la f&iacute;sica matem&aacute;tica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Estas consideraciones muestran que existe una estrecha relaci&oacute;n entre lo cuantitativo y lo cualitativo. Equivalen, en efecto, a afirmar que la extensi&oacute;n real se articula en torno a pautas espec&iacute;ficas, y que una extensi&oacute;n &laquo;homog&eacute;nea&raquo; o &laquo;indiferenciada&raquo; corresponde m&aacute;s bien a una idealizaci&oacute;n.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La localizaci&oacute;n </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La localizaci&oacute;n o adjudicaci&oacute;n de un &laquo;lugar&raquo; siempre incluye relaciones de unos cuerpos con otros, porque &laquo;d&oacute;nde&raquo; se sit&uacute;e un cuerpo depende de su relaci&oacute;n con los cuerpos circundantes. Ni siquiera es siempre f&aacute;cil esa localizaci&oacute;n en la experiencia ordinaria: en efecto, aprendemos a localizar los cuerpos mediante un conjunto de experiencia muy variadas que tienen un valor limitado; por ejemplo, nos es dif&iacute;cil situar los cuerpos lejanos con cierta precisi&oacute;n. Las ciencias proporcionan procedimientos para conseguir localizaciones fiables en muchos casos que resultan dif&iacute;ciles e incluso imposibles para el conocimiento ordinario. Pero siempre la localizaci&oacute;n<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>se refiere a alg&uacute;n marco de referencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Resulta l&oacute;gico, por tanto, que tradicionalmente se haya afirmado que el accidente <em style="mso-bidi-font-style: normal;">d&oacute;nde (ubi, </em>en lat&iacute;n) es un accidente extr&iacute;nseco. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la cosmovisi&oacute;n aristot&eacute;lica, seg&uacute;n la cual la Tierra era inm&oacute;vil y se encontraba en el centro del universo, resultaba posible adjudicar a los cuerpos un &laquo;lugar natural&raquo; hacia el cual tend&iacute;an por su propia naturaleza mediante movimientos igualmente naturales, de acuerdo con su composici&oacute;n: los cuerpos celestes pose&iacute;an un movimiento circular y perpetuo en sus propias esferas, y los cuerpos sublunares pose&iacute;an movimientos naturales que ven&iacute;an determinados por los elementos que los compon&iacute;an (ya que los cuatro elementos se defin&iacute;an mediante sus cualidades b&aacute;sicas, dos de las cuales eran la tendencia hacia &laquo;arriba&raquo; y hacia &laquo;abajo&raquo;)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></sup></a>. Este fue uno de los aspectos criticados y superados por la nueva ciencia del siglo XVII. Desde ese momento, el concepto de &laquo;lugar&raquo; dej&oacute; de tener especial inter&eacute;s filos&oacute;fico: en las ciencias es muy importante, por supuesto, determinar la localizaci&oacute;n, de los cuerpos y de todos los aspectos de la naturaleza, pero se trata de un problema que debe abordarse con los instrumentos conceptuales y experimentales propios de las ciencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, en la actualidad han adquirido nuevo auge los problemas relacionados con la localizaci&oacute;n, pero por otros motivos. El problema de la &laquo;localidad&raquo; o &laquo;no localidad&raquo; se encuentra en el centro de las discusiones en tomo a la f&iacute;sica cu&aacute;ntica, y parece tener repercusiones cient&iacute;ficas de gran alcance<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></sup></a>. Ese problema se relaciona con el de la &laquo;separabilidad&raquo;, y con la posibilidad de acciones f&iacute;sicas que se propaguen a una velocidad m&aacute;s r&aacute;pida que la de la luz. Se trata, en pocas palabras, de saber hasta qu&eacute; punto y de qu&eacute; manera est&aacute;n conectados sucesos que en apariencia son independientes. Algunos experimentos parecen indicar que, en algunos casos, existen correlaciones que no corresponden a las ideas intuitivas<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></sup></a>. Desde el punto de vista filos&oacute;fico, la existencia de esas correlaciones parecer&iacute;a sugerir nuevas perspectivas sobre la unidad de la naturaleza y las conexiones estructurales entre sus componentes: de nuevo, todo lo contrario de la imagen anal&iacute;tica mecanicista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">c)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El concepto de espacio </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El concepto de &laquo;espacio&raquo; surge de una ampliaci&oacute;n de los conceptos de extensi&oacute;n y de distancia: engloba todas las extensiones y todas las relaciones de distancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>&iquest;A qu&eacute; tipo de realidad se refiere el concepto de espacio? Propiamente hablando, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">se trata de una idealizaci&oacute;n: </em>lo que existe en la realidad natural son cuerpos que poseen una extensi&oacute;n e interacciones que se extienden hasta ciertas distancias. Mediante el concepto de espacio se intenta representar una especie de &laquo;recipiente&raquo; donde se encuentran esas realidades. Pero si el recipiente tiene una realidad f&iacute;sica, consistir&aacute; tambi&eacute;n en cuerpos e interacciones, y si no la tiene, se tratar&aacute; de un ente &laquo;ideal&raquo;, de una &laquo;relaci&oacute;n de raz&oacute;n&raquo; que s&oacute;lo existe en nuestra mente, aunque en la realidad se encuentre un fundamento para construir ese concepto: el fundamento es la extensi&oacute;n real de los cuerpos y las relaciones de distancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Cuando predomin&oacute; la cosmovisi&oacute;n antigua que representaba el universo como un conjunto &laquo;cerrado&raquo; de seres, con unos l&iacute;mites fijos, el concepto de espacio ten&iacute;a poca importancias lo realmente importante eran los &laquo;lugares&raquo; que ocupaban o hacia los cuales tend&iacute;an los cuerpos. En cambio, cuando se afianz&oacute; la f&iacute;sica matem&aacute;tica en el siglo XVII, la situaci&oacute;n se invirti&oacute;: el universo se representaba como contenido en el espacio homog&eacute;neo e infinito de la f&iacute;sica newtoniana y, por el contrario, el problema de los lugares naturales dej&oacute; de tener relevancia. Bajo la autoridad de Newton y sobre la base de experimentos que parec&iacute;an concluyentes aunque realmente no lo eran, se admiti&oacute; que ese espacio era &laquo;absoluto&raquo;, o sea, que pose&iacute;a una existencia propia independientemente de su contenido, y en ese contexto se planteaba la existencia del &laquo;movimiento absoluto&raquo; con respecto a esa referencia fija. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Debido al enorme &eacute;xito de la f&iacute;sica newtoniana, la idea del espacio absoluto fue admitida generalmente en la ciencia durante m&aacute;s de dos siglos, y tuvo importantes repercusiones filos&oacute;ficas: por ejemplo, influy&oacute; notablemente en la formulaci&oacute;n de la filosof&iacute;a kantiana. Kant advirti&oacute; correctamente que el espacio absoluto no pod&iacute;a tener existencia propia, pero, convencido de la verdad definitiva de la f&iacute;sica newtoniana, sostuvo que ese espacio era una de las dos formas &laquo;a priori&raquo; de nuestra sensibilidad: nuestro aparato cognoscitivo estar&iacute;a construido de tal manera que las sensaciones desordenadas captadas por nuestros sentidos vendr&iacute;an integradas, en una primera fase, por esas dos formas, la del espacio y la del tiempo; que eran &laquo;a priori&raquo; significaba que su validez no derivaba de la experiencia. Bajo el influjo de Kant, el espacio fue considerado como una condici&oacute;n b&aacute;sica de nuestro conocimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>A finales del siglo XIX y principios del XX, se plantearon serias dudas en el &aacute;mbito cient&iacute;fico sobre el car&aacute;cter absoluto del espacio (y del tiempo). El experimento de Michelson-Morley en el nivel emp&iacute;rico, y la posterior formulaci&oacute;n de la teor&iacute;a de la relatividad especial por Albert Einstein en 1905, mostraron que el concepto de espacio absoluto era inadecuado. Adem&aacute;s, en la relatividad especial se fund&iacute;an, de alg&uacute;n modo, los conceptos de espacio y tiempo en un continuo espacio-temporal. Esa nueva situaci&oacute;n cient&iacute;fica provoc&oacute; nuevos planteamientos que se extendieron tambi&eacute;n al &aacute;mbito filos&oacute;fico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La situaci&oacute;n se complic&oacute; de nuevo cuando, en 1915, Einstein formul&oacute; la teor&iacute;a de la relatividad general. En efecto, la relatividad general ha sido interpretada como una &laquo;geometrizaci&oacute;n de la f&iacute;sica&raquo;, porque sustituye las fuerzas f&iacute;sicas por cambios en la curvatura del espacio-tiempo. Parecer&iacute;a, entonces, que el concepto de espacio no s&oacute;lo recuperaba protagonismo cient&iacute;fico, sino que se convert&iacute;a en la trama b&aacute;sica de la naturaleza. Pero puede advertirse que tambi&eacute;n podr&iacute;a hablarse de una &laquo;fisicalizaci&oacute;n del espacio&raquo;: en efecto, la equivalencia entre la curvatura del espacio-tiempo y las fuerzas muestra que el espacio-tiempo de que se habla es un modo de representar las interacciones f&iacute;sicas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las teor&iacute;as sobre el origen del universo conducen hasta un estado primitivo que, por el momento, s&oacute;lo puede ser abordado mediante, teor&iacute;as altamente hipot&eacute;ticas y especulativas. Esas teor&iacute;as se basan en la relatividad general, e intentan compaginarla con la f&iacute;sica cu&aacute;ntica (por eso se denominan teor&iacute;as de la &laquo;gravedad cu&aacute;ntica&raquo;). De acuerdo con las hip&oacute;tesis m&aacute;s difundidas, el espacio y el tiempo perder&iacute;an su sentido intuitivo en los primeros instantes del universo; se habla de &laquo;transiciones topol&oacute;gicas&raquo; que significar&iacute;an la formaci&oacute;n de estructuras espacio-temporales, a partir de las cuales se originar&iacute;a la materia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>&iquest;Qu&eacute; puede concluirse, en definitiva, acerca de la realidad del espacio? Se puede afirmar que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el concepto de espacio no se refiere a una realidad que tenga existencia propia. </em>El espacio &laquo;absoluto&raquo;, independiente de su contenido, no existe. Y acerca de las especulaciones actuales sobre estructuras espacio-temporales sin materia, como ya hemos advertido, m&aacute;s que de una &laquo;espacializaci&oacute;n de la f&iacute;sica&raquo; deber&iacute;a hablarse de una &laquo;fisicalizaci&oacute;n del espacio&raquo;; en efecto, si las condiciones f&iacute;sicas puede representarse mediante estructuras espacio-temporales, lo que esto significa es que esas estructuras tienen un significado f&iacute;sico real: no se trata, por tanto, de un espacio-tiempo que, con independencia de la realidad f&iacute;sica, posea una existencia propia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tambi&eacute;n puede afanarse que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el espacio no es una forma &laquo;a priori&raquo; de nuestro conocimiento, </em>como Kant afirm&oacute;. Sin duda, nos representamos los cuerpos situ&aacute;ndolos en esquemas espaciales. Esta representaci&oacute;n se refiere a la extensi&oacute;n y a las relaciones de distancia, que son reales; pero no implica ideas particulares acerca del espacio: en concreto, no implica un recept&aacute;culo homog&eacute;neo e infinito, como suger&iacute;a Kant. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con respecto a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la infinitud del espacio, </em>en todas las<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>&eacute;pocas se ha planteado un interrogante que parece conducir a conclusiones parad&oacute;jicas. En efecto, si se afirma que el espacio es infinito, debe afirmarse que existe un universo infinitamente extenso, lo cual es dif&iacute;cilmente admisible; y si se afirma que tiene l&iacute;mites, no se sabe en qu&eacute; consistir&iacute;an esos l&iacute;mites, porque no existir&iacute;a nada fuera de ellos. La teor&iacute;a de la relatividad ha propuesto una interesante soluci&oacute;n: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el espacio ser&iacute;a finito, pero ilimitado; </em>como una esfera que tiene un volumen finito pero puede ser recorrida por quien se mueva en su superficie sin que nunca encuentre l&iacute;mites. Esta idea puede arrojar alguna luz sobre este dif&iacute;cil problema que, en cualquier caso, se refiere propiamente a los l&iacute;mites del universo y no a los del espacio, porque el espacio no tiene una realidad independiente de su contenido material.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">2.3.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Caracter&iacute;sticas temporales </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Las dos caracter&iacute;sticas temporales b&aacute;sicas son <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la duraci&oacute;n, </em>que se refiere tanto a la permanencia en el ser de las entidades como a la magnitud de los procesos, y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la situaci&oacute;n temporal, </em>que expresa las relaciones temporales con respecto a alg&uacute;n marco de referencia. Consideraremos ahora estas dos caracter&iacute;sticas, as&iacute; como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el tiempo, </em>que (como el espacio con respecto a la extensi&oacute;n y la localizaci&oacute;n), es un concepto abstracto construido a partir de la duraci&oacute;n y de las relaciones temporales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">a) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La duraci&oacute;n </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">La duraci&oacute;n se refiere a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sucesi&oacute;n temporal. </em>La idea de la sucesi&oacute;n temporal se basa en nuestra experiencia inmediata; es una idea primaria que no se reduce a otras m&aacute;s conocidas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nuestra existencia no se agota en un instante: se extiende en una sucesi&oacute;n temporal; y lo mismo sucede con todas las entidades naturales. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La duraci&oacute;n es algo real. </em>Adem&aacute;s, la duraci&oacute;n se refiere a una sucesi&oacute;n temporal que tiene una direcci&oacute;n &uacute;nica y determinada: el presente va dejando atr&aacute;s la existencia pasada, que s&oacute;lo permanece en el recuerdo y a trav&eacute;s de sus consecuencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la perspectiva de la f&iacute;sica matem&aacute;tica, resulta &uacute;til conceptualizar el tiempo como una magnitud que sirve de punto de referencia para construir algunas magnitudes (por ejemplo, la velocidad se refiere a la distancia recorrida en un tiempo determinado, y la aceleraci&oacute;n a los cambios de velocidad en el tiempo), y para medir las variaciones de otras. A estos efectos, el tiempo es una &laquo;variable independientes transcurre de modo uniforme, sin ser afectado por los procesos que en &eacute;l se desarrollan, e incluso resulta indiferente su direcci&oacute;n: las ecuaciones de la f&iacute;sica cl&aacute;sica son correctas tanto si se supone que el tiempo transcurre desde el pasado hacia el futuro como en el caso contrario. En este contexto, se dice que los procesos descritos por esas ecuaciones son &laquo;reversibles&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin duda, tal perspectiva es leg&iacute;tima, y resulta fruct&iacute;fera para aplicar las matem&aacute;ticas al estudio de la naturaleza. Pero <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la duraci&oacute;n real depende de las condiciones f&iacute;sicas y tiene un sentido que va del pasado al futuro. </em>El progreso cient&iacute;fico ha puesto de relieve la direccionalidad de la sucesi&oacute;n temporal real, mostrando que la reversibilidad del tiempo es un artificio te&oacute;rico que no refleja la irreversibilidad de los fen&oacute;menos reales: esto ya fue puesto de relieve por el segundo principio de la termodin&aacute;mica en el siglo XIX, ha sido destacado por las teor&iacute;as evolucionistas, y ha sido subrayado con nueva fuerza por los estudios cient&iacute;ficos m&aacute;s recientes sobre los procesos irreversibles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el &aacute;mbito filos&oacute;fico, Bergson destac&oacute; en&eacute;rgicamente la funci&oacute;n central que la duraci&oacute;n real desempe&ntilde;a en la representaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de la naturaleza. No es necesario admitir toda la filosof&iacute;a hergsoniana para advertir que, en este punto, ten&iacute;a raz&oacute;n. Se trata de un aspecto al que se reconoce gran importancia en la cosmovisi&oacute;n actual y que, una vez m&aacute;s, muestra la conexi&oacute;n entre lo cuantitativo y lo cualitativo. En efecto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la duraci&oacute;n real no se reduce a una simple sucesi&oacute;n cuantitativa indiferenciada; por el contrario, supone actividad f&iacute;sica, emergencia de novedades, situaciones irrepetibles. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">El entrelazamiento de lo temporal y lo cualitativo se manifiesta de modo t&iacute;pico en la existencia de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">ritmos naturales. </em>Los ritmos son pautas temporales, y se encuentran por doquier en la naturaleza; de modo especial, en los vivientes: los procesos que se desarrollan en los organismos dependen esencialmente de procesos r&iacute;tmicos o peri&oacute;dicos. Esto significa que los procesos naturales se articulan en torno a pautas t&iacute;picas. Una vez m&aacute;s, el progreso cient&iacute;fico muestra la importancia de los factores cualitativos: la perspectiva anal&iacute;tica redujo el tiempo a una magnitud matem&aacute;tica, homog&eacute;nea, indiferenciada y reversible; pero a trav&eacute;s de esa perspectiva se han conseguido muchos conocimientos particulares que han conducido, en el &aacute;mbito estrictamente cient&iacute;fico, a una perspectiva sint&eacute;tica en la cual se han recuperado las caracter&iacute;sticas cualitativas de la duraci&oacute;n real.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b) La <em style="mso-bidi-font-style: normal;">situaci&oacute;n temporal </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Uno de los nueve accidentes aristot&eacute;licos es el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cu&aacute;ndo, </em>que se refiere a la situaci&oacute;n temporal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>De modo semejante al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">d&oacute;nde </em>espacial, el cu&aacute;ndo es una determinaci&oacute;n relativa, porque s&oacute;lo es posible hablar de ella con respecto a alguna referencia. Es, por tanto, una determinaci&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">extr&iacute;nseca, </em>ya que no expresa el modo de ser propio de las entidades a las que se aplica. Pero si responde a relaciones temporales aut&eacute;nticas, se trata de una caracter&iacute;stica real. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sin embargo, aunque las relaciones temporales respondan a la realidad, surgen dificultades nada triviales cuando se intenta medirlas. La teor&iacute;a especial de la relatividad puso de relieve esas dificultades; Einstein se&ntilde;al&oacute;, en concreto, que las medidas de los intervalos temporales dependen de la situaci&oacute;n del observador, y formul&oacute; las ecuaciones que permiten determinar las duraciones en los diferentes casos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta dificultad resulta l&oacute;gica y corresponde incluso a la experiencia ordinaria. Por ejemplo, obtendremos valores diferentes si medimos la duraci&oacute;n de un fen&oacute;meno desde una situaci&oacute;n relativa de reposo o desde un tren que pasa a gran velocidad por el lugar donde ese fen&oacute;meno tiene lugar (y algo semejante sucede con relaci&oacute;n a las distancias). Cuando los fen&oacute;menos se desarrollan a velocidades muy grandes, los cambios en las medidas son tambi&eacute;n grandes, y resulta necesario utilizar las f&oacute;rmulas de la relatividad especial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sobre esa base se han planteado algunos nuevos problemas con respecto a la situaci&oacute;n temporal, que se refieren a la simultaneidad y a la relaci&oacute;n entre pasado y futuro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Sobre <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la simultaneidad, </em>se plantea una pregunta desconcertante: &iquest;es posible afirmar que existe realmente sucesos simult&aacute;neos? Parecer&iacute;a imposible, en efecto, afirmar la simultaneidad real, ya que cualquier medici&oacute;n temporal se referir&aacute; a condiciones particulares de observaci&oacute;n y las diferentes mediciones no coincidir&aacute;n. Sin embargo, la dificultad s&oacute;lo afecta a las mediciones concretas, no a la existencia real de la simultaneidad: aunque resulte imposible determinar la simultaneidad de fen&oacute;menos muy distantes mediante mediciones, es posible afirmar que esa simultaneidad existe en cada momento: ahora se est&aacute;n produciendo muchos fen&oacute;menos simult&aacute;neos en diversas partes de la Tierra y del universo, independientemente de las dificultades que podamos encontrar cuando intentamos determinar cuantitativamente esa simultaneidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El problema de la simultaneidad condujo a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">paradoja de los mellizos. </em>Se trata de dos mellizos id&eacute;nticos, uno de los cuales permanece en la Tierra mientras el otro viaja a gran velocidad en una nave espacial; cuando la nave vuelva a la Tierra, como la duraci&oacute;n medida en la nave y en la Tierra es diferente, los mellizos tendr&aacute;n diferente edad y, por tanto, aspecto tambi&eacute;n diferente. Sin duda, esta paradoja pone de relieve que, como hemos se&ntilde;alado, la duraci&oacute;n real se encuentra entrelazada las condiciones f&iacute;sicas concretas: unas condiciones diferentes producir&aacute;n efectos tambi&eacute;n diferentes; pero la duraci&oacute;n temporal, si los mellizos vuelven a encontrarse, ser&aacute; la misma para ambos. Debe tenerse adem&aacute;s en cuenta que la nave espacial viaja en diferentes direcciones cuando se aleja de la Tierra y cuando vuelve a ella; por tanto, no s&oacute;lo las duraciones relativas, sino incluso los efectos f&iacute;sicos podr&iacute;an compensarse. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Otros problemas se refieren a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la relaci&oacute;n entre pasado y futuro. </em>A prop&oacute;sito de la duraci&oacute;n, hemos subrayado la irreversibilidad de las sucesiones temporales reales. Se ha afirmado, sin embargo, que los efectos relativistas podr&iacute;an permitir, por ejemplo, los &laquo;viajes al pasado&raquo;, que incluir&iacute;an la ins&oacute;lita posibilidad de provocar cambios en los sucesos pasados y, por tanto, en las situaciones reales del presente. Esta extra&ntilde;a posibilidad se ha relacionado con &laquo;t&uacute;neles del tiempo&raquo;, que se relacionar&iacute;an con las condiciones f&iacute;sicas ex&oacute;ticas que se dar&iacute;an, por ejemplo, en los agujeros negros. En este caso parecen confundirse las construcciones te&oacute;ricas de la f&iacute;sica matem&aacute;tica y la sucesi&oacute;n temporal real. En efecto, no pueden identificarse las posibilidades contenidas en un modelo matem&aacute;tico con las posibilidades reales, y no cabe apelar en este caso al &eacute;xito de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas. Ya hemos se&ntilde;alado, por ejemplo, que la f&iacute;sica cl&aacute;sica trata el tiempo como si fuera reversible; en realidad, esto no es cierto, pero ello no impide que la f&iacute;sica cl&aacute;sica pueda aplicarse con gran &eacute;xito en numerosos casos: la aplicabilidad de una teor&iacute;a no significa que todos los aspectos de los modelos que utiliza reflejen directamente la realidad. Estas observaciones valen tambi&eacute;n en el caso de las teor&iacute;as actuales: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">los procesos naturales son irreversibles, </em>y ninguna teor&iacute;a matem&aacute;tica puede cambiar su sucesi&oacute;n temporal real.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">e)<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> El concepto de tiempo </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Arist&oacute;teles defini&oacute; el tiempo como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el n&uacute;mero del movimiento seg&uacute;n el antes y el despu&eacute;s<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></sup></a>. </em>En esta definici&oacute;n se subraya que el tiempo mide cu&aacute;nto dura un movimiento; por tanto, como medida, el tiempo corresponde a algo real (la duraci&oacute;n del movimiento) y, a la vez, implica un sujeto que efect&uacute;e la medida<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Habitualmente, se utiliza un concepto general de &laquo;tiempo&raquo; que supone una ampliaci&oacute;n de los conceptos de duraci&oacute;n y de relaci&oacute;n temporal: engloba todas las duraciones y todas las relaciones temporales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se trata de un concepto an&aacute;logo al de &laquo;espacio&raquo; y, de hecho, las reflexiones que hemos expuesto a prop&oacute;sito del concepto de espacio pueden aplicarse, con las oportunas matizaciones, al concepto de tiempo. En concreto, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el tiempo no corresponde a una entidad real: </em>son reales la duraci&oacute;n y las relaciones temporales, pero el tiempo no tiene una existencia independiente de ellas. Por otra parte, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el tiempo no es una condici&oacute;n &laquo;a priori&raquo; de nuestro conocimiento, </em>al estilo kantiano, porque no existe un tiempo homog&eacute;neo, como un recept&aacute;culo vac&iacute;o donde se sit&uacute;en los acontecimientos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La historia de los conceptos de espacio y tiempo tambi&eacute;n coincide en gran parte<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></sup></a>. No es preciso, por tanto, repetir las observaciones que a prop&oacute;sito del espacio se hicieron sobre la f&iacute;sica newtoniana, donde se afirmaba, junto al espacio absoluto, un &laquo;tiempo absoluto&raquo; independiente de su contenido; ni la afirmaci&oacute;n kantiana del tiempo, tambi&eacute;n junto al espacio, como condici&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a priori </em>del conocimiento sensible; ni la cr&iacute;tica relativista que afect&oacute; a estas ideas igual que a las relacionadas con el espacio; ni las teor&iacute;as actuales acerca de un espacio-tiempo independiente de la materia. Nos limitaremos a subrayar que, tambi&eacute;n en este caso, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la duraci&oacute;n y las relaciones temporales poseen una realidad que no se identifica con los modelos de la f&iacute;sica matem&aacute;tica. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El progreso cient&iacute;fico ha puesto de relieve un aspecto que fue subrayado en la antig&uuml;edad y olvidado bajo la presi&oacute;n de la f&iacute;sica newtoniana: la existencia de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tiempo propio, </em>relativo a cada proceso concreto. De acuerdo con la definici&oacute;n aristot&eacute;lica antes citada, aunque puedan adoptarse sistemas estandarizados para medir el tiempo, en sentido estricto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a cada tipo de movimiento le corresponde un tiempo propio. </em>Frente al tiempo absoluto, homog&eacute;neo e indiferenciado, postulado como algo real por la f&iacute;sica newtoniana y como una condici&oacute;n de nuestro modo de conocer por la filosof&iacute;a kantiana, en la actualidad se advierte de nuevo que las dimensiones temporales reales se relacionan con los modos de ser espec&iacute;ficos de las entidades y de los procesos. Sin duda, es posible adoptar sistemas estandarizados para medir el tiempo, pero lo natural se encuentra surcado por estructuras y pautas temporales que determinan sus caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas, y el progreso en el conocimiento de la naturaleza depende, en gran parte, del conocimiento de los ritmos temporales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Por fin, nos podemos plantear tambi&eacute;n el problema de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la infinitud temporal. </em>Arist&oacute;teles la afirm&oacute;, argumentando que el movimiento no pod&iacute;a tener un comienzo ni un final. Tom&aacute;s de Aquino corrigi&oacute; a Arist&oacute;teles, mostrando que su argumento en favor de la infinitud temporal del universo no era concluyente; sin embargo, afirm&oacute; que la finitud temporal del universo no es demostrable racionalmente y que s&iacute; lo es, en cambio, la creaci&oacute;n: distingui&oacute;, por tanto, el problema de la creaci&oacute;n y el del origen temporal, y sostuvo que Dios pod&iacute;a haber creado el universo con una duraci&oacute;n indefinida, aunque el cristiano sabe por la revelaci&oacute;n que no fue as&iacute;. Adem&aacute;s, la &laquo;duraci&oacute;n indefinida&raquo; que Tom&aacute;s de Aquino admite como una posibilidad te&oacute;rica que de hecho no se ha dado, no se identifica con la &laquo;eternidad&raquo; divina: Dios est&aacute; fuera del tiempo, posee perfectamente, la plenitud del ser sin verse sometido al devenir propio de lo temporal<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></sup></a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">2.4.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Compenetraci&oacute;n de lo espacial y lo temporal </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En la teor&iacute;a de la relatividad., espacio y tiempo se encuentran no s&oacute;lo relacionados, sino de alg&uacute;n modo unidos, formando un continuo espacio-temporal. Esta idea corresponde al entrelazamiento, que hemos subrayado, de lo espacial y lo temporal con las condiciones f&iacute;sicas reales y, por tanto, entre s&iacute;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.35pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con frecuencia se piensa en lo espacial y lo temporal como si se tratase de dimensiones completamente separadas, pero esta idea no corresponde a la realidad. Por ejemplo, cuando miramos a las estrellas las vemos tal como exist&iacute;an hace decenas, centenares o miles de a&ntilde;os (seg&uacute;n su distancia de la Tierra), y nuestra imagen espacialmente unitaria no corresponde a la realidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.6pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las configuraciones espaciales existen en un flujo temporal y, a su vez, el tiempo propio de cada proceso depende de las condiciones espaciales que lo determinan. En definitiva, aunque podamos distinguir las dimensiones espaciales y las temporales, en la naturaleza ambas se encuentran estrechamente entrelazadas. </span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. M. Rigau, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lugar y espacio, </em>Promociones Publicaciones Universitarias, Barcelona 1986. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Es un problema dif&iacute;cil y muy debatido, sobre el cual no existe unanimidad entre los cient&iacute;ficos Puede verse, por ejemplo: M. Redhead, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Incompleteness, nonlocality, and realism, </em>Oxford University Press, Oxford 1987. Se atribuyen importantes repercusiones tanto cient&iacute;ficas como filos&oacute;ficas a este problema en: A. Suarez, &laquo;Unentscheidbarkeit, unbestimmtheit, Nicht-Lokalit&auml;t. Gibt es unverf&uuml;gbare Kausalverbindungen in der physikalischen Wirklichkeit?&raquo;, en: H. C. Reichel - E. Prat (editores), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Naturwissenschaft und Weltbild. Mathematik und Quantenphysik in unserem Denk- und Wertesystem, </em>Verlag H&ouml;lder-Pichler-Tempsky, Wien 1992, pp. 223-264.</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> El experimento m&aacute;s citado en este sentido es el realizado por Alain Aspect y su equipo en Par&iacute;s, en 1982. Viene a ser una versi&oacute;n del experimento ideal propuesto por Einstein en 1935, a prop&oacute;sito de las primeras discusiones sobre la teor&iacute;a cu&aacute;ntica, conocido como experimento EPR por las iniciales de los autores del art&iacute;culo donde fue propuesto: A. Einstein - B. Podolsky - N. Rosen, &laquo;Can Quantum-Mechanical Description of Reality Be Considered Complete?&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Physical Review, </em>47, (1935), pp. 777-780. Se encuentra una breve introducci&oacute;n divulgativa a estos ternas en: M. Artigas, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El hombre a la luz de la ciencia, </em>Palabra, Madrid 1992 (cap&iacute;tulo &laquo;El microcosmos y el hombre&raquo;, pp. 47-70). </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Arist&oacute;teles,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> F&iacute;sica,</em> IV,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>11, 219 b 1-2. </span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> 6 Cfr. J. Conill, &laquo;&iquest;Hay tiempo sin alma?&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Pensamiento, </em>35 (1979), pp. 195-222; El <em style="mso-bidi-font-style: normal;">tiempo en la filosof&iacute;a de Arist&oacute;teles. Un estudio dedicado especialmente al an&aacute;lisis del tratado del tiempo (F&iacute;sica IV, </em>10-14), Facultad de Teolog&iacute;a San Vicente Ferrer, Valencia 1981.</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-b			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-2-parte-162669" title="Las propiedades de lo natural 2ª Parte">Las propiedades de lo natural 2ª Parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>espacio</category>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>tiempo</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-2-parte-162669#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-2-parte-162669</guid>
		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 23:32:50 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Las propiedades de lo natural 1ª parte</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-1-parte-162668</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">Indice </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">1. Lo cuantitativo y lo cualitativo </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1. 1. Los modos de ser accidentales </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1.2. Propiedades cuantitativas y cualitativas </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">a) Lo cuantitativo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">b) Lo cualitativo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">1.3. Relaci&oacute;n entre lo cuantitativo y lo cualitativo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">2. Dimensiones cuantitativas </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">2. 1. Substancia, materia y cantidad </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">2.2. Caracter&iacute;sticas espaciales </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">a) La extensi&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">b) La localizaci&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">c) El concepto de espacio </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">2.3. Caracter&iacute;sticas temporales </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">a) La duraci&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">b) La situaci&oacute;n temporal </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">c) El concepto de tiempo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">2.4. Compenetraci&oacute;n de lo espacial y lo temporal </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">3. Virtualidades cualitativas </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">3.1.Substancia, forma y cualidades </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">3.2. Tipos de cualidades </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a) Modos de ser particulares </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) Virtualidades, disposiciones y tendencias </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>c) Las cualidades sensibles </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">3.3. La objetividad de las cualidades </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a) Cualidades primarias y secundarias </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) El conocimiento de las cualidades </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">3.4. Las cualidades y el conocimiento de lo natural </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">4. La actividad natural </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">4. 1. Modalidades de la actividad natural </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a)Agentes e interacciones </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) La causalidad eficiente </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b)Caracter&iacute;sticas de la acci&oacute;n natural </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">4.2. Actividad natural y leyes </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>a)Las leyes cient&iacute;ficas </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>b) Las leyes naturales </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">4.3. Determinismo e indeterminismo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">&nbsp;</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">5. Interpretaciones acerca de las cualidades </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">5. 1. Cantidad y cualidad en Arist&oacute;teles </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">5.2. Las cualidades ante el mecanicismo y el empirismo </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">5.3. Las cualidades y el realismo cient&iacute;fico </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En el cap&iacute;tulo precedente hemos estudiado la exterioridad y la interioridad de lo natural, y hemos aplicado esos conceptos a la esencia o modo de ser b&aacute;sico de las substancias naturales, representando la exterioridad mediante la idea de &laquo;materia prima&raquo; o materialidad, y la interioridad mediante la idea de &laquo;forma substancial&raquo;.Ahora consideraremos la exterioridad y la interioridad con respecto a los modos de ser accidentales; en este &aacute;mbito, la exterioridad corresponde a &laquo;lo cuantitativo&raquo; y la interioridad a &laquo;lo cualitativo&raquo; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Cuando se habla de las substancias, las caracter&iacute;sticas cuantitativas se incluyen en el accidente &laquo;cantidad&raquo;, y las cualitativas, en el accidente &laquo;cualidad&raquo;. Desde luego, tambi&eacute;n poseen dimensiones cuantitativas y cualitativas las agregaciones, los procesos y, en general, cualquier aspecto de lo natural. Aunque aqu&iacute; estudiaremos lo cuantitativo y lo cualitativo en toda su amplitud, con frecuencia nos referiremos a la cantidad y la cualidad como accidentes de las substancias, debido al puesto central que las substancias ocupan en la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el primer apartado analizaremos, de modo general, el significado de lo cuantitativo y lo cualitativo, subrayando su relaci&oacute;n mutua. A continuaci&oacute;n estudiaremos con mayor detalle esas dimensiones: en el apartado segundo las cuantitativas, y en el tercero las cualitativas. Dedicaremos el cuarto apartado a una dimensi&oacute;n que, si bien se encuentra relacionada con lo cualitativo, merece una atenci&oacute;n especial: la actividad natural. Y en el apartado quinto nos referiremos a la conceptualizaci&oacute;n aristot&eacute;lica de la cantidad y la cualidad, por un parte; a las cr&iacute;ticas que se han formulado contra la realidad de las cualidades en la &eacute;poca moderna, por otra; y, finalmente, a la rehabilitaci&oacute;n actual de las cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Los temas tratados en este cap&iacute;tulo vienen a ser una continuaci&oacute;n del cap&iacute;tulo anterior: lo cuantitativo es una concreci&oacute;n de la exterioridad y la materialidad, y lo cualitativo es, de modo semejante, una concreci&oacute;n de la interioridad y lo formal. Por este motivo, muchos razonamientos expuestos en el cap&iacute;tulo anterior se aplican tambi&eacute;n a sus concreciones de este cap&iacute;tulo, y hemos procurado limitarlos aqu&iacute; a lo estrictamente necesario, para no incurrir en excesivas reiteraciones. As&iacute; se explica que algunas afirmaciones puedan parecer demasiado escuetas: lo son, porque se apoyan en razones ya expuestas en el cap&iacute;tulo anterior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES">1. Lo cuantitativo y lo cualitativo </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Lo cuantitativo y lo cualitativo son dos dimensiones que se dan siempre en lo natural. Se trata de dimensiones accidentales, que no forman parte de la esencia de las substancias; sin embargo, nunca pueden faltar, y tienen gran importancia para determinar el modo de ser de lo natural. Adem&aacute;s, se encuentran estrechamente relacionadas y dependen mutuamente una de la otra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES">1.1.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Los modos de ser accidentales </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Los modos de ser accidentales, que suelen denominarse simplemente &laquo;accidentes&raquo;, se definen en relaci&oacute;n con la substancia y con la esencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con respecto a la substancia, que es el ente subsistente,(posee &laquo;ser propio&raquo;), lo accidentes no subsisten, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no poseen un ser propio, son determinaciones de la substancia. </em>Por ejemplo, ser grande, peque&ntilde;o, blanco, resistente, no son entes subsistentes: son propiedades que afectan a un sujeto, a una substancia. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La substancia es el sujeto o substrato de los accidentes.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Con respecto a la esencia, que expresa el modo de ser fundamental de una substancia (ser hombre, perro, magnolio, prote&iacute;na, &aacute;tomo), los accidentes <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no pertenecen a la definici&oacute;n esencial. </em>Lo cual no significa, en modo alguno, que tengan poca importancia o que no se relacionen con la esencia; sin duda, algunos accidentes pueden tener una importancia muy secundaria y se relacionan lejanamente con lo esencial, pero otros, en cambio, pueden encontrarse estrechamente referidos a la esencia y poseer una gran relevancia &eacute;se es el caso, como veremos, de la cantidad y de algunas cualidades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En cualquier caso, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">los accidentes tienen mucha importancia en orden a conocer la substancia y la esencia. </em>En efecto, la substancia se nos manifiesta a trav&eacute;s de sus accidentes (magnitud, color, resistencia, etc.), y la esencia tambi&eacute;n se conoce por medio de los accidentes: no conocemos las esencias d__ectamente, sino s&oacute;lo indirectamente y de modo muy parcial, a trav&eacute;s de las propiedades accidentales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES">1.2.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Propiedades cuantitativas y cualitativas </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">En la clasificaci&oacute;n aristot&eacute;lica de los accidentes, la cantidad y las cualidades ocupan<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>un lugar destacado porque son considerados como accidentes <em style="mso-bidi-font-style: normal;">intr&iacute;nsecos, </em>que se refieren directamente al modo de ser (accidental) de las substancias. En efecto, las substancias materiales siempre son extensas, y poseen cualidades que determinan su modo de ser. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.1pt; text-align: justify;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; tab-stops: 0cm 18.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">a)<span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Lo cuantitativo</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Lo cuantitativo responde a la pregunta: &laquo;&iquest;cu&aacute;nto?&raquo; Se refiere a la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">magnitud </em>de algo: cu&aacute;nto mide, en ele aspecto espacial; cu&aacute;nto dura, en el temporal; cu&aacute;nta velocidad posee, respecto al movimiento; cu&aacute;ntos individuos o componentes o aspectos existen en un sistema o en un conjunto de sistemas. Y la magnitud se relaciona con <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el n&uacute;mero.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Todo lo natural est&aacute; cuantificado, p</span></em><span lang="ES">osee dimensiones cuantitativas: magnitud, extensi&oacute;n, n&uacute;mero. En efecto, lo natural es material, y esto implica las dimensiones<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>cuantitativas: la materialidad se caracteriza, precisamente, por su referencia a esas dimensiones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">La estructuraci&oacute;n espacio-temporal se refiere a la materialidad y a lo cuantitativo: </em>supone distensi&oacute;n en el espacio y en el tiempo. Por tanto, al caracterizar lo natural en funci&oacute;n del dinamismo y la estructuraci&oacute;n, hemos subrayado la funci&oacute;n b&aacute;sica que lo material y lo cuantitativo desempe&ntilde;an en orden a representar adecuadamente la naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">b) <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lo cualitativo </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 233.85pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Lo cualitativo responde a la pregunta: &laquo;&iquest;cu&aacute;l?&raquo; en el sentido de la &laquo;cualidad&raquo; o modo de ser de algo: cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas, sus peculiaridades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lo natural posee propiedades cualitativas. </em>En efecto, no se agota en las dimensiones cuantitativas: no es posible que lo natural se reduzca completamente a lo cuantitativo, porque las dimensiones cuantitativas no existen aisladas, no tienen un ser propio: existen solamente como aspectos de los modos de ser de lo natural. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">El dinamismo se relaciona con los modos de ser: </em>supone la existencia de unas potencialidades o capacidades de actuar que corresponden a modos espec&iacute;ficos de ser. Por tanto, al caracterizar lo natural en funci&oacute;n del dinamismo y la estructuraci&oacute;n, hemos subrayado que todo lo natural posee virtualidades, modos de ser espec&iacute;ficos de tipo cualitativo, de donde surge la actividad natural. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES">1.3.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Relaci&oacute;n entre lo cuantitativo y lo cualitativo </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">Entre lo cuantitativo y lo cualitativo existe una asimetr&iacute;a, semejante a la que existe entre lo material y lo formal (y por los mismos motivos): nada impide que existan seres espirituales, sin materia, que posean cualidades tambi&eacute;n espirituales (por tanto, cualidades sin cantidad); en cambio, no es posible que existan seres materiales puramente cuantitativos, sin cualidades de ning&uacute;n tipo: no ser&iacute;an seres naturales, sino puramente matem&aacute;ticos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">En el &aacute;mbito natural, lo cuantitativo y lo cualitativo se encuentran entrelazados. </em>Todo lo natural posee estructuraci&oacute;n espacio-temporal, dimensiones cuantitativas. Los modos de ser cualitativos no son cualidades puras, desligadas de lo cuantitativo: aunque se refieren a aspectos que no son directamente cuantitativos, se encuentran realizados en condiciones materiales y, por tanto, afectados por la cantidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Ah&iacute; se encuentra, precisamente, el fundamento del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">estudio matem&aacute;tico de lo cualitativo. </em>Aunque las cualidades, consideradas en s&iacute; mismas, no puedan medirse, cuando se consideran en su realizaci&oacute;n concreta se encuentran siempre relacionadas con dimensiones cuantitativas y, por consiguiente, pueden ser objeto de estudio matem&aacute;tico: suele hablarse, en este sentido, de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">medici&oacute;n indirecta de las cualidades. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span lang="ES">De hecho, uno de los factores que hicieron posible el nacimiento sistem&aacute;tico de la ciencia experimental en el siglo XVII fue el avance acerca de la medici&oacute;n indirecta de las cualidades, que fue desarrollado en los siglos anteriores con grandes dificultades (debido a su novedad). En esta l&iacute;nea tuvieron especial importancia los trabajos realizados en el siglo XIV en Par&iacute;s y Oxford. Exist&iacute;an precedentes; por ejemplo, Roberto Grosseteste hab&iacute;a insistido en la importancia fundamental de las matem&aacute;ticas para el estudio de los fen&oacute;menos f&iacute;sicos y hab&iacute;a aplicado la geometr&iacute;a a la &oacute;ptica, impulsando la orientaci&oacute;n cient&iacute;fica de Oxford. En Paris, fueron importantes en este &aacute;mbito los estudios de Nicol&aacute;s Oresme. Entre las contribuciones de Oresme a la f&iacute;sica se cuentan la representaci&oacute;n gr&aacute;fica de las cualidades y la aplicaci&oacute;n de esa representaci&oacute;n al estudio del movimiento uniformemente acelerado. Oresme tiene la primac&iacute;a indudable en dos aspectos centrales: la amplitud de problemas a los que aplic&oacute; los planteamientos matem&aacute;ticos, y el uso de coordenadas para la representaci&oacute;n gr&aacute;fica de las variaciones en las cualidades y en los movimientos<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><sup><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></sup></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; tab-stops: 0cm 35.4pt 70.8pt 106.2pt 141.6pt 177.0pt 212.4pt 247.8pt 283.2pt 318.6pt 354.0pt 389.4pt 424.8pt 460.2pt 495.6pt 531.0pt 566.4pt 601.8pt 637.2pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En definitiva, importa subrayar que lo cuantitativo y lo cualitativo, aunque responden a dimensiones reales diferentes, se encuentran entrelazados en el &aacute;mbito natural, como lo material y lo formal, o la exterioridad y la interioridad. Esto no deber&aacute; perderse de vista cuando, a continuaci&oacute;n, estudiemos por separado las dimensiones cuantitativas y las cualitativas. </span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 3.4pt; text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><sup><span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></sup></a><span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: Arial;" lang="ES"> Cfr. M. Artigas, &laquo;Nicol&aacute;s Oresme, gran maestre del Colegio de Navarra, y el origen de la ciencia moderna&raquo;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Pr&iacute;ncipe de Viana (Suplemento de ciencias), </em>IX (1989), pp. 297- 331. Se han publicado ediciones modernas de las obras principales de Oresme; por ejemplo, se refieren al tratamiento matem&aacute;tico de las cualidades: M. Ciagett (editor), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Nicole Oresine and the Medieval Geometry of Qualities &aacute;nd Motions. A Treatise on the Uniformity and Difformity of Intensities Known as &laquo;Tractatus de configurationibus qualitatum et motuum&raquo; </em>, University of Wisconsin Press, Madison 1968; E. Grant (editor), <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&laquo;De proportionibus proportionum&raquo; and &laquo;Ad pauca respicientes&raquo; , </em>University of Wisconsin Press, Madison 1966.&nbsp;</span><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-1-parte-162668" title="Las propiedades de lo natural 1ª parte">Las propiedades de lo natural 1ª parte</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>espacio</category>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>tiempo</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-1-parte-162668#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/propiedades-natural-1-parte-162668</guid>
		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 23:30:02 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El modo de ser de lo natural (4°)</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-4-152334</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>&nbsp;<strong>4. El hilemorfismo </strong></p>
<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Se denomina &laquo;hilemorfismo&raquo; a la doctrina aristot&eacute;lica seg&uacute;n la cual la esencia de las substancias, materiales est&aacute;n compuestas de materia (hyl&eacute;) y forma <em>(morf&eacute;). </em>Obviamente, puesto que se trata de la esencia substancial la materia de la que se habla es la &laquo;materia prima&raquo;, y la forma es la &laquo;forma substancial&raquo;.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos examinado el significado y las implicaciones de esta doctrina al considerar, en los apartados anteriores, la materia y la forma. Ahora nos detendremos en los aspectos que se refieren directamente a la correlaci&oacute;n entre materia y forma.</p>
<p>4. l.<em> Correlaci&oacute;n entre lo material y lo formal </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Materia y forma son conceptos correlativos: </em>algo es materia con respecto a una forma, y algo es forma con respecto a una materia. Se entiende que la correlaci&oacute;n perfecta s&oacute;lo afecta a los seres materiales, y que nada impide que existan seres espirituales cuya esencia consistir&aacute; en una forma sin materia<a name="_ftnref1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por tanto, <em>en el mundo f&iacute;sico</em> (entes materiales),<em> materia y forma se exigen mutuamente y se complementan.</em> No hay materia sin forma: si la hubiera, existir&iacute;an unas condiciones materiales (extensi&oacute;n, duraci&oacute;n, movimiento) que no afectar&iacute;an a ninguna entidad, lo cual es imposible. Tampoco hay forma sin materia: un ser puramente espiritual no pertenece al nivel f&iacute;sico o material.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos subrayado que <em>los conceptos de materia y forma no se refieren a</em>&laquo;<em>cosas</em>&raquo;.<em> </em>Se puede a&ntilde;adir que de alg&uacute;n modo, <em>expresan </em>&laquo;<em>funciones</em> &raquo;<em>. </em>Esto significa que algo &laquo;desempe&ntilde;a el papel de&raquo; materia con respecto a una forma, o de forma respecto a una materia. E implica que materia y forma se refieren a un determinado nivel; lo que desempe&ntilde;a el papel de forma en una determinada perspectiva, puede funcionar como materia bajo otra: por ejemplo, la forma substancial es forma con respecto a la materia prima, pero es como materia con respecto a las formas accidentales que la determinan en el nivel accidental. Sin embargo, existe una excepci&oacute;n: la materia prima, que no desempe&ntilde;a la funci&oacute;n de forma en ning&uacute;n caso; en cambio, las formas puras espirituales todav&iacute;a son determinadas por el acto de ser (no nos detenemos en este importante aspecto, propio de la metaf&iacute;sica).</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, la<em> correlaci&oacute;n entre materia y forma es la que se da entre potencia y acto. </em>En efecto, la forma indica determinaci&oacute;n, y por tanto acto; en cambio la potencia significa algo indeterminado que es actualizado o determinado por la forma<a name="_ftnref2" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn2"><sup><sup>[2]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En definitiva, materia y forma son conceptos &laquo;correlativos&raquo;, porque el uno hace referencia al otro; &laquo;funcionales&raquo;, porque no expresan cosas, sino funciones; y &laquo;contextuales&raquo;, porque algo puede funcionar como materia o como forma en diferentes contextos o niveles de an&aacute;lisis.</p>
<p>4.2<em>. Unidad de lo material y lo formal </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Acabamos de subrayar que, en el mundo f&iacute;sico, no hay forma sin materia ni materia sin forma; que materia y forma son correlativas; y que se relacionan como potencia y acto, como lo indeterminado y lo determinado. Todo ello significa que, <em>materia y forma constituyen una</em> <em>aut&eacute;ntica unidad: son como dos caras de la misma moneda, que corresponden a la&nbsp; &laquo;exterioridad&raquo; y a la &laquo;interioridad&raquo; de los seres naturales. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Por consiguiente, <em>materia y forma no se unen,</em> como si se tratase de dos entidades o partes f&iacute;sicas. El modo de ser esencial se refiere a unas determinaciones formales (forma substancial) que existen en condiciones materiales (materia prima), y los modos de ser accidentales se refieren a determinaciones formales (formas accidentales) que afectan a la substancia (materia segunda); pero la substancia con sus accidentes es un todo unitario. No puede decirse, como si se tratase de partes f&iacute;sicas, que la materia prima, o la forma substancial, o la substancia, o los accidentes, existen por separado o se encuentran yuxtapuestos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se puede decir que la forma &laquo;informa&raquo; a la materia, la determina, la actualiza (n&oacute;tese que, cuando utilizamos este lenguaje substantivo, debe interpretarse con los matices que hemos se&ntilde;alado anteriormente). De ah&iacute; que el concepto de forma se relacione con algunos rasgos del concepto actual de &laquo;informaci&oacute;n&raquo;.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En efecto, en su sentido actual, la informaci&oacute;n puede entenderse como el &laquo;almacenamiento&raquo; de &laquo;instrucciones&raquo; que se encuentran contenidas y se expresan mediante condiciones materiales; pero supone una dimensi&oacute;n a&ntilde;adida a esas condiciones. Esto sucede, por ejemplo, en la informaci&oacute;n gen&eacute;tica contenida en la estructura de los genes. En este sentido, la informaci&oacute;n tiene que ver con las leyes, ya que &eacute;stas &laquo;regulan&raquo; los procesos f&iacute;sicos y sus resultados, se &laquo;realizan&raquo; en esos procesos, pero no se identifican con las entidades ni con los procesos. Las instrucciones contenidas en las diferentes entidades vienen a ser &laquo;materializaciones&raquo; de las leyes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la naturaleza una gran variedad de pautas, que se repiten en diferentes condiciones materiales concretas. Actualmente se conocen bastante bien muchas pautas, tanto en el &aacute;mbito microf&iacute;sico como macrof&iacute;sico y en los vivientes. Todo ello corresponde bastante aproximadamente a la noci&oacute;n de forma en cuanto modo de ser que se repite en diferentes condiciones materiales individuales.</p>
<p>4.3.<em> Materia y forma como causas </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica, la materia y la forma son consideradas como causas: la <em>causa material </em>y la <em>causa formal<a name="_ftnref3" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn3"><sup><strong><sup>[3]</sup></strong></sup></a>. </em>Sin embargo, su acci&oacute;n causal no corresponde a lo que ordinariamente suele denominarse causa, que es la causa agente o eficiente: no son entes completos, no tienen una consistencia propia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Materia y forma son causas en cuanto &laquo;componentes&raquo; que constituyen lo natural</em>: la materia prima y la forma substancial constituyen la esencia de las substancias materiales; la materia segunda y las formas accidentales constituyen la substancia con sus determinaciones. Si se entiende por &laquo;causa&raquo; aquello que influye en el ser del efecto, deber&aacute; afirmarse que <em>materia y forma son causas en sentido propio, porque constituyen el modo de ser de las substancias naturales. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Por el mismo motivo, <em>materia y forma son causas &laquo;intr&iacute;nsecas&raquo; </em>o <em>interiores, </em>porque se refieren al modo de ser. Esto en nada se opone a que la materia se relacione con la &laquo;exterioridad&raquo; de las substancias. En efecto, las condiciones materiales son intr&iacute;nsecas o interiores a la substancia, pertenecen a su modo de ser propio; pero se refieren a la extensi&oacute;n espacial y a la duraci&oacute;n temporal: por tanto, a la exterioridad en y a trav&eacute;s de la cual existe y act&uacute;a la substancia<a name="_ftnref4" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn4"><sup><sup>[4]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El significado de la causa material y de la formal se refiere, por tanto, a la causalidad de dos &laquo;factores&raquo; que son constitutivos intr&iacute;nsecos de las cosas, y que se relacionan como potencia y acto.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arist&oacute;teles expresa la unidad y la causalidad de la materia y la forma mediante una afirmaci&oacute;n muy expl&iacute;cita: "la materia &uacute;ltima y la forma son lo mismo, aqu&eacute;lla en potencia y &eacute;sta en acto"<a name="_ftnref5" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn5"><sup><sup>[5]</sup></sup></a>. Materia y forma no coexisten, no se unen, no son realidades diferentes que se encuentran relacionadas, no exigen un puente de uni&oacute;n, no son componentes al modo de partes f&iacute;sicamente separadas: <em>lo que posee un ser independiente es la substancia individual, cuyo modo de ser consiste en unas determinaciones formales que existen en condiciones materiales. </em></p>
<p>4.4.<em> Grados de inmaterialidad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En la naturaleza existen niveles de organizaci&oacute;n cada vez mayor que, si bien se realizan en condiciones materiales, tienen dimensiones formales cada vez m&aacute;s acentuadas. Existen, en efecto, grados de integraci&oacute;n estructural, integraci&oacute;n procesual, acci&oacute;n cooperativa, organizaci&oacute;n, unidad, y potencialidad activa o capacidad de actuaci&oacute;n.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los vivientes poseen unas dimensiones formales peculiares. Existe una diferencia cualitativa indudable entre los vivientes y los no vivientes; y dentro de los vivientes, entre los diferentes grados de vida. Al ascender en la escala, se da un progreso en las dimensiones formales y, por consiguiente, un alejamiento de la pura materialidad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si por &laquo;inmaterialidad&raquo; se entiende ese acentuamiento de las dimensiones formales, puede decirse <em>que existe una escala ascendente de inmaterialidad. </em>Pero en el mundo f&iacute;sico, esa inmaterialidad no se refiere a algo que sea independiente de las condiciones materiales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el caso del <em>alma humana </em>se plantea la relaci&oacute;n entre, &laquo;inmaterialidad&raquo; y &laquo;espiritualidad&raquo;, debido&nbsp; a la existencia de dimensiones formales que trascienden los condicionamientos materiales. Yse plantea c&oacute;mo es posible que un alma espiritual sea&nbsp; forma de un cuerpo material, o, en otras palabras, c&oacute;mo es posible que las dimensiones espirituales se encuentren realizadas en condiciones materiales. Las dificultades para conceptualizar este hecho no son peque&ntilde;as; sin embargo, no deber&iacute;an llevar a negar la realidad del hecho, que corresponde a experiencias f&aacute;cilmente comprobables.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, la existencia de dimensiones espirituales requiere, para su adecuada explicaci&oacute;n, una causalidad que supera las posibilidades de los entes materiales. Pero la exigencia de una causalidad trascendente no se da s&oacute;lo en el caso de la espiritualidad; tambi&eacute;n se da en los niveles inferiores. Pero, en el caso de la espiritualidad, se a&ntilde;ade un t&iacute;tulo especial: que el modo de ser propio de ese nivel es esencialmente superior a los modos de ser que dependen de las condiciones materiales.</p>
<p>4.5. <em>El hilemorfismo ante las ciencias</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Podr&iacute;a parecer que el hilemorfismo encuentra dificultades en el progreso de los conocimientos cient&iacute;ficos acerca de la composici&oacute;n de la materia. Se podr&iacute;a pensar, en efecto, que la ciencia sustituye el hilemorfismo por explicaciones formuladas en t&eacute;rminos de los componentes y sus configuraciones. En ese caso, el hilemorfismo responder&iacute;a a una cosmovisi&oacute;n superada: los conocimientos cient&iacute;ficos bastar&iacute;an para explicar los fen&oacute;menos naturales, y los intentos de explicaci&oacute;n filos&oacute;fica ser&iacute;an in&uacute;tiles.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad, se trata de dos niveles de explicaci&oacute;n que son diferentes y, al mismo tiempo, complementarios. La ciencia experimental adopta una perspectiva no s&oacute;lo leg&iacute;tima, sino imprescindible para progresar en el conocimiento de la composici&oacute;n de la materia y de sus leyes. Y la perspectiva filos&oacute;fica conceptualiza esos conocimientos refiri&eacute;ndolos a los <em>modos de ser </em>de lo natural.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los conocimientos actuales acerca de la composici&oacute;n de la materia resultan incompatibles tanto con un <em>mecanicismo </em>que despoja a la materia de dinamismo propio e interioridad, como con un <em>procesualismo </em>que no admite la existencia de sujetos estables. M&aacute;s bien favorecen una imagen de la naturaleza en la cual desempe&ntilde;an un lugar central las pautas, el dinamismo, la organizaci&oacute;n y la informaci&oacute;n. Esta imagen resulta plenamente coherente con el hilemorfismo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, en ocasiones se afirma que la energ&iacute;a podr&iacute;a ser considerada como equivalente a la materia prima tradicional: en ese caso, todo estar&iacute;a constituido por energ&iacute;a, y las entidades materiales ser&iacute;an energ&iacute;a &laquo;concentrada&raquo;. Se pretende apoyar esta idea en algunos resultados de la f&iacute;sica, tales como la equivalencia entre masa y energ&iacute;a, la importancia de los &laquo;campos&raquo; de fuerzas, la transmutaci&oacute;n de las part&iacute;culas subat&oacute;micas entre s&iacute;, y la equivalencia de las diferentes formas de energ&iacute;a. Sin duda, estos aspectos subrayan el car&aacute;cter b&aacute;sico de la energ&iacute;a. Sin embargo, la energ&iacute;a de que trata la f&iacute;sica es una magnitud que se define en relaci&oacute;n con m&eacute;todos propios de la f&iacute;sica, y su identificaci&oacute;n con una noci&oacute;n filos&oacute;fica cae fuera del &aacute;mbito propio de la ciencia experimental. Se trata, sin embargo, de una idea sugerente, porque es cierto que muchos aspectos de la realidad material pueden explicarse en t&eacute;rminos de energ&iacute;a; pero la materia prima, entendida como &laquo;materialidad&raquo;, se refiere de modo general a las condiciones materiales, y la energ&iacute;a, en cambio, se refiere a caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de los procesos materiales.</p>
<p>4.6.<em> Racionalidad materializada </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El hilemorfismo responde a diferentes niveles explicativos </em>que, si bien guardan cierta relaci&oacute;n entre s&iacute;, no se identifican: el primero se refiere al <em>cambio; </em>el segundo, a la <em>constituci&oacute;n de los cuerpos; </em>y el tercero, a la <em>multiplicidad individual. </em>A estos tres niveles, que se encuentran en el &aacute;mbito f&iacute;sico, habr&iacute;a que a&ntilde;adir un cuarto, si se considera la <em>relaci&oacute;n entre el &aacute;mbito f&iacute;sico y el metaf&iacute;sico. </em></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En primer lugar, el hilemorfismo fue formulado para explicar <em>la posibilidad del cambio. </em>La necesidad de admitir un sustrato en todo cambio parece obvia, pues en caso contrario, habr&iacute;a que admitir que no se da una transformaci&oacute;n, sino aniquilaci&oacute;n y creaci&oacute;n. Se afirma, entonces, que en todo cambio existe un sujeto que se encuentra en potencia para adquirir una forma, y el cambio consiste precisamente en el proceso de actualizaci&oacute;n de esa potencialidad. El sujeto desempe&ntilde;a la funci&oacute;n de materia en relaci&oacute;n con la forma que adquiere a trav&eacute;s del proceso: se trata de la materia prima en los cambios substanciales, y de la materia segunda en los accidentales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En segundo lugar, el hilemorfismo se aplica a <em>la constituci&oacute;n de los cuerpos.</em> Los cuerpos naturales son esencialmente mudables o cambiantes y, por tanto, han de poseer la composici&oacute;n de materia y forma que, como se acaba de se&ntilde;alar, explica la posibilidad del cambio. Los diferentes modos de ser se conceptualizan como formas o determinaciones de la materia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En tercer lugar, el hilemorfismo explica la <em>multiplicidad de individuos dentro de una misma especie. </em>Si los cuerpos est&aacute;n constituidos por materia y forma, la forma se refiere a lo que caracteriza a cada especie, y la materia a las condiciones concretas en las que existe ese tipo general. Se comprende de este modo que un mismo tipo de forma puede existir en individuos diferentes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos tres niveles explicativos se refieren al mundo f&iacute;sico y se relacionan entre s&iacute;. Podemos considerar, en cuarto lugar, otro nivel que se refiere a la <em>relaci&oacute;n entre el mundo f&iacute;sico y el metaf&iacute;sico. </em>Bajo esta perspectiva, el hilemorfismo refleja la existencia de una <em>gradaci&oacute;n de perfecciones </em>en funci&oacute;n de, los distintos grados de inmaterialidad. Y, a la luz de una metaf&iacute;sica creacionista, la naturaleza aparece corno la realizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de condiciones materiales, de un proyecto racional. La informaci&oacute;n puede ser considerada como &laquo;racionalidad materializada&raquo;, y los diferentes grados de ser, como escalones que hacen posible la existencia de una naturaleza cuya cima es un ser propiamente racional: la persona humana, que existe en condiciones materiales pero trasciende, al mismo tiempo, esas condiciones.</p>
<p><strong>5. Interpretaciones de la interioridad y la exterioridad </strong></p>
<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Una s&iacute;ntesis de las interpretaciones filos&oacute;ficas acerca de la interioridad y la exterioridad en la naturaleza equivaldr&iacute;a a una s&iacute;ntesis de toda la filosof&iacute;a de la naturaleza. Se trata, en efecto, de los conceptos claves para comprender el modo de ser de lo natural. Analizaremos a continuaci&oacute;n algunas interpretaciones especialmente significativas.</p>
<p>5.1.<em> El hilemorfismo hist&oacute;rico </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En los apartados anteriores nos hemos referido ampliamente a los aspectos centrales del hilemorfismo aristot&eacute;lico. Ahora consideraremos algunos problemas que plantea la interpretaci&oacute;n de esa doctrina.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El concepto de &laquo;materia&raquo; es utilizado por Arist&oacute;teles en diferentes contextos a lo largo de sus obras, y no tiene un significado un&iacute;voco. Tampoco existe unanimidad en cuanto a las interpretaciones de esos sentidos<a name="_ftnref6" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn6"><sup><sup>[6]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ejemplo, se han planteado dudas acerca de la autenticidad de la interpretaci&oacute;n tradicional, seg&uacute;n la cual existe una materia prima &uacute;nica, com&uacute;n a todos los cuerpos. Se ha afirmado que el sentido &laquo;tradicional&raquo; de la materia primera, como substrato puramente indeterminado que entra en la composici&oacute;n de todos los seres materiales, es ajena a Arist&oacute;teles, y que proviene, posiblemente, de una confusi&oacute;n.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta l&iacute;nea, se argumenta que la materia primera s&oacute;lo aparece, en su sentido tradicional, cuando Arist&oacute;teles se refiere a los elementos<a name="_ftnref7" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn7"><sup><sup>[7]</sup></sup></a>; en los dem&aacute;s niveles, los elementos son la materia &uacute;ltima a partir de la cual se construye la realidad. Y se a&ntilde;ade que la interpretaci&oacute;n tradicional proviene de confundir el contexto o nivel f&iacute;sico y el metaf&iacute;sico, descuidando adem&aacute;s el car&aacute;cter contextual y formal de esas nociones<a name="_ftnref8" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn8"><sup><sup>[8]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Charlton ha examinado los pasajes aristot&eacute;licos que pueden referirse a la materia prima, y concluye que no dan pie para la interpretaci&oacute;n tradicional: la materia ser&iacute;a siempre, en Arist&oacute;teles, algo concreto y ya determinado. Afirma que la doctrina tradicional tiene su origen en el <em>Timeo<a name="_ftnref9" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn9"><sup><strong><sup>[9]</sup></strong></sup></a>: </em>se habr&iacute;a producido uniendo el lenguaje de Plat&oacute;n y el concepto de Arist&oacute;teles acerca del factor material, o sea, adaptando el sustrato aristot&eacute;lico de modo que cumpliera la descripci&oacute;n plat&oacute;nica. Esa uni&oacute;n se habr&iacute;a dado en los estoicos, se encontrar&iacute;a bien establecida en la filosof&iacute;a sincretista del primer siglo antes de Cristo y los primeros siglos despu&eacute;s de Cristo, habr&iacute;a sido recogida por la teolog&iacute;a cristiana ya desde San Agust&iacute;n, y se habr&iacute;a fosilizado en el comentario de Calcidio al Timeo, que fue casi la &uacute;nica fuente de metaf&iacute;sica antigua hasta el siglo XII<a name="_ftnref10" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn10"><sup><sup>[10]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego, la interpretaci&oacute;n tradicional del hilemorfismo se sit&uacute;a en el marco de una metaf&iacute;sica creacionista. Por ejemplo, Tom&aacute;s de Aquino afirma que la materia es concreada con las formas. Los conceptos tomistas est&aacute;n tomados, en buena parte, de Arist&oacute;teles; sin embargo, en este caso como en muchos otros, lo aristot&eacute;lico es interpretado dentro de una metaf&iacute;sica que, en algunos importantes aspectos, no es aristot&eacute;lica.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo aludimos a estos problemas con objeto de se&ntilde;alar que la interpretaci&oacute;n del hilemorfismo aristot&eacute;lico y de su desarrollo hist&oacute;rico no es una tarea sencilla. Por nuestra parte, hemos utilizado los conceptos del hilemorfismo procurando no traicionar el pensamiento de Arist&oacute;teles ni de la tradici&oacute;n aristot&eacute;lica, y los hemos interpretado, al mismo tiempo, de acuerdo con nuestra perspectiva propia.</p>
<p>5.2. <em>El &laquo;exteriorismo&raquo; </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El exteriorismo </em>niega la existencia de la interioridad o, al menos, intenta reducirla de alg&uacute;n modo a la exterioridad. Son ejemplos de este enfoque <em>el mecanicismo, el positivismo </em>(y su variante <em>neopositivista), </em>y el <em>materialismo. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mecanicismo </em>cartesiano reduce la materia a extensi&oacute;n; rechaza la idea de forma como oscura e in&uacute;til, sustituyendo las formas por las configuraciones de los componentes materiales; y no deja lugar alguno para la finalidad. Pero esta perspectiva no s&oacute;lo resulta inadecuada como filosof&iacute;a de la naturaleza: tampoco funciona como f&iacute;sica matem&aacute;tica, que es su objetivo primordial. De hecho, aunque Descartes realizara algunas aportaciones concretas a la nueva ciencia, &eacute;sta s&oacute;lo naci&oacute; seriamente cuando, en la formulaci&oacute;n de Newton y de los f&iacute;sicos posteriores, se introdujeron conceptos como los de fuerza y energ&iacute;a, que corresponden al dinamismo interno de lo material. Desde luego, la ciencia experimental no necesita estudiar tem&aacute;ticamente las dimensiones formales ni puede hacerlo; pero si niega su existencia y se desarrolla de modo coherente con esa negaci&oacute;n, fallar&aacute; en el &aacute;mbito estrictamente cient&iacute;fico, porque esas dimensiones son reales y tienen importantes manifestaciones fenom&eacute;nicas. De hecho, en la ciencia actual ocupan un lugar destacado las &laquo;teor&iacute;as morfogen&eacute;ticas&raquo; que, como su nombre indica, estudian la g&eacute;nesis de las formas (aunque no las traten de modo filos&oacute;fico).</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>El positivismo </em>reduce la ciencia y todo conocimiento humano a la formulaci&oacute;n de relaciones entre propiedades observables. En la formulaci&oacute;n cl&aacute;sica de Augusto Comte, ese enfoque impone unos l&iacute;mites demasiado estrechos a la ciencia: si los cient&iacute;ficos hubiesen tomado en serio los preceptos positivistas, el progreso de la ciencia experimental se hubiese paralizado. El positivismo contiene una advertencia metodol&oacute;gica que puede resultar saludable: evitar en las ciencias el uso de conceptos &laquo;metaf&iacute;sicos&raquo; o el planteamiento de problemas &laquo;&uacute;ltimos&raquo;; pero se convierte en un error filos&oacute;fico cuando extiende esa perspectiva al conocimiento en general, y f&aacute;cilmente conduce tambi&eacute;n a una metodolog&iacute;a que encorseta la ciencia en un clich&eacute; sofocante.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>El neopositivismo </em>intent&oacute; restaurar la perspectiva positivista con nuevo ropaje l&oacute;gico. En su manifiesto program&aacute;tico de 1929, los neopositivistas sosten&iacute;an que no existe la interioridad: todo es exterioridad, superficie; y propugnaban, en consecuencia, la aniquilaci&oacute;n de la filosof&iacute;a tradiciona<a name="_ftnref11" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn11"><sup><sup>[11]</sup></sup></a>l. Sin embargo, no consiguieron evitar los inconvenientes propios del positivismo<a name="_ftnref12" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn12"><sup><sup>[12]</sup></sup></a>. De hecho, como los propios neopositivistas hubieron de reconocer, condujo una y otra vez a callejones sin salida en el terreno puramente metodol&oacute;gico, porque la ciencia real no se adec&uacute;a a los estrechos moldes positivistas<a name="_ftnref13" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn13"><sup><sup>[13]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>El materialismo </em>encuentra defensores en todas las &eacute;pocas. Sin embargo, entre otras dificultades que debe afrontar, la primera se refiere al significado mismo de esa doctrina: en efecto, el concepto de &laquo;materialismo&raquo; es muy oscuro y dif&iacute;cil en s&iacute; mismo<a name="_ftnref14" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn14"><sup><sup>[14]</sup></sup></a>. Ello se debe a que, como se ha advertido anteriormente, la materialidad se refiere a unas condiciones materiales que nunca existen aisladas; por tanto, ninguna entidad es puramente material: todas poseen dimensiones formales, que responden a la interioridad. Y especialmente patente es la interioridad humana; si el materialismo es consecuente, debe negar esa interioridad, o explicarla reduci&eacute;ndola a la materia: pero se trata de una tarea imposible e irreal.</p>
<p>5.3. <em>El &laquo;interiorismo&raquo; </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Por el extremo contrario, el <em>interiorismo </em>explica la naturaleza como el despliegue de una interioridad que, por as&iacute; decirlo, tropieza con la materialidad. En esta perspectiva, la materia viene a ser un obst&aacute;culo que se opone a la energ&iacute;a originaria, cuyo despliegue explicar&iacute;a las caracter&iacute;sticas de lo natural. Se sit&uacute;a en esta l&iacute;nea el planteamiento de Hegel, y de un modo mucho m&aacute;s matizado y moderado, el de Bergson y, en parte, el de Teilhard de Chardin.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg&uacute;n Hegel, la filosof&iacute;a forma un sistema, un encadenamiento que sigue al desarrollo sucesivo de la idea, que se divide en tres partes: la primera es la "L&oacute;gica o ciencia de la idea en s&iacute; y para s&iacute;", la segunda es la "Filosof&iacute;a de la naturaleza o ciencia de la idea en su existencia exterior a s&iacute; misma", y la tercera es la "Filosof&iacute;a del esp&iacute;ritu como ciencia de la idea que despu&eacute;s de haberse exteriorizado vuelve a recogerse en s&iacute; misma". De tal modo que "las diferentes ciencias filos&oacute;ficas son otras tantas determinaciones de la idea y que &eacute;sta es la que se desarrolla desenvolvi&eacute;ndose en sus diferentes elementos. En la naturaleza, tanto como en el esp&iacute;ritu, lo que encontramos es la idea; pero en la naturaleza la idea reviste la forma de una existencia exterior, mientras que en el esp&iacute;ritu es la idea que existe en s&iacute; y para s&iacute;<a name="_ftnref15" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn15"><sup><sup>[15]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se advierte f&aacute;cilmente que, en la perspectiva hegeliana, la naturaleza es un momento del despliegue de la idea; concretamente, el momento en que la idea se reviste de &laquo;exterioridad&raquo;: "la naturaleza no es exterior s&oacute;lo relativamente a la idea (y respecto a la existencia subjetiva de la idea, el esp&iacute;ritu), sino que la exterioridad constituye la determinaci&oacute;n, en la cual ella es como naturaleza<a name="_ftnref16" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn16"><sup><sup>[16]</sup></sup></a>. Y puede a&ntilde;adirse que la materialidad propia de la naturaleza es contemplada como un obst&aacute;culo, como una especie de situaci&oacute;n de tr&aacute;nsito que la idea se ve obligada a asumir para realizarse completamente: "La naturaleza, considerada en s&iacute;, en la idea, es divina; pero en el modo en que es, su ser no responde a su concepto; es, por el contrario, la contradicci&oacute;n no resuelta. Su car&aacute;cter propio es este mismo: el ser puesta, el de ser negaci&oacute;n... As&iacute; la naturaleza ha sido tambi&eacute;n definida como la decadencia de la idea de s&iacute; misma, porque la idea, en esta forma de exterioridad, es inadecuada a s&iacute; misma"<a name="_ftnref17" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn17"><sup><sup>[17]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa conceptualizaci&oacute;n de la naturaleza es un tanto apriorista y arbitraria: no se apoya en ninguna base rigurosa. Por otra parte, resulta significativo que, cuando Hegel desarrolla los temas concretos de su <em>Filosof&iacute;a de la naturaleza, </em>se hace pr&aacute;cticamente imposible seguirle. No es ninguna exageraci&oacute;n. Sus afirmaciones, a lo largo de muchas p&aacute;ginas<a name="_ftnref18" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn18"><sup><sup>[18]</sup></sup></a>, se tornan incomprensibles y, adem&aacute;s, incluyen fuertes cr&iacute;ticas a la f&iacute;sica newtoniana, que Hegel pretende corregir (sin ning&uacute;n &eacute;xito, por supuesto).</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mucho m&aacute;s matizada es la posici&oacute;n de Bergson. Puede ser calificada tambi&eacute;n como interiorismo, pero en un sentido moderado, realista, y acorde con los conocimientos cient&iacute;ficos. Su tesis b&aacute;sica afirma que el devenir forma la trama de la realidad, y que se trata de un devenir creativo, a semejanza de lo que sucede en la vida interior humana: un <em>impulso vital </em>que atraviesa todo, de modo que sus resultados son realmente nuevos e imprevisibles.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bergson repite una vez y otra esa tesis, de un modo muy fragmentario, con alusiones espor&aacute;dicas<a name="_ftnref19" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn19"><sup><sup>[19]</sup></sup></a>; pero no la fundamenta seriamente. La tesis parece venir avalada por las acertadas cr&iacute;ticas del mecanicismo que suelen acompa&ntilde;arla; parecer&iacute;a como si el rechazo del mecanicismo equivaliera a probarla, pero esto no es cierto. Sin duda, Bergson advierte la importancia de la interioridad y critica, con raz&oacute;n, el planteamiento que considera suficientes las explicaciones basadas en la exterioridad de los fen&oacute;menos repetibles. Pero la alternativa que propone es demasiado et&eacute;rea y fragmentaria: se limita a establecer un paralelismo entre la vida ps&iacute;quica humana, donde se da la libertad y la creatividad, y una evoluci&oacute;n que se identifica con el despliegue de un impulso vital, afirmando que la &uacute;nica manera de comprender la realidad es situarse en el interior de esa corriente vital mediante una intuici&oacute;n que supera a la inteligencia anal&iacute;tica.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, la materia parece desempe&ntilde;ar, seg&uacute;n Bergson, una funci&oacute;n demasiado negativa: viene a ser un obst&aacute;culo que el impulso vital debe vencer, y que provoca una especie de fosilizaci&oacute;n de la corriente vital en formas imperfectas.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La posici&oacute;n de Teilhard de Chardin tiene importantes puntos de contacto con la de Bergson. Tambi&eacute;n afirma la existencia de una especie de <em>energ&iacute;a vital </em>que todo lo atraviesa, que se encuentra actuando desde los estratos &iacute;nfimos de la materia hasta los superiores, y que produce nuevas formas en el curso de la evoluci&oacute;n. En este caso se trata de una energ&iacute;a que tiene un origen divino y que implica una direccionalidad ascendente en la evoluci&oacute;n.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Teilhard presta especial atenci&oacute;n, de modo expl&iacute;cito, a la exterioridad y la interioridad. En este contexto, formula la <em>ley de la complejidad-consciencia, </em>que considera bien establecida sobre la base de la experiencia. Seg&uacute;n esta &laquo;ley&raquo;, a los progresivos grados de organizaci&oacute;n de la materia (exterioridad) les corresponden sucesivos grados de consciencia (interioridad). Esta ley tiene importancia en cuanto expresa la correspondencia y la proporcionalidad entre la exterioridad y la interioridad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, no parece existir una base suficiente para algunas ideas centrales de Teilhard. Esto sucede, por ejemplo, con la idea de una evoluci&oacute;n cuyos saltos cualitativos se producir&iacute;an de modo necesario<a name="_ftnref20" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn20"><sup><sup>[20]</sup></sup></a>, con la afirmaci&oacute;n, estrechamente relacionada con la anterior, de la &laquo;ortog&eacute;nesis&raquo; o evoluci&oacute;n necesariamente ascendente y direccional<a name="_ftnref21" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn21"><sup><sup>[21]</sup></sup></a>; y con la identificaci&oacute;n de evoluci&oacute;n con una especie de &laquo;psiquismo&raquo; que se va ramificando<a name="_ftnref22" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn22"><sup><sup>[22]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es importante la afirmaci&oacute;n central en la obra de Teihard, de la interioridad como una caracter&iacute;stica fundamental de todo lo natural, y de su correspondencia con la exterioridad, aunque no es tan afortunada la identificaci&oacute;n de la interioridad con una especie de &laquo;consciencia&raquo; en todos los niveles de la naturaleza<a name="_ftnref23" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn23"><sup><sup>[23]</sup></sup></a>. Teilhard afirma que la complejidad de organizaci&oacute;n (s&iacute;ntesis material, exterioridad) y la perfecci&oacute;n espiritual (consciencia, interioridad) "no son sino las dos caras o mitades entrelazadas de un mismo fen&oacute;meno"; y advierte: "Todo el desarrollo posterior de este Ensayo (se refiere a su obra <em>El fen&oacute;meno humano) </em>no ser&aacute; otra cosa, en suma, que.....aplicaci&oacute;n, a todo lo largo del mismo, de la gran <em>Ley de complejidad y de Consciencia"<a name="_ftnref24" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn24"><sup><strong><sup>[24]</sup></strong></sup></a>. </em></p>
<p>5.4.<em> Hartmann: interioridad, formas, y sistemas unitarios </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Hartmann analiza expresamente los conceptos de interioridad y exterioridad<a name="_ftnref25" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn25"><sup><sup>[25]</sup></sup></a>. Critica la conceptualizaci&oacute;n aristot&eacute;lica de la interioridad en t&eacute;rminos de forma pero, al mismo tiempo, proporciona valiosas indicaciones que pueden ser utilizadas en favor del concepto aristot&eacute;lico de forma, porque subraya el car&aacute;cter hol&iacute;stico de los sistemas unitarios (que denomina aqu&iacute; &laquo;complexos &oacute;nticos&raquo;).</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En efecto, refiri&eacute;ndose a los sujetos de la interioridad, Hartmann se&ntilde;ala acertadamente que, "en sentido riguroso s&oacute;lo puede hablarse de relaci&oacute;n entre un interior y un exterior en los complexos &oacute;nticos, e igualmente en aquellas formaciones en las que el encierro en s&iacute; mismas y la vinculaci&oacute;n interior son m&aacute;s que un mero complexo", a&ntilde;adiendo que "all&iacute; donde, por el contrario, se trata de formaciones secundarias, que s&oacute;lo existen como partes de unidades mayores o como fragmentos de complexos que explotaron, no puede hablarse de un interior propiamente tal"<a name="_ftnref26" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn26"><sup><sup>[26]</sup></sup></a>. Esto significa, en nuestra terminolog&iacute;a, que s&oacute;lo las substancias, los sistemas unitarios, tienen un interior propiamente dicho, debido a su car&aacute;cter hol&iacute;stico; en cambio, las agregaciones y los artefactos (Hartmann tambi&eacute;n los menciona) no poseen un modo de ser unitario ni, por tanto, una interioridad que corresponda a una forma substancial.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esa l&iacute;nea, Hartmann a&ntilde;ade, de nuevo con acierto, que en el organismo viviente se da la interioridad de modo especialmente claro, y que la direccionalidad holista se manifiesta de manera impresionante en el desarrollo del individuo: "la embriog&eacute;nesis es el proceso de un devenir altamente complicado y 'dirigido desde dentro' en un solo sentido a trav&eacute;s de muchos estadios... Un sistema de disposiciones como el entramado en el contenido cromosom&aacute;tico de la c&eacute;lula germinal, es algo distinto de una constelaci&oacute;n de circunstancias reales, factores de fuerza, etc.; .....(se trata de) una predeterminaci&oacute;n interior que forma como totalidad una unidad <em>sui generis </em>y no puede resolverse en factores"<a name="_ftnref27" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn27"><sup><sup>[27]</sup></sup></a>. En efecto, en ese &aacute;mbito es patente la existencia de un &laquo;programa&raquo;, de una &laquo;racionalidad materializadas. Conocemos en buena parte su mecanismo, pero esto en nada disminuye el car&aacute;cter holista y direccional de esas &laquo;predeterminaciones&raquo;: por el contrario, el conocimiento detallado de los factores de esos procesos muestra de modo a&uacute;n m&aacute;s patente el holismo, la direccionalidad y la racionalidad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, Hartmann afirma que todo ello nada tiene que ver con las interpretaciones metaf&iacute;sicas que sobre la interioridad se han propuesto a lo largo de la historia; y, aunque tambi&eacute;n se refiere a otros fil&oacute;sofos (especialmente a Hegel), destaca su cr&iacute;tica a la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica: "La categor&iacute;a del 'interior...... ha recibido de la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica un misterioso brillo de trascendencia que no se ha alejado m&aacute;s de ella a pesar de todo quitarle el velo. Esto se halla en conexi&oacute;n con la doctrina de aquella substancia formal que como fin inmanente estaba encargada de determinar el curso evolutivo y la conformaci&oacute;n exterior de las cosas materiales"<a name="_ftnref28" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn28"><sup><sup>[28]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vez m&aacute;s (pues algo semejante ocurre con los conceptos de substancia y de finalidad), Hartmann muestra su oposici&oacute;n a los conceptos aristot&eacute;licos que han servido como veh&iacute;culo, durante siglos, para interpretar la interioridad de la naturaleza de modo metaf&iacute;sico, o sea, tendiendo un puente entre el &aacute;mbito de la naturaleza, la metaf&iacute;sica y la trascendencia divina. La &laquo;trilog&iacute;a&raquo; substancias-formas-fines es siempre objeto de las cr&iacute;ticas de Hartmann, quien advierte acertadamente la estrecha relaci&oacute;n que existe entre esos tres conceptos y, adem&aacute;s, su importancia para una metaf&iacute;sica abierta a la trascendencia. Pero, tambi&eacute;n una vez m&aacute;s, y en contra de su intenci&oacute;n, Hartmann proporciona elementos valiosos para mostrar la validez de esa trilog&iacute;a.</p>
<hr size="1" />
<p><a name="_ftn1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles afirma que "la materia es algo relativo: porque a tal forma, tal materia": <em>F&iacute;sica,</em>II, 2, 194 b 8-9.</p>
<p><a name="_ftn2" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref2"><sup><sup>[2]</sup></sup></a> "La materia es potencia y la forma acto": Arist&oacute;teles, <em>Acerca del alma, </em>II, 1, 412 a 9-l0</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref3"><sup><sup>[3]</sup></sup></a> Cfr. Arist&oacute;teles, <em>F&iacute;sica,</em> II, 3;<em> Metaf&iacute;sica, </em>V, 4.</p>
<p><a name="_ftn4" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref4"><sup><sup>[4]</sup></sup></a> "Materia es aquello de lo que algo se hace y que permanece inmanente en &eacute;l": Arist&oacute;teles, <em>F&iacute;sica, </em>II, 3, 194 b 24.</p>
<p><a name="_ftn5" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref5"><sup><sup>[5]</sup></sup></a>&nbsp; Arist&oacute;teles, <em>Metaf&iacute;sica, </em>VIII, 6, 1045 b 18- 19.</p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref6"><sup><sup>[6]</sup></sup></a> Puede verse al respecto: L. Cencillo, <em>&laquo;Hyle&raquo;. Origen, concepto y funciones de la materia en el &laquo;Corpus Aristotelicum&raquo;, </em>Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, Madrid 1958; H. Happ, <em>&laquo;Hyle&raquo;. Studium zum aristotelischen Materie-Begriff, </em>Walter de Gruyter, Berlin-New York 1971; W. Leszl, &laquo;La materia in Aristotele&raquo;, <em>Rivista Critica di Storia della Filosof&iacute;a, </em>28 (1973), pp. 243-270 y 380-401; 29 (1974), pp. 144-170.</p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref7"><sup><sup>[7]</sup></sup></a> Cfr. Arist&oacute;teles, <em>Acerca de la generaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n,</em> II, 1.</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref8"><sup><sup>[8]</sup></sup></a> Cfr. T. Calvo Mart&iacute;nez, &laquo;La teor&iacute;a hilem&oacute;rfica de Arist&oacute;teles y su proyecci&oacute;n en el 'De Anima'&raquo;, <em>Anales del Seminario de Metaf&iacute;sica, </em>Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad de Madrid, Madrid 1969, pp. 11-25.</p>
<p><a name="_ftn9" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref9"><sup><sup>[9]</sup></sup></a> Cfr. Plat&oacute;n, <em>Timeo, </em>50 b 8 - c 3; 50 e, 4-5; 51 a 4 - b 2. En esos pasajes, Plat&oacute;n se refiere al recept&aacute;culo que recibe todas las cosas y nunca toma ninguna forma, a&ntilde;adiendo que es por naturaleza la matriz de todo y es estructurado de diversas maneras por las cosas que le advienen, que se encuentra fuera de todas las formas, que es la madre de todo, invisible y sin forma, receptivo de todo.</p>
<p><a name="_ftn10" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref10"><sup><sup>[10]</sup></sup></a> Cfr. W. Charlton, Aristotle's Physics Books I and II, Clarendon Press, Oxford 1970: Appendix: &laquo;Did Aristotle Believe in Prime Matter?&raquo;, pp. 129-145.</p>
<p><a name="_ftn11" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref11"><sup><sup>[11]</sup></sup></a> Ese manifiesto era un op&uacute;sculo de 59 p&aacute;ginas cuyos autores son Hans Hahn, Otto Neurath y Rudolf Carnap. Su t&iacute;tulo es Wissenschcaftliche Weltauffassung: Der Wiener Kreis (Wolf, Viena 1929). Se encuentra recogido, por ejemplo, en: A. Soulez (editor), Manifeste du Cercle de Vienne et autres ecrits, PUF, Paris 1985.</p>
<p><a name="_ftn12" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref12"><sup><sup>[12]</sup></sup></a> Se encuentra una s&iacute;ntesis de la historia, ideas y desarrollo del C&iacute;rculo de Viena en: M. Artigas, <em>El desaf&iacute;o de la racionalidad, </em>Eunsa, Pamplona 1994, cap&iacute;tulo 1 (&laquo;La visi&oacute;n cient&iacute;fica del mundo. El C&iacute;rculo de Viena&raquo;).</p>
<p><a name="_ftn13" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref13"><sup><sup>[13]</sup></sup></a> Karl Popper, que nunca fue positivista pero mantuvo estrecha relaci&oacute;n con miembros del C&iacute;rculo de Viena, escribi&oacute; en 1934, cuando el C&iacute;rculo se encontraba en plena actividad, que "los positivistas, en sus ansias de aniquilar la metaf&iacute;sica, aniquilan juntamente con ella la ciencianatural": K. R. Popper, <em>La l&oacute;gica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, </em>Tecnos, Madrid 1977, p. 36. Carl Hempel, pr&oacute;ximo al neopositivismo, describi&oacute; los sucesivos y fallidos intentos de salvar el criterio neopositivista de significado: cfr. C.G. Hempel, &laquo;Problemas y cambios en el criterio empirista de significados, en: A. J. Ayer (editor), <em>El empirismo l&oacute;gico, </em>Fondo de cultura econ&oacute;mica, Madrid 1978, pp. 115-136.</p>
<p><a name="_ftn14" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref14"><sup><sup>[14]</sup></sup></a> Puede verse, por ejemplo: J. Esqu&iacute;vel (editor), <em>La pol&eacute;mica del materialismo, </em>Tecnos,<em> </em>Madrid 1982, donde se recoge la cr&iacute;tica de Carlos Ulises Moulines al materialismo, junto con algunos ecos de la pol&eacute;mica que despert&oacute; por parte de defensores del materialismo.</p>
<p><a name="_ftn15" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref15"><sup><sup>[15]</sup></sup></a>G. W. F. Hegel, <em>Enciclopedia de las ciencias filos&oacute;ficas, &sect; </em>1 8 (los textos castellanos est&aacute;n recogidos de la publicaci&oacute;n de esta obra en la Editorial Porr&uacute;a, M&eacute;xico 1990).</p>
<p><a name="_ftn16" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref16"><sup><sup>[16]</sup></sup></a> <em>Ibid., </em>&sect; 247.</p>
<p><a name="_ftn17" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref17"><sup><sup>[17]</sup></sup></a> <em>Ibid., &sect; </em>248.</p>
<p><a name="_ftn18" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref18"><sup><sup>[18]</sup></sup></a> Cfr. <em>lbid., </em>&sect;&sect; 253-376: pp. 124-198 de la edici&oacute;n citada.</p>
<p><a name="_ftn19" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref19"><sup><sup>[19]</sup></sup></a> Afirma, por ejemplo: "Duraci&oacute;n significa invenci&oacute;n, creaci&oacute;n de formas, elaboraci&oacute;n continua de lo absolutamente nuevo"; "La vida se manifiesta como una corriente que va de un germen a otro germen por mediaci&oacute;n de un organismo desarrollado"; "La evoluci&oacute;n org&aacute;nica se aproxima a la de una conciencia, en la que el pasado ejerce una presi&oacute;n sobre el presente y hace brotar una forma nueva, inconmensurable con las que le anteceden"; "Esta evoluci&oacute;n, por la unidad y la continuidad de la materia animada que la soporta, constituye una &uacute;nica historia indivisible": H. Bergson, <em>La evoluci&oacute;n creadora, </em>Espasa Calpe, Madrid 1985, pp. 23, 36, 37 y 45.</p>
<p><a name="_ftn20" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref20"><sup><sup>[20]</sup></sup></a> P. Teilhard de Chardin, <em>El fen&oacute;meno humano, </em>Taurus, Madrid 1967 p. 107: " Ning&uacute;n cambio profundo puede producirse en la naturaleza sin un largo per&iacute;odo de maduraci&oacute;n. Como contrapartida, una vez aceptado un tal per&iacute;odo, es fatal que se produzca lo completamente nuevo".</p>
<p><a name="_ftn21" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref21"><sup><sup>[21]</sup></sup></a> <em>Ibid., </em>p. 17 1: "Todo cuanto podemos lamentar aqu&iacute; (no sin extra&ntilde;eza) es que, a pesar de la claridad de los hechos, no exista todav&iacute;a unanimidad en reconocer que la 'galaxia' de las formas vivas dibuja (tal como se admite en estas p&aacute;ginas) un vasto movimiento 'ortogen&eacute;tico' de enrollamiento sobre una siempre mayor complejidad y consciencia". Teilhard intenta fundamentar la ortog&eacute;nesis (en el cap&iacute;tulo III de la parte II de la obra citada: pp. 173-195), examinando el aspecto &laquo;interior&raquo; de la evoluci&oacute;n.</p>
<p><a name="_ftn22" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref22"><sup><sup>[22]</sup></sup></a><em> Ibid., </em>pp. 184-185: "Esencialmente s&oacute;lo hay un acontecimiento en curso: la Gran Ortog&eacute;nesis de todo cuanto vive hacia una mayor espontaneidad inmanente...(se trata de) "una ascensi&oacute;n de savia interior germinando en un bosque de instintos consolidados. En lo m&aacute;s hondo de s&iacute; mismo, el mundo viviente est&aacute; constituido por consciencia revestida de carne y hueso. De la Biosfera a la Especie, pues, todo no resulta ser m&aacute;s que una inmensa ramificaci&oacute;n de psiquismo que se va buscando por entre las formas".</p>
<p><a name="_ftn23" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref23"><sup><sup>[23]</sup></sup></a> <em>Ibid., </em>pp. 72-73: "La conciencia aparece con evidencia en el hombre...y, por tanto, entrevista en este &uacute;nico rel&aacute;mpago, tiene una extensi&oacute;n c&oacute;smica....Dado que en un punto determinado de ella misma la Trama del Universo posee una cara interna, resulta indiscutible que es <em>bifaz por estructura, </em>es decir, en toda regi&oacute;n del espacio y del tiempo ..... <em>coextensivo a su Exterior, existe un Interior de las Cosas". </em></p>
<p><a name="_ftn24" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref24"><sup><sup>[24]</sup></sup></a> <em>Ibid., </em>pp. 77-78.</p>
<p><a name="_ftn25" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref25"><sup><sup>[25]</sup></sup></a> Cfr. N. Hartmann. <em>Ontolog&iacute;a. </em>III<em>. La f&aacute;brica del mundo real, </em>Fondo de cultura econ&oacute;mica, M&eacute;xico 1959, cap&iacute;tulo 34: &laquo;El interior y el exterior&raquo;, pp. 373-384.</p>
<p><a name="_ftn26" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref26"><sup><sup>[26]</sup></sup></a> <em>Ibid. </em>p. 376.</p>
<p><a name="_ftn27" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref27"><sup><sup>[27]</sup></sup></a><em> Ibid., </em>p. 379. Ahora sabemos, en buena parte, c&oacute;mo funciona ese sistema de disposiciones y de qu&eacute; factores consta. &iquest;Afirmar&iacute;a Hartmann que ha dejado de ser una interioridad?</p>
<p><a name="_ftn28" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref28"><sup><sup>[28]</sup></sup></a><em> Ibid., </em>p. 373.</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-4-152334" title="El modo de ser de lo natural (4°)">El modo de ser de lo natural (4°)</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>forma</category>
				<category>hilemorfismo</category>
				<category>materia</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-4-152334#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-4-152334</guid>
		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 15:02:49 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El modo de ser de lo natural (3°)</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-3-152332</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>3. Las determinaciones formales </strong></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para representar las dimensiones asociadas a la interioridad, en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica se utiliza el concepto de &laquo;forma&raquo;, que en la vida ordinaria significa, sobre todo, la configuraci&oacute;n o apariencia externa. Analizaremos ahora las dimensiones formales y los significados del concepto de forma. Teniendo en cuenta la estrecha relaci&oacute;n que existe entre lo material y lo formal, este an&aacute;lisis corresponder&aacute; en gran parte al realizado a prop&oacute;sito de lo material y lo completar&aacute;: materia y forma son como dos caras de la misma moneda, puesto que se refieren a la exterioridad y la interioridad de la misma realidad.</p>
<p>3. l<em>. Dimensiones de tipo formal </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>La extensi&oacute;n espacial, la duraci&oacute;n temporal y el movimiento son dimensiones materiales que se refieren a la distensi&oacute;n exterior, a la multiplicidad de componentes. Las dimensiones formales, en cambio se refieren a la coherencia interior, a la unidad: la<em> configuraci&oacute;n </em>refleja la unidad espacial de los componentes, la <em>consistencia</em> se relaciona con el mantenimiento de la unidad a trav&eacute;s de los procesos temporales, y la <em>sinergia </em>expresa la cooperatividad de los diferentes componentes y procesos. Analizaremos ahora estas tres dimensiones formales b&aacute;sicas.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La <em>configuraci&oacute;n </em>es estructuraci&oacute;n espacial; se define como la disposici&oacute;n de las partes que componen una cosa y le dan su figura propia. Los entes naturales son extensos, pero sus partes no se distribuyen al azar: se disponen en configuraciones caracter&iacute;sticas. En los sistemas unitarios, la configuraci&oacute;n responde a pautas espaciales t&iacute;picas que se repiten en los diferentes sistemas individuales. La configuraci&oacute;n (dimensi&oacute;n formal) corresponde a la extensi&oacute;n (dimensi&oacute;n material) y se complementa con ella: si s&oacute;lo existiera extensi&oacute;n, lo natural se reducir&iacute;a a una multiplicidad inconexa de partes distendidas en el espacio; pero lo natural se encuentra estructurado de acuerdo con pautas espaciales. Nuestro conocimiento visual depende completamente del reconocimiento de esas pautas; la ciencia experimental supone su existencia y la confirma: busca conocer pautas espaciales inaccesibles a la experiencia ordinaria, y en muchos casos lo consigue.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La<em> consistencia </em>se relaciona con la duraci&oacute;n temporal; se define como duraci&oacute;n estable. La estabilidad de los sistemas naturales depende de la conexi&oacute;n entre sus partes: si esa conexi&oacute;n es d&eacute;bil, la estabilidad ser&aacute; ef&iacute;mera. La consistencia (dimensi&oacute;n formal) corresponde a la duraci&oacute;n (dimensi&oacute;n material). La duraci&oacute;n de los entes naturales no es una simple permanencia en el tiempo con independencia de su consistencia interior; por el contrario, esa duraci&oacute;n es precaria cuando la consistencia es d&eacute;bil. En la naturaleza no existe una consistencia absoluta: todo est&aacute; sometido al desgaste, a interacciones, a divisi&oacute;n. La estabilidad responde a una cohesi&oacute;n interior que se mantiene a trav&eacute;s de las interacciones. Los vivientes poseen una organizaci&oacute;n que les capacita para provocar activamente condiciones que favorecen su estabilidad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La<em> sinergia </em>se refiere a la organizaci&oacute;n espacio-temporal. Significa cooperaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n de los sistemas naturales depende de la cooperaci&oacute;n de los componentes en una unidad funcional. La sinergia (dimensi&oacute;n formal) corresponde al movimiento (dimensi&oacute;n material); expresa la unidad de los diferentes movimientos que tienen lugar en un sistema. La unidad de los sistemas es tanto m&aacute;s fuerte cuanto mayor la cooperatividad de sus partes componentes y de los procesos que en ellos se despliegan.</p>
<p>3.2.<em> Significados del concepto de forma </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Lo formal y lo material son correlativos; por este motivo podemos distinguir el uso adjetivo y el substantivo de la forma, al igual que lo hicimos en el caso de la materia, y en el mismo sentido. Existe, sin embargo, una diferencia importante: en el &aacute;mbito de la naturaleza, lo formal siempre existe en condiciones materiales, pero nada impide que puedan existir seres que carezcan de materia. Los dos casos son, pues, asim&eacute;tricos: es imposible que existan seres cuyo modo de ser se reduzca a pura materialidad, pero es posible que existan seres espirituales, cuyo modo de ser no incluya condiciones materiales. Evidentemente, no nos ocuparemos de esos seres, porque lo natural es material; pero deberemos referimos a la espiritualidad humana: la persona humana pertenece a la naturaleza pero, al mismo tiempo, la trasciende.</p>
<p>a)<em> Significado adjetivo: lo formal </em></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; como la &laquo;materialidad&raquo; expresa que algo existe en condiciones materiales, o sea, que es algo &laquo;material&raquo; (uso adjetivo del concepto de &laquo;materia&raquo;), de modo semejante la &laquo;formalidad&raquo; se refiere a las <em>determinaciones peculiares del modo de ser: </em>ser &aacute;tomo, prote&iacute;na, planta, animal, blanco, buen conductor el&eacute;ctrico, etc.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los entes naturales, esas determinaciones no existen fuera de las condiciones materiales. No subsisten de modo independiente, ni se unen a la materialidad de modo exterior: lo formal y lo material se encuentran interpenetrados, entrelazados, formando una realidad unitaria. No se trata de una simple yuxtaposici&oacute;n de dos realidades completas y diferentes. <em>S&oacute;lo existe una realidad completa que subsiste con un ser propio: la substancia individual, que posee determinaciones formales que existen en condiciones materiales. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Por este motivo, tambi&eacute;n en este caso parece preferible utilizar el lenguaje adjetivo para hablar de las condiciones formales; as&iacute; se evitan los equ&iacute;vocos que f&aacute;cilmente surgen cuando se habla de &laquo;la forma&raquo; en sentido substantivo: ese modo de hablar f&aacute;cilmente induce a pensar en la forma como si fuera una entidad completa subsistente.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El uso adjetivo de lo formal tiene un inconveniente que no existe en el caso de lo material. En efecto, en el lenguaje ordinario los t&eacute;rminos &laquo;formalidad&raquo; y &laquo;formal&raquo; poseen significados que no se identifican con el filos&oacute;fico. Pero esto no impide que se utilicen frecuentemente en filosof&iacute;a en su sentido especializado, de acuerdo con una tradici&oacute;n multisecular.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego, cuando se estudia el modo de ser humano, resultar&aacute; necesario introducir ulteriores aclaraciones que permitan reflejar las peculiaridades de la persona y de sus dimensiones espirituales.</p>
<p>b)<em> Significado substantivo: la forma </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Ya hemos aludido a la asimetr&iacute;a entre lo material y lo formal en un caso concreto (el de los seres espirituales). Pero esa asimetr&iacute;a es mucho m&aacute;s amplia. Ello se debe a que, mientras las <em>condiciones </em>materiales son gen&eacute;ricas y en cierto modo comunes a todos los seres naturales, (extensi&oacute;n, duraci&oacute;n, movimiento), las <em>determinaciones </em>formales son particulares; y especificas. Las determinaciones formales esenciales son diferentes en cada tipo de seres, y las accidentales tambi&eacute;n expresan distintos modos de ser. Por este motivo utilizamos incluso t&eacute;rminos diferentes en ambos casos: hablamos de <em>condiciones </em>en<em> </em>el caso de lo material, y de <em>determinaciones </em>en el &aacute;mbito formal.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se comprende, por tanto, que en la pr&aacute;ctica se utilice con frecuencia el t&eacute;rmino &laquo;forma&raquo; en sentido substantivo, a&ntilde;adi&eacute;ndole calificativos. Por ejemplo, es dif&iacute;cil no hablar de &laquo;forma substancial&raquo; o de &laquo;forma accidental&raquo; cuando se estudian, respectivamente, las determinaciones esenciales o accidentales; o de &laquo;la forma&raquo; substancial de una entidad qu&iacute;mica o de un viviente. Siempre se trata de &laquo;determinaciones&raquo;, y eso se expresa mediante el substantivo &laquo;forma&raquo;; pero las determinaciones son diferentes en cada caso, y por eso se a&ntilde;aden ulteriores calificativos a la forma.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el caso de los accidentes, la terminolog&iacute;a substantiva tambi&eacute;n es de uso frecuente y resulta dif&iacute;cil evitarla. Por ejemplo, suele hablarse de &laquo;la cantidad&raquo;, &laquo;las cualidades&raquo;, &laquo;la relaci&oacute;n&raquo;, etc.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De todos modos, lo que realmente importa es el significado que se atribuye a los t&eacute;rminos. Bastar&iacute;a tener presente que <em>las formas substanciales y accidentales de los entes materiales no, son entes completos, no poseen una subsistencia propia, </em>no son sujetos en sentido estricto; si se tiene esto presente, no hay inconveniente en hablar de &laquo;la forma&raquo; o &laquo;lo formal&raquo; en sentido substantivo. Pero toda insistencia es poca cuando se trata de este asunto. En efecto, el lenguaje substantivo f&aacute;cilmente conduce a olvidar el verdadero significado de las formas. Adem&aacute;s, las cr&iacute;ticas que se han dirigido durante varios siglos al concepto de forma se basan, en gran parte, en los equ&iacute;vocos que intentamos evitar: se piensa equivocadamente que las formas de los seres materiales se refieren a entidades o a partes de entidades. Por estos motivos, parece preferible utilizar, siempre que sea posible, un lenguaje adjetivo o un modo de hablar que evite el peligro de substancializar las formas.</p>
<p>3.3.<em> Forma substancial y accidental </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>El concepto de forma ocupa un lugar central en la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica<a name="_ftnref1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a>. El t&eacute;rmino &laquo;forma&raquo; suele referirse a la apariencia exterior de una cosa, y se relaciona con su &laquo;figura&raquo;; este sentido de la forma corresponde a una de las especies del accidente &laquo;cualidad&raquo;. Pero tiene tambi&eacute;n un sentido mucho m&aacute;s amplio, ya que designa <em>cualquier determinaci&oacute;n de los modos de ser: </em>si se trata de un modo de ser substancial, se habla de &laquo;forma substancial&raquo;, y si se trata de accidentes, de &laquo;forma accidental&raquo;.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el nivel f&iacute;sico, la forma es correlativa a la materia, ya que es lo que la determina; por consiguiente, a los diferentes tipos de materia corresponden diferentes tipos de forma. En concreto, a la &laquo;materia primera&raquo; le corresponde la &laquo;forma substancial&raquo;, y a la &laquo;materia segunda&raquo; las &laquo;formas accidentales&raquo; (en plural, porque una misma substancia posee diferentes determinaciones accidentales).</p>
<p>a)<em> La forma substancial </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica, se afirma que las substancias materiales poseen una <em>esencia </em>o modo de ser fundamental que diferencia los distintos tipos de substancias (perro, acacia, aire, etc.). Esas esencias no son simples, sino compuestas: existen en condiciones materiales (materia prima), e incluyen las perfecciones que determinan el modo de ser espec&iacute;fico (forma substancial). <em>Materia y forma no son entes completos ni partes f&iacute;sicas, son principios, que se comportan como potencia y acto: la materia prima es el principio potencial e indeterminado, y la forma substancial es el principio actual y determinante. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>La forma substancial se refiere a la interioridad de la substancia: a su modo de ser unitario, y al conjunto de posibilidades de actuar que corresponden al modo de ser. Es acto, energ&iacute;a, naturaleza activa.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mismo tiempo, y precisamente porque expresa el modo de ser espec&iacute;fico, la forma substancial corresponde al concepto y a la definici&oacute;n de la substancia: a la idea que expresa el modo de ser espec&iacute;fico de cada substancia. De hecho, Arist&oacute;teles utiliza dos t&eacute;rminos diferentes para referirse a la forma: &laquo;morf&eacute;,&raquo; (forma) y &laquo;eidos&raquo; (idea). Aunque en una primera aproximaci&oacute;n existe una clara correspondencia entre los significados de estos dos t&eacute;rminos, no son id&eacute;nticos. No nos detendremos aqu&iacute; en este problema exeg&eacute;tico que concierne a la interpretaci&oacute;n precisa del pensamiento aristot&eacute;lico. Para nuestro prop&oacute;sito, basta advertir que <em>la forma substancial es un principio real, el principio determinante de la esencia de las substancias materiales</em>; que <em>materia y forma son co-principios&nbsp; de la esencia, como principio potencial y actual respectivamente; </em>y que la idea o definici&oacute;n de una esencia deber&aacute; incluir una referencia a ambos co-principios.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la perspectiva aristot&eacute;lica, la forma substancial viene a ser la &laquo;responsable&raquo; de la estructuraci&oacute;n unitaria de las substancias, de su organizaci&oacute;n, de su modo de obrar, de sus tendencias.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es importante advertir que <em>la forma substancial s&oacute;lo se da en los entes naturales (que son substancias). </em>Una agregaci&oacute;n no posee una unidad esencial, un modo de ser unitario, y por tanto no posee forma substancial. Tampoco la poseen los artefactos, cuya unidad responde a un proyecto externo, a una idea humana: a menos que, a trav&eacute;s de procesos artificiales, se produzca una aut&eacute;ntica substancia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La forma substancial aristot&eacute;lica corresponde a un aspecto central de la realidad: el <em>modo de ser caracter&iacute;stico de cada tipo de substancias. </em>Sin duda, existe el peligro de &laquo;cosificar&raquo; o &laquo;substancializar&raquo; la forma substancial, consider&aacute;ndola como un ente completo o como una parte concreta del ente. No es &eacute;se el sentido que tiene la forma en Arist&oacute;teles ni el que aqu&iacute; le atribuimos. Por ese motivo, hemos advertido que, en lo posible, el lenguaje substantivo se puede complementar con un lenguaje adjetivo que excluya los equ&iacute;vocos; por ejemplo, para referirse a la &laquo;forma substancial&raquo; se puede hablar de &laquo;modo de ser espec&iacute;fico&raquo;, &laquo;modo fundamental de ser&raquo;, u otras expresiones semejantes.</p>
<p>b)<em> La forma accidental </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>La expresi&oacute;n &laquo;forma accidental&raquo; se utiliza para designar cualquier determinaci&oacute;n accidental. Por tanto, todo accidente puede ser denominado &laquo;forma accidental&raquo;.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este caso, tambi&eacute;n existe el peligro de &laquo;cosificar&raquo; los accidentes, y ese peligro se encuentra relacionado, de nuevo, con el uso substantivo de los t&eacute;rminos respectivos: se habla de &laquo;la cantidad&raquo;, &laquo;las cualidades&raquo;, etc., como si fuesen sujetos o entidades.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los accidentes son determinaciones de un sujeto substancial, de una substancia individual. Ese sujeto es extenso, es divisible, es blando, posee todo un conjunto de cualidades. No tendr&iacute;a sentido substancializar o cosificar los accidentes. El uso de una terminolog&iacute;a apropiada puede ayudar a evitar ese peligro.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Las formas accidentales se comportan como acto con relaci&oacute;n a la substancia, que est&aacute; en potencia respecto a ellas. </em>Son determinaciones, modos accidentales de ser, y por tanto, se refieren a ser en acto. La substancia, siendo un sujeto actual, est&aacute; en potencia con respecto a las diferentes formas accidentales, que pueden cambiar sin que var&iacute;e el modo de ser esencial de la substancia. As&iacute; como la forma substancial es acto de la materia prima, las formas accidentales son acto de la materia segunda (o substancia).</p>
<p>3.4.<em> Caracter&iacute;sticas de las formas</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Examinaremos ahora algunas caracter&iacute;sticas de la naturaleza que corresponden al concepto de forma.</p>
<p>a)<em> Forma y ser </em></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos subrayado <em>que las formas no son entes completos. </em>En la terminolog&iacute;a cl&aacute;sica se habla de un <em>ens quod o ente que </em>(en plural, <em>entia quibus) </em>para designar a los entes o sujetos propiamente dichos, y de <em>ens quo o ente por el cual </em>(en plural, <em>entia quibus) </em>para designar los principios del ente, que no son entes ni sujetos. De acuerdo con esta terminolog&iacute;a, la forma es un <em>ens quo, </em>o sea, un ente por el cual algo es o tiene ser o tiene un determinado modo de ser. Esta terminolog&iacute;a sigue siendo substantiva, ya que se habla de las formas como &laquo;entes&raquo;; pero subraya expresamente que se trata de entes en un sentido especial: no son entes completos, sino determinaciones del ente. En definitiva, importa subrayar que las formas no existen por cuenta propia. Lo que existe son las substancias individuales, que poseen un modo de ser espec&iacute;ficamente determinado (forma substancial) que se realiza en condiciones materiales (materia prima).</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto las formas son determinaciones del modo de ser, se puede decir que los entes tienen ser &laquo;a trav&eacute;s de&raquo; las formas. El dicho cl&aacute;sico &laquo;la forma da el ser&raquo; <em>(forma dat </em>esse) no puede entenderse como si la forma tuviese un ser propio previamente a su existencia material y, en un cierto momento, lo &laquo;comunicase&raquo; a la materia o al ente. Lo que tiene ser, act&uacute;a, se transforma, es la substancia individual. Pero hay que a&ntilde;adir que la forma real se refiere a un ser real; podemos explicar c&oacute;mo funciona una c&eacute;lula, pero la c&eacute;lula viva posee un ser real que no se reduce a nuestras explicaciones: &laquo;ser c&eacute;lula&raquo; es un &laquo;modo de ser&raquo;, y conviene subrayar que es un modo de &laquo;ser&raquo;. En este sentido, es cierto que la forma da el ser; aunque, ciertamente, hay que evitar las posibles interpretaciones substantivas o cosistas de esa expresi&oacute;n.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta misma l&iacute;nea, debe advertirse que, cuando se afirma que la forma es causa (la &laquo;causa formal&raquo;), esto no significa que la forma cause al modo de la causa eficiente o agente. <em>La causa formal es la determinaci&oacute;n del modo de ser.&nbsp; </em>Pero se trata de una determinaci&oacute;n real., de un modo de ser real. Los entes naturales poseen un dinamismo propio que es fuente de actividad; puede decirse en sentido metaf&oacute;rico que todos los entes naturales tienen &laquo;vida&raquo;, sin caer en posiciones hilozoistas o panpsiquistas: lo que suele denominarse materia &laquo;inerte&raquo;, de acuerdo con los conocimientos actuales, tiene un dinamismo propio.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por tanto, <em>las formas no se generan ni se corrompen. </em>La forma existe cuando comienza a existir el ente al que corresponde, y deja de existir cuando ese ente se transforma en otro diferente. Se dice que <em>las formas materiales se &laquo;educen&raquo; de la potencialidad de la materia; </em>esto significa que no poseen un ser propio independiente: se &laquo;producen&raquo; a partir de las transformaciones que tienen como substrato la materia, son el resultado de esas transformaciones. Los conocimientos actuales sobre la &laquo;auto-organizaci&oacute;n&raquo; de la materia se refieren a la producci&oacute;n de nuevas estructuras y patrones de actividad que surgen como consecuencia de las interacciones cooperativas de los componentes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Advertimos, de nuevo, que estas consideraciones se refieren a las &laquo;formas materiales&raquo;, o sea, a las formas de los seres naturales que incluyen condiciones materiales y no pueden existir fuera de ellas. Cuando consideramos el caso del alma humana espiritual, deben a&ntilde;adirse nuevas consideraciones que reflejen las dimensiones espirituales y sus implicaciones.</p>
<p>b)<em> Forma y estructura </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>&iquest;Podr&iacute;a identificarse la forma con la &laquo;estructura&raquo; de los entes materiales? La estructura se relaciona con el modo de ser de los entes naturales, y es un factor en cierto modo &laquo;inmaterial&raquo;, porque se refiere a la organizaci&oacute;n de los componentes. Parece posible, por tanto, relacionarla con la forma.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin duda, <em>la estructura de los entes materiales tiene estrecha relaci&oacute;n con el concepto cl&aacute;sico de forma. </em>Y m&aacute;s todav&iacute;a si se tiene en cuenta la caracterizaci&oacute;n de esos entes como sistemas. Seg&uacute;n la teor&iacute;a de sistemas, un sistema est&aacute; caracterizado por el conjunto de correlaciones entre sus componentes, que se encuentran integrados en una estructura unitaria. Un sistema es m&aacute;s que la yuxtaposici&oacute;n de los componentes. Posee propiedades que no se encuentran en los componentes ni resultan de la mera adici&oacute;n de las propiedades de los componentes. Tiene caracter&iacute;sticas teleol&oacute;gicas, ya que existen leyes estructurales que favorecen la estabilidad de determinados aspectos; esto es especialmente manifiesto en los vivientes, pero se da tambi&eacute;n en otros sistemas inorg&aacute;nicos, incluso en el mundo at&oacute;mico regido por leyes cu&aacute;nticas. Estas caracter&iacute;sticas favorecen la aproximaci&oacute;n entre las nociones de estructura y de forma.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es conveniente, no obstante, precisar dos aspectos de esa relaci&oacute;n. En primer lugar, cuando hablamos ahora de estructura, nos referimos a la &laquo;organizaci&oacute;n&raquo; de un sistema, que incluye no s&oacute;lo la estructura espacial (configuraci&oacute;n) sino tambi&eacute;n las dimensiones temporales (procesos cooperativos de los componentes del sistema). En segundo lugar, esa &laquo;organizaci&oacute;n espacio-temporal&raquo; no se identifica con la &laquo;forma&raquo;; es como el &laquo;plan&raquo; al que responde el conjunto de las relaciones espaciales e interacciones que existen en el sistema: sin duda, ese plan corresponde al &laquo;modo de ser&raquo; del sistema, pero el concepto de forma se refiere directamente a ese modo de ser, y no se reduce a sus aspectos concretos.</p>
<p>e)<em> Formas y fines </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En la producci&oacute;n artificial, existe un &laquo;modelo&raquo; de acuerdo con el cual se construye el producto. De modo semejante, en la naturaleza puede decirse que la forma es el modelo conforme al cual se producen los entes naturales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la generaci&oacute;n de los vivientes, la forma del generante es el principio de la generaci&oacute;n, de acuerdo con pautas determinadas, y a la vez es el fin de la generaci&oacute;n,</p>
<p>porque se produce un ser que posee la misma forma espec&iacute;fica del generante.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la producci&oacute;n de substancias no vivientes, la forma del producto es tambi&eacute;n el fin, el t&eacute;rmino hacia el cual tiende el proceso.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por consiguiente, la forma y el fin pueden identificarse en los procesos naturales. En los vivientes, se identifican porque la forma del generante y la del generado coinciden espec&iacute;ficamente. En los no vivientes, se identifican en cuanto la forma es la meta de las tendencias de los componentes, el t&eacute;rmino del proceso.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es importante esta relaci&oacute;n entre forma y fin, porque muestra que la consideraci&oacute;n de las formas se encuentra en estrecha conexi&oacute;n con la de los fines. Las cr&iacute;ticas a las formas suelen coincidir, en buena parte, con las cr&iacute;ticas a la finalidad; y la afirmaci&oacute;n de las formas conduce f&aacute;cilmente a la afirmaci&oacute;n de la finalidad.</p>
<p>d) <em>La necesidad de las formas </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica, se atribuye a las esencias y, por tanto, a las formas, una cierta <em>necesidad e inmutabilidad . </em>Esto parece chocar con la cosmovis&oacute;n actual, seg&uacute;n la cual las entidades naturales son el resultado de procesos contingentes y, en ese sentido, no ser&iacute;an necesarias ni inmutables.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estas dificultades se relacionan con la cosmovisi&oacute;n aristot&eacute;lica, seg&uacute;n la cual el mundo es eterno y tambi&eacute;n lo son, de alg&uacute;n modo, las formas; los cambios consistir&iacute;an en generaciones y corrupciones individuales dirigidas por las formas y hacia las formas: surgen de las formas y se orientan a la producci&oacute;n de formas, y, por as&iacute; decirlo, el repertorio total de formas ya est&aacute; dado de una vez para siempre. En esta perspectiva, la generaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n s&oacute;lo afectan a las entidades individuales, mientras que los tipos b&aacute;sicos de entidades son siempre los mismos. No existe propiamente una morfog&eacute;nesis, entendida como producci&oacute;n de formas nuevas, diferentes cualitativamente de las ya existentes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estas ideas tuvieron una amplia influencia durante muchos siglos. Resultaban coherentes con la visi&oacute;n cristiana del mundo, ya que permit&iacute;an representar f&aacute;cilmente la jerarqu&iacute;a de los seres y el orden de la naturaleza. Mantuvieron su influjo incluso cuando, a partir del siglo XVII, se critic&oacute; la noci&oacute;n de forma en nombre de la nueva perspectiva cient&iacute;fica; en efecto, las leyes naturales que se utilizaron como sustitutos de las formas pose&iacute;an sus mismas propiedades: se trataba de leyes universales, necesarias e inmutables.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, el n&uacute;cleo fundamental del concepto de forma puede ser separado, sin dificultad, de esas ideas. De hecho, esa cosmovisi&oacute;n fue criticada en algunos aspectos importantes, por los pensadores cristianos de los siglos XIII y XIV, e incluso fue objeto, en esa &eacute;poca, de condenas por parte de algunas autoridades eclesi&aacute;sticas. Esas cr&iacute;ticas se refer&iacute;an, sobre todo, a la presunta necesidad y eternidad del mundo; frente al aristotelismo, se subray&oacute; entonces la contingencia y la finitud temporal del mundo. Pero los mismos motivos que condujeron hace siglos a afirmar la contingencia del mundo podr&iacute;an aducirse ahora para afirmar la contingencia de las formas. En efecto, desde la perspectiva metaf&iacute;sica creacionista, no s&oacute;lo el mundo en su conjunto, sino las entidades naturales concretas son contingentes. Para afirmar que las entidades naturales no se disuelven en un puro flujo de procesos y que contienen una inteligibilidad, no es necesario afirmar la eternidad de las formas. Tampoco existe, una correspondencia entre la eternidad de las ideas divinas y la eternidad de las formas de las entidades naturales: se trata de dos aspectos diferentes del problema.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cosmovisi&oacute;n actual subraya la contingencia de las entidades naturales, que son resultados contingentes de los procesos naturales; por tanto, subraya tambi&eacute;n la contingencia de las formas. La eternidad y la inmutabilidad de las formas no corresponden a la cosmovisi&oacute;n actual. Pero tampoco son imprescindibles para admitir el significado de las formas tal como aqu&iacute; se ha explicado, ni para afirmar la inteligibilidad de la naturaleza, ni para afirmar la existencia de un orden natural en el cual se da una jerarqu&iacute;a que culmina en la persona humana.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni siquiera son necesarias como base para un concepto de la naturaleza humana que permita afirmar la existencia de dimensiones morales estables. En efecto, la moral se relaciona con la existencia de dimensiones metaf&iacute;sicas en la persona humana, y estas dimensiones se asientan sobre unas condiciones f&iacute;sicas concretas. Que esas condiciones f&iacute;sicas est&eacute;n sujetas a cambios nada dice en contra de su existencia actual. Para afirmar la existencia de las dimensiones metaf&iacute;sicas de la persona humana, no es necesario afirmar que siempre se hayan dado las condiciones f&iacute;sicas sobre las cuales se asientan.</p>
<p>e)<em> Las formas y la inteligibilidad de la naturaleza </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Conocemos algo en la medida en que conocemos sus determinaciones positivas, su modo de ser. Por tanto, algo es cognoscible en la medida en que posee un modo de ser espec&iacute;fico, una forma. En definitiva, las formas hacen posible el conocimiento de la naturaleza, y la naturaleza resulta inteligible gracias a las formas.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las caracter&iacute;sticas de la naturaleza se deben a la confluencia de un enorme conjunto de factores, muchos de los cuales son aleatorios. Por lo que se refiere a nuestro ecosistema y, por tanto, a la vida humana, ser&iacute;a suficiente que no hubieran existido o que dejen de existir algunas circunstancias nada extraordinarias para que la humanidad no hubiera existido o deje de existir. Por tanto, la necesidad de las entidades naturales depende de procesos y circunstancias que incluyen factores aleatorios. De ah&iacute; resulta que la inteligibilidad de la naturaleza es parcial: no podemos demostrar que necesariamente la naturaleza existe y posee determinadas caracter&iacute;sticas, sencillamente porque esa necesidad no corresponde a la realidad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, la naturaleza es inteligible. Su existencia responde al despliegue direccional y cooperativo de un dinamismo que conocemos cada vez mejor. Sus caracter&iacute;sticas responden a procesos de modelizaci&oacute;n altamente sofisticados, que manifiestan la existencia de pautas y propiedades hol&iacute;sticas que tambi&eacute;n conocemos en buena parte. Por consiguiente, a la vez que es parcial, la inteligibilidad de la naturaleza es aut&eacute;ntica.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las formas se refieren a las configuraciones, a la consistencia y a la organizaci&oacute;n de las entidades naturales. Se trata de aspectos aut&eacute;nticos de la realidad; no poseen una necesidad absoluta, pero son reales, y proporcionan el fundamento de nuestro conocimiento de la naturaleza.</p>

<hr size="1" />
<p><a name="_ftn1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a> &nbsp;Se encuentra un buen estudio de esta cuesti&oacute;n en la obra ya citada de Jes&uacute;s de Garay, <em>Los sentidos,, de 1a forma en Arist&oacute;teles. </em></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-3-152332" title="El modo de ser de lo natural (3°)">El modo de ser de lo natural (3°)</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>forma</category>
				<category>materia</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-3-152332#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-3-152332</guid>
		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 14:50:46 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El modo de ser de lo natural (2°)</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-2-152329</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>2. Las condiciones materiales </strong></p>
<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Para representar las dimensiones asociadas a la exterioridad, tanto en la vida ordinaria como en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica se utiliza el concepto de &laquo;materia&raquo;. Analizaremos ahora las dimensiones materiales y los significados del concepto de materia.&nbsp;</p>
<p>2. l<em>. Dimensiones de tipo material </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Son dimensiones materiales las propias de la estructuraci&oacute;n espacio-temporal; por tanto, la <em>extensi&oacute;n, </em>que constituye la base de la estructuraci&oacute;n espacial; la <em>duraci&oacute;n, </em>que constituye la base de la estructuraci&oacute;n temporal; y <em>el movimiento, </em>que relaciona lo espacial y lo temporal<a name="_ftnref1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a>. Nos referiremos ahora a estas tres nociones, consider&aacute;ndolas como las condiciones fundamentales de la&nbsp; materia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En primer lugar, todo lo material se posee una <em>extensi&oacute;n </em>y, por tanto una <em>magnitud.</em> Podemos imaginar puntos materiales, y se trata de un recurso utilizado ampliamente en las ciencias; pero en la naturaleza no existen puntos inextensos: todos los seres materiales poseen una extensi&oacute;n y una magnitud. En consecuencia, lo material es <em>divisible</em>, puede ser dividido indefinidamente, y las partes que se obtengan nunca ser&aacute;n inextensas (en la pr&aacute;ctica, esa divisibilidad tropieza con l&iacute;mites f&iacute;sicos que se van desplazando hacia distancias cada vez menores). Es importante se&ntilde;al, por otra parte, que,&nbsp; <em>los diferentes modos de ser de lo&nbsp; natural se encuentran asociados a magnitudes t&iacute;picas</em>: los &aacute;tomos, las mol&eacute;culas, las macromol&eacute;culas biol&oacute;gicas, las c&eacute;lulas y los organismos poseen una magnitud determinada o, al menos, su magnitud se encuentra dentro de ciertos l&iacute;mites fuera de los cuales no pueden existir las respectivas entidades. Adem&aacute;s, en los sistemas unitarios existe una <em>continuidad </em>entre sus partes: aunque puedan contener &laquo;incrustaciones&raquo;, existe una continuidad m&iacute;nima que es necesaria para la existencia del sistema</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En segundo lugar, lo material implica <em>duraci&oacute;n, </em>o sea, una extensi&oacute;n o dispersi&oacute;n&nbsp; temporal Pueden aplicarse a este caso, con los oportunos cambios, las reflexiones anteriores acerca de la extensi&oacute;n espacial. En concreto, los procesos naturales tienen una duraci&oacute;n y, por tanto, una magnitud temporal. Son <em>divisibles </em>en partes, aunque <em>los procesos unitarios se encuentran asociados a duraciones t&iacute;picas, </em>y en ellos existe una <em>continuidad; </em>son procesos que se desarrollan desde un t&eacute;rmino inicial a uno final de acuerdo con tendencias naturales, y dependen de pautas temporales definidas.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En tercer lugar, la materialidad implica <em>movimiento</em>. La estructuraci&oacute;n y la ubicaci&oacute;n tienen una estabilidad que depende del equilibr&iacute;o entre dinamismos; nada garantiza su estabilidad completa ni, mucho menos, definitiva Cualquier ser material puede cambiar y, ordinariamente, se encuentra sometido a continuos cambios, aunque a veces resulten casi imperceptibles; y no s&oacute;lo puede cambiar en aspectos accidentales: puede cambiar tambi&eacute;n substancialmente, si desaparecen las condiciones necesarias para su existencia. Todo lo natural est&aacute; sometido al devenir. Por este motivo, siempre se ha considerado la <em>mutabilidad </em>como caracter&iacute;stica fundamental de los seres materiales. Los conocimientos actuales ilustran esa mutabilidad; sabemos, en efecto, que en todas las entidades, incluidas las m&aacute;s estables, se dan continuos cambios, por lo menos en el nivel microf&iacute;sico.</p>
<p>2.2.<em> Significados del concepto de materia </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Hasta ahora hemos hablado de la materia, de la materialidad y de las dimensiones materiales. Precisaremos ahora los significados del concepto de materia. Las aclaraciones terminol&oacute;gicas, en este caso, resultan decisivas. En efecto, muchas dificultades en tomo al concepto de materia pueden evitarse distinguiendo dos sentidos diferentes, que responden a su uso adjetivo y substantivo.</p>
<p>a) <em>Significado adjetivo: la materialidad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>En sentido adjetivo, algo es &laquo;material&raquo; si posee dimensiones materiales: extensi&oacute;n, duraci&oacute;n y mutabilidad (y las dem&aacute;s dimensiones relacionadas con &eacute;stas). A un modo de ser de ese tipo se le puede designar como &laquo;material&raquo;, y el conjunto de las condiciones que lo constituyen es la &laquo;materialidad&raquo;.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tanto en la vida ordinaria como en la filosof&iacute;a, es frecuente hablar de &laquo;la materia&raquo; como substantivo. Sin embargo, ese modo de hablar f&aacute;cilmente induce a confusiones. En efecto, no existen seres que consistan solamente en una colecci&oacute;n de dimensiones materiales, porque esas dimensiones no tienen una existencia propia: son dimensiones materiales de sujetos que poseen modos de ser espec&iacute;ficos, que no se reducen a esas condiciones. Por tanto, ser&iacute;a m&aacute;s apropiado calificar a esos sujetos como &laquo;materiales&raquo;, para subrayar que la &laquo;materialidad&raquo; es un modo de ser. Si analizamos los textos filos&oacute;ficos donde aparece el concepto de materia advertiremos que, por lo general, lo que se dice puede expresarse de modo m&aacute;s claro hablando de lo &laquo;material&raquo; o de la &laquo;materialidad&raquo;. As&iacute; se subraya que la materialidad es propiamente un modo de ser, un tipo de condiciones. Cuando se habla de la materia parece indicarse, en cambio, que se trata de un ser concreto.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intentamos subrayar, en definitiva, que la materialidad no posee un ser propio. Dicho con otras palabras: <em>no existe ning&uacute;n ser puramente material. </em>Cuando hablamos de seres materiales, no deber&iacute;amos pensar que se reducen completamente a las condiciones materiales: esa reducci&oacute;n es imposible, porque esas condiciones no pueden substancializarse, no pueden existir de modo independiente. La extensi&oacute;n, la duraci&oacute;n, la mutabilidad y las dem&aacute;s condiciones que se relacionan con ellas, s&oacute;lo pueden existir como aspectos del modo de ser. Las entidades naturales poseen modos de ser que incluyen esas condiciones, pero no se reducen a ellas.</p>
<p>b)<em> Significado substantivo: la materia </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>&iquest;Ser&iacute;a deseable evitar el uso substantivo del concepto de materia? Se&ntilde;alaremos ahora algunos equ&iacute;vocos que provoca ese concepto en las ciencias y en la filosof&iacute;a<a name="_ftnref2" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn2"><sup><sup>[2]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las ciencias, la materia designa, en ocasiones, el conjunto de los seres que estudian las ciencias f&iacute;sico-qu&iacute;micas; se except&uacute;an entonces los vivientes que, no obstante, son seres materiales. Por otra parte, cuando los f&iacute;sicos hablan de materia se refieren, por lo general, a las part&iacute;culas subat&oacute;micas: se opone &laquo;materia&raquo; a &laquo;energ&iacute;a&raquo;; de modo poco feliz, se habla de la &laquo;materializaci&oacute;n de la energ&iacute;a&raquo; para designar procesos relacionados con la equivalencia entre masa y energ&iacute;a, dando la impresi&oacute;n de que la energ&iacute;a no es algo material (lo cual es un sinsentido). En otros casos, se usan los conceptos de &laquo;masa&raquo; y &laquo;materia&raquo; como si fuesen casi equivalentes; esta confusi&oacute;n arranca del mismo Newton, quien defini&oacute; la masa como &laquo;cantidad de materia&raquo;: se trata de una definici&oacute;n desafortunada, que ha subsistido durante siglos y todav&iacute;a se encuentra en libros de texto, gracias a que, de hecho, no se aplica a ning&uacute;n problema propiamente cient&iacute;fico. En nuestra &eacute;poca, se ha hablado de una creciente &laquo;desmaterializaci&oacute;n&raquo; de la ciencia, para subrayar la importancia creciente que tienen en la ciencia contempor&aacute;nea las explicaciones basadas en fuerzas, campos de fuerzas y energ&iacute;a. En definitiva, si se desea delimitar qu&eacute; dicen las ciencias acerca de &laquo;la materia&raquo;, resulta imprescindible precisar los diferentes usos de ese concepto y advertir los equ&iacute;vocos a los que de hecho se presta.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el &aacute;mbito filos&oacute;fico, el concepto de materia conduce, con frecuencia, a equ&iacute;vocos a&uacute;n mayores, porque se le suele atribuir un significado que depende del mecanicismo cartesiano: se identifica la materia, por una parte, con las condiciones materiales, y por otra, con las substancias naturales; se despoja, por tanto, a lo natural de su dinamismo propio y de las dem&aacute;s dimensiones relacionadas con la interioridad. Esa materia empobrecida viene a ser un sujeto pasivo e inerte, que se reduce a pura exterioridad: &eacute;sta es la idea que el mecanicismo propone para las substancias naturales. A pesar de las cr&iacute;ticas de que ha sido objeto el mecanicismo, la idea mecanicista de materia ha constitudo el trasfondo de muchos planteamientos filos&oacute;ficos cuyo impacto se deja sentir todav&iacute;a en la actualidad: la idea de &laquo;materia&raquo; suele utilizarse como sin&oacute;nimo de &laquo;materia inerte&raquo;, carente de dinamismo propio.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es f&aacute;cil utilizar el concepto de materia en su sentido substantivo y evitar los equ&iacute;vocos mencionados. Ese concepto se encuentra ampliamente utilizado en la tradici&oacute;n aristot&eacute;lica en sentidos nada pr&oacute;ximos al mecanicismo. Pero, debido a la enorme influencia que el mecanicismo ha ejercido durante varios siglos, cuando se usa el concepto de materia como substantivo, suele ser muy conveniente introducir clarificaciones que permitan evitar los equ&iacute;vocos habituales. Nos referiremos ahora a este tipo de precisiones.</p>
<p>2.3<em>. Materia primera y segunda </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>El t&eacute;rmino &laquo;materia&raquo; se relaciona en su etimolog&iacute;a latina con la madre (&laquo;mater&raquo;), que proporciona los elementos a partir de los cuales se forma un nuevo ser.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica se utiliza ampliamente el concepto de materia en su sentido substantivo. Significa, en general, <em>aquello de lo cual algo est&aacute; hecho. </em>Corresponde a la idea del &laquo;material&raquo;, la &laquo;materia prima&raquo; o los &laquo;componentes&raquo; de que algo consta o con los que algo se fabrica.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En concreto, se habla de &laquo;materia primera&raquo; (o &laquo;materia prima&raquo;) para designar un substrato com&uacute;n a todos los cuerpos, que permanece incluso en los cambios substanciales; y de &laquo;materia segunda&raquo; para designar las substancias naturales, que vienen a ser el substrato que permanece a trav&eacute;s de los cambios accidentales. Vamos a analizar qu&eacute; sentido se puede atribuir a estos conceptos a la luz de nuestra conceptualizaci&oacute;n de lo natural.</p>
<p>a) <em>La materia primera </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Arist&oacute;teles afirma que, <em>para explicar los cambios, debe admitirse que en todos ellos existe un substrato permanente </em>que inicialmente carece de la forma que luego adquiere mediante el cambio. Para determinar en qu&eacute; consiste ese substrato, hay que distinguir dos casos: el cambio accidental y el substancial. En el <em>cambio accidental, </em>una substancia adquiere determinaciones accidentales, llega a ser esto o aquello: <em>el substrato que permanece es la substancia </em>(no se dice que la substancia no cambie en absoluto: no cambia su modo de ser esencial, pero cambia accidentalmente). En el <em>cambio substancial, </em>se produce una nueva substancia; ese cambio supone cambios accidentales (de configuraci&oacute;n, aumento, sustracci&oacute;n, composici&oacute;n y alteraci&oacute;n), pero a trav&eacute;s de ellos se produce un nuevo ser: tambi&eacute;n aqu&iacute; debe existir un substrato porque hay continuidad entre el punto de partida y de llegada, y si no hubiera un substrato com&uacute;n a ambos, no existir&iacute;a una transformaci&oacute;n sino una verdadera creaci&oacute;n. Al <em>substrato de los cambios substanciases se le llama materia prima. </em>Ese substrato se conoce por analog&iacute;a: se relaciona con la substancia corno el bronce con la estatua, la madera con la cama, el material informe con la cosa formada<a name="_ftnref3" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn3"><sup><sup>[3]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El concepto de &laquo;materia prima&raquo; es dif&iacute;cil. Citaremos tres lugares donde Arist&oacute;teles lo precisa<a name="_ftnref4" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn4"><sup><sup>[4]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el primero afirma: "llamo, en efecto, materia al primer sujeto de cada cosa y cada ser, a partir del cual, como de un elemento constitutivo, se hace o viene a ser algo, y no de manera accidental"<a name="_ftnref5" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn5"><sup><sup>[5]</sup></sup></a>. Se trata, pues, de un factor esencial de la constituci&oacute;n de las substancias. Esta definici&oacute;n resulta del an&aacute;lisis del cambio; en este contexto, <em>la materia es el sustrato &uacute;ltimo del cambio. </em>Pero, &iquest;cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas?</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arist&oacute;teles se refiere a ellas cuando dice: "entiendo por materia lo que de suyo no es ni algo ni cantidad ni ninguna otra cosa de las que determinan al ente. Pues es algo de</p>
<p>lo que se predica cada una de estas cosas, y cuyo ser es diverso del de cada una de las categor&iacute;as (pues todas las dem&aacute;s cosas se predican de la sustancia, y &eacute;sta, de la materia); de suerte que lo &uacute;ltimo no es, de suyo, ni algo ni cuanto ni ninguna otra cosa; ni tampoco sus negaciones, pues tambi&eacute;n &eacute;stas ser&aacute;n accidentales"<a name="_ftnref6" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn6"><sup><sup>[6]</sup></sup></a>. Esta definici&oacute;n se refiere a la predicaci&oacute;n, y advierte que <em>la materia es un sujeto indeterminado al que no pueden atribuirse determinaciones concretas. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Por fin, Arist&oacute;teles subraya que <em>la materia prima es el sujeto &uacute;ltimo del que se componen las cosas: </em>"cuando decimos de algo no que es 'tal-cosa' sino 'de tal-cosa' ...&nbsp;&nbsp; por ejemplo, la caja no es de tierra ni tierra, sino de madera..... Pero, si hay algo primero, de lo que ya no se dice, con referencia a otro, que es de-tal-cosa, esto ser&aacute; la materia primera"<a name="_ftnref7" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn7"><sup><sup>[7]</sup></sup></a>.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En definitiva, la materia prima aristot&eacute;lica se presenta como un <em>substrato &uacute;ltimo </em>relacionado con la composici&oacute;n de los cuerpos y con el cambio substancial. Es concebido por analog&iacute;a con el substrato de los cambios accidentales. No posee determinaciones propias. A todo ello se a&ntilde;ade que tiene un car&aacute;cter potencial: es <em>pura potencialidad, </em>precisamente porque carece de determinaciones y puede ser sujeto de diferentes actos. &iquest;Qu&eacute; sentido puede tener esta doctrina a la luz de nuestra conceptualizaci&oacute;n de lo natural?</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es posible interpretar la materia primera como equivalente a <em>la materialidad </em>de los cuerpos<a name="_ftnref8" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn8"><sup><sup>[8]</sup></sup></a>. En efecto, no es un componente f&iacute;sico determinado, sino que expresa el car&aacute;cter b&aacute;sico que tienen en com&uacute;n todos los entes materiales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La noci&oacute;n de &laquo;materialidad&raquo; expresa que los cuerpos son entes materiales, y por tanto, que tienen las caracter&iacute;sticas que se atribuyen a la materia en general: extensi&oacute;n, divisibilidad, localizaci&oacute;n, duraci&oacute;n, mutabilidad tanto accidental como substancial. Sin embargo, los cuerpos tienen esas caracter&iacute;sticas en cuanto son cuerpos reales, que tienen determinaciones actuales; la materialidad pura no existe aislada: s&oacute;lo existen entidades que tienen un ser realizado en <em>condiciones materiales. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>De acuerdo con esta interpretaci&oacute;n, <em>la materia prima designa las &laquo;condiciones materiales&raquo; en las cuales existen los seres naturales. </em>Desde luego, esas condiciones se refieren a caracter&iacute;sticas concretas, pero la &laquo;materialidad&raquo; designa simplemente el modo de ser de lo que existe en ese tipo de condiciones<a name="_ftnref9" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn9"><sup><sup>[9]</sup></sup></a>. Vista bajo esta perspectiva, aunque la materia prima suponga un uso substantivo del concepto de materia, posee un contenido que se refiere completamente al uso adjetivo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por consiguiente, <em>al hablar de la materia prima nos referimos a un modo de ser. </em>Se trata de un modo de ser com&uacute;n a todos los entes naturales. Contempladas bajo esta perspectiva, las afirmaciones aristot&eacute;licas acerca de la materia prima tienen un sentido claro: la materialidad es un modo de ser que pertenece esencialmente a los entes naturales (aspecto constitutivo); es el &aacute;mbito en el que se producen las transformaciones materiales (substrato de los cambios substanciales); se refiere a las condiciones materiales de modo general, no a modos de ser espec&iacute;ficos (es substrato indeterminado); y los entes materiales pueden transformarse, en principio, en cualquier otra cosa material (potencialidad pura).</p>
<p>b)<em> La materia segunda </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>La noci&oacute;n de &laquo;materia segunda&raquo; se refiere al substrato de los cambios accidentales, o sea, a la substancia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es importante, subrayar que, cuando se afirma que existe un substrato en los cambios accidentales, s&oacute;lo se resalta que esos cambios tienen un sujeto. Esto no significa, en modo alguno, que ese sujeto sea inmutable. Por el contrario, los accidentes son determinaciones del sujeto y por tanto, cuando se da un cambio accidental, el sujeto cambia; pero no cambia esencialmente su modo de ser, no se transforma en otro tipo de substancia: cambia accidentalmente. <em>En los cambios accidentales la substancia cambia, pero s&oacute;lo accidentalmente. </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Esta afirmaci&oacute;n es importante porque se refiere a un problema que ha conducido a malentendidos. En efecto, parecer&iacute;a que si se afirma la existencia de un substrato substancial en los cambios accidentales, deber&iacute;a suponerse que ese substrato sea inmutable (porque permanece a trav&eacute;s del cambio). Y, sobre esa base, se llega f&aacute;cilmente a conclusiones que vac&iacute;an de contenido la noci&oacute;n de substancia: o bien se afirma que la substancia es s&oacute;lo una categor&iacute;a mental que no responde a la realidad, porque s&oacute;lo una idea puede tener una permanencia absoluta y ser inmutable, o bien se niega simplemente la validez del concepto de substancia.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, la &laquo;materia segunda&raquo; es una substancia natural, una entidad que posee un modo de ser y unas virtualidades espec&iacute;ficas que no se reducen a las condiciones materiales. Ya hemos advertido que <em>no existen substancias puramente materiales, </em>porque la materialidad no es un modo de ser completo: s&oacute;lo expresa algunas dimensiones del modo de ser de lo natural.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se trata tambi&eacute;n de una afirmaci&oacute;n importante, que podr&iacute;a chocar si se conceptualiza la realidad dividi&eacute;ndola en dos compartimentos completos en s&iacute; mismos y que se excluyen: la materia concebida de modo cartesiano, o sea, reducida a las condiciones materiales, y el esp&iacute;ritu concebido como un sujeto que s&oacute;lo podr&iacute;a actuar sobre la materia &laquo;desde fuera&raquo;. Desde luego, si la materia se reduce a pura exterioridad, el esp&iacute;ritu s&oacute;lo podr&iacute;a actuar sobre ella exteriormente, porque no habr&iacute;a otra posibilidad: en ese caso, la acci&oacute;n de Dios no afectar&iacute;a a la interioridad de lo natural (porque no existir&iacute;a esa interioridad), y la acci&oacute;n del alma humana sobre el cuerpo ser&iacute;a semejante a la del jinete o el timonel que s&oacute;lo puede actuar y dirigir de un modo externo. Esta perspectiva conduce a serias dificultades en la antropolog&iacute;a y en la teolog&iacute;a natural.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n resulta poco satisfactoria en filosof&iacute;a de la naturaleza, porque despoja a las substancias naturales de las dimensiones relacionadas con su interioridad: parecer&iacute;a que atribuirles una interioridad significar&iacute;a caer en alguna forma de panpsiquismo o pante&iacute;smo, porque la interioridad ser&iacute;a un atributo exclusivo del esp&iacute;ritu. Pero, en ese caso, deber&iacute;amos olvidar que los seres naturales poseen un dinamismo propio; que, de modo enigm&aacute;tico pero real, &laquo;conocen&raquo; su propio modo de ser y el de otros seres, y &laquo;saben&raquo; c&oacute;mo pueden comportarse en cada circunstancia; que son sujetos de tendencias; que esas tendencias tienen a veces un car&aacute;cter cooperativo y hacen posible la existencia de procesos morfogen&eacute;ticos en los que se producen nuevos modos de ser; que en muchos seres naturales existe una &laquo;informaci&oacute;n&raquo; almacenada, que se despliega a trav&eacute;s de procesos unitarios muy complejos y sofisticados. En definitiva, deber&iacute;amos olvidar una parte muy importante, quiz&aacute; la principal, del modo de ser de lo natural.</p>
<p>2.4<em>.Caracter&iacute;sticas de lo material </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Nos referiremos ahora a algunas caracter&iacute;sticas de la naturaleza y de nuestro conocimiento de ella que se encuentran estrechamente relacionadas con la materialidad.</p>
<p><em>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Materia y pasividad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Las condiciones materiales se relacionan con la potencialidad, porque todo lo material es mutable: puede transformarse no s&oacute;lo accidentalmente sino tambi&eacute;n substancialmente.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este sentido, se <em>afirma </em>que <em>la materia es principio de pasividad, </em>porque implica la posibilidad de recibir determinaciones nuevas. Arist&oacute;teles afirma que "la materia en cuanto materia es pasiva"<a name="_ftnref10" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn10"><sup><sup>[10]</sup></sup></a>, y que las cosas materiales "si tienen un principio de movimiento, es un principio no de moverse o de actuar, sino de pasividad"<a name="_ftnref11" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn11"><sup><sup>[11]</sup></sup></a></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, esto no se opone al reconocimiento del dinamismo propio en los seres naturales. Basta advertir que la afirmaci&oacute;n anterior se refiere a "la materia en cuanto materia", o sea, a las condiciones materiales consideradas con independencia de la interioridad. Se refieren a una consideraci&oacute;n gen&eacute;rica de la materialidad, no al modo de ser completo de los seres naturales.</p>
<p>b)<em> Materia e individuaci&oacute;n </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Si la materialidad se relaciona con la potencialidad y la pasividad, &iquest;por qu&eacute; se afirma que <em>la materia es el principio de individuaci&oacute;n en las substancias naturales</em>? En<em> </em>efecto, la individualidad es determinaci&oacute;n y concreci&oacute;n; por tanto, parece oponerse a la indeterminaci&oacute;n y a la potencialidad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debe advertirse que cuando se habla de la materia como &laquo;principio de individuaci&oacute;n&raquo;, se habla de la individualidad num&eacute;rica. Cada substancia tiene su modo de ser propio, pero cualquier modo de ser natural es, en principio, repetible en diferentes individuos: responde a un &laquo;tipo&raquo; gen&eacute;rico. En este sentido, un mismo &laquo;tipo&raquo; existe individualizado en seres que poseen unas dimensiones materiales concretadas en el espacio y en el tiempo: aunque el &laquo;tipo&raquo; (las determinaciones del modo de ser) sean lo que caracteriza a un individuo, las determinaciones materiales concretas explican que el mismo tipo pueda existir en individuos num&eacute;ricamente diferentes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, al hablar de la materia como principio de individuaci&oacute;n, suele a&ntilde;adirse que se trata de la &laquo;materia se&ntilde;alada por la cantidad&raquo; <em>(materia quantitate signata). </em>As&iacute; se subraya que no se trata de las condiciones materiales indeterminadas, sino determinadas en una cantidad concretada espacial y temporalmente.</p>
<p>c)<em> Materialidad y contingencia </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Se comprende f&aacute;cilmente que la materialidad implica contingencia, o sea, falta de necesidad. Por una parte, porque lo material es mutable y, de hecho, est&aacute; sometido a circunstancias que pueden provocar cambios. Y por otra, porque esa mutabilidad se extiende incluso a la esencia de los seres materiales, que pueden dejar de ser lo que son y transformarse en otros seres diferentes.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica, la individuaci&oacute;n material tambi&eacute;n representa, sin embargo, un camino que permite a los seres materiales imitar a los incorruptibles, porque un mismo modo de ser puede perpetuarse a trav&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n num&eacute;rica. Los vivientes, mediante la generaci&oacute;n, transmite su modo de ser a otros individuos y, de este modo, se perpet&uacute;a la especie aunque perezcan los individuos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bajo otra perspectiva, se suele afirmar que la materia implica necesidad. Pero esta necesidad no se opone a la contingencia que acabamos de examinar. Significa determinaci&oacute;n en el modo de obrar, ausencia de libertad. No nos detendremos ahora en los problemas del indeterminismo: cualquiera que sea su soluci&oacute;n, es evidente que la autoconciencia y la libertad suponen un modo de ser que trasciende las condiciones materiales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro aspecto que merece ser consignado es la limitaci&oacute;n que la materialidad impone a la consecuci&oacute;n de fines determinados. F&aacute;cilmente se dan cambios en las condiciones materiales, y as&iacute; se introduce un cierto azar que se opone a la regularidad perfecta. La experiencia muestra que nuestras posibilidades de actuaci&oacute;n se encuentran limitadas por las continuas variaciones de las condiciones materiales.</p>
<p>d)<em> La materia y el conocimiento de la naturaleza </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>La materialidad implica, de una parte, la existencia de l&iacute;mites en nuestro conocimiento, y de otra, la posibilidad de un conocimiento mensurable y controlado.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el primer sentido, Arist&oacute;teles afirma que "la materia cuanto tal es incognoscible"<a name="_ftnref12" href="http://www.obolog.com/write/#_ftn12"><sup><sup>[12]</sup></sup></a>.En efecto, algo se conoce a trav&eacute;s de su actividad; incluso las propiedades que parecen pasivas, como el color, responden a interacciones: el color se percibe gracias a la reflexi&oacute;n de la luz sobre los cuerpos y a las peculiares interacciones que as&iacute; se producen entre los fotones de la luz y los electrones de los &aacute;tomos superficiales de los cuerpos. La materialidad expresa unas condiciones exteriores, prescindiendo, del dinamismo, y de la actividad; esas condiciones no se conocen por s&iacute; mismas, sinomediante la actividad que se despliega a trav&eacute;s de ellas.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adem&aacute;s, aunque la exterioridad haga posible el conocimiento sensible (y por tanto, todo nuestro conocimiento), tambi&eacute;n impone l&iacute;mites: s&oacute;lo conocemos inmediatamente aquellos aspectos de la naturaleza que son accesibles a los &oacute;rganos de nuestros sentidos; para conocer los dem&aacute;s aspectos, debemos recurrir a procedimientos indirectos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, la materialidad tiene tambi&eacute;n un sentido positivo en nuestro conocimiento de la naturaleza, porque hace posible el estudio cuantitativo y experimental que se encuentra en la base de las ciencias.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En efecto, la materialidad proporciona la base para la numeraci&oacute;n y el estudio matem&aacute;tico de la naturaleza. Se refiere a dimensiones que tienen una magnitud espacio- temporal y que, por tanto, pueden dividirse, sumarse, someterse a c&aacute;lculo. Podemos estudiar matem&aacute;ticamente los aspectos materiales de la naturaleza y, en cambio, los aspectos cualitativos no pueden ser tratados directamente de este modo: s&oacute;lo pueden estudiarse de modo matem&aacute;tico de modo indirecto, en la medida en que se relacionan con lo cuantitativo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La materialidad hace posible, adem&aacute;s, la experimentaci&oacute;n. Lo material puede ser estudiado mediante experimentos, porque su comportamiento se manifiesta a trav&eacute;s de una actividad regular, no libre. Los experimentos cient&iacute;ficos deben ser repetibles, de modo que pueda estudiarse c&oacute;mo cambian algunas magnitudes en funci&oacute;n de los cambios de otras, en condiciones controladas. Obviamente, los aspectos relacionados con el esp&iacute;ritu y la libertad no se pueden estudiar con este m&eacute;todo, que se aplica, en cambio, a lo material.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las consideraciones reci&eacute;n expuestas permiten comprender por qu&eacute; se puede utilizar el m&eacute;todo matem&aacute;tico y experimental para estudiar los aspectos de la naturaleza que se relacionan con la materialidad, y por qu&eacute; ese m&eacute;todo no puede utilizarse para estudiar otros aspectos que, en cambio, son accesibles a la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica.</p>
<hr size="1" />

<p><a name="_ftn1" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles afirm&oacute; que "la ciencia de la naturaleza trata sobre las extensiones, el movimiento y el tiempo": <em>F&iacute;sica,</em>III, 4, 202 b 30-31.</p>

<p><a name="_ftn2" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref2"><sup><sup>[2]</sup></sup></a> Se encuentra una colecci&oacute;n de estudios sobre la evoluci&oacute;n del concepto cient&iacute;fico y filos&oacute;fico de materia en: E. McMullin (editor), <em>The Concept of Matter, </em>University of Notre Dame Press, Notre Dame (Indiana) 1963</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref3"><sup><sup>[3]</sup></sup></a> Cfr. Arist&oacute;teles<em>, F&iacute;sica</em>, I, 7</p>
<p><a name="_ftn4" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref4"><sup><sup>[4]</sup></sup></a>Arist&oacute;teles alude a la materia primera en otros lugares: cfr. <em>F&iacute;sica, </em>IV, 9, 217 a 23; <em>Acerca del cielo,</em>III, 6 y 7; <em>Acerca de la generaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n, </em>I, 3, 317 b 16, 23, y II, 4;<em>&nbsp; Acerca del alma,</em> II, 1, 412 a 7, 9.</p>
<p><a name="_ftn5" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref5"><sup><sup>[5]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles, <em>F&iacute;sica, 1, </em>9, 192 a 31-33.</p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref6"><sup><sup>[6]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles<em>, Metaf&iacute;sica, </em>VII, 3, 1029 a 20-26.</p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref7"><sup><sup>[7]</sup></sup></a>&nbsp; Arist&oacute;teles, <em>Metaf&iacute;sica, </em>II, 7, 1049 a 18-26.</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref8"><sup><sup>[8]</sup></sup></a> Ha propuesto una interpretaci&oacute;n semejante Juan Enrique Bolz&aacute;n, quien concluye que "parece m&aacute;s adecuado hablar no de una &laquo;materia&raquo; -como sustantivo, tal como si ella fuera uno de los constituyentes del ente- sino de su <em>materialidad </em>cual una de sus notas": J. E. Bolz&aacute;n, &laquo;Cuerpo, materia, materialidad&raquo;, <em>Filosofia oggi, </em>14 (1991), p. 516. La coincidencia es significativa, porque responde a dos trayectorias filos&oacute;ficas completamente independientes.</p>
<p><a name="_ftn9" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref9"><sup><sup>[9]</sup></sup></a> Esta interpretaci&oacute;n coincide con la propuesta por Jes&uacute;s de Garay cuando afirma que "la materia simplemente es la relaci&oacute;n de unas determinadas condiciones llamadas materiales respecto a la forma, ya que esas condiciones en cuanto tales, tambi&eacute;n son formales": J. de Garay, <em>Los sentidos de la forma en Arist&oacute;teles, </em>Eunsa, Pamplona 1987, p. 219. De nuevo, en este caso, la coincidencia responde a caminos independientes. Con respecto a los problemas que estamos tratando, tiene especial inter&eacute;s el cap&iacute;tulo V de ese libro (&laquo;La forma material&raquo;, pp. 213-244).</p>
<p><a name="_ftn10" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref10"><sup><sup>[10]</sup></sup></a> &nbsp;Arist&oacute;teles, <em>Acerca de la generaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n, </em>I, 7, 324 b 18</p>
<p><a style="width: 12px; height: 9px;" name="_ftn11" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref11"><sup><sup>[11]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles, <em>F&iacute;sica, </em>VIII, 4, 255 b 30-31.</p>
<p><a name="_ftn12" href="http://www.obolog.com/write/#_ftnref12"><sup><sup>[12]</sup></sup></a> Arist&oacute;teles, <em>Metaf&iacute;sica,</em>VII, 10, 1036 a 8-9</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-2-152329" title="El modo de ser de lo natural (2°)">El modo de ser de lo natural (2°)</a></strong> en <a href="http://dererumnatura.obolog.com" title="Motus ad formam">De rerum natura</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>filosofía de la naturaleza</category>
				<category>forma</category>
				<category>materia</category>
				<comments>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-2-152329#formulario</comments>
		<guid>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-2-152329</guid>
		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 14:43:38 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El modo de ser de lo natural (1°)</title>
		<link>http://dererumnatura.obolog.com/modo-natural-1-152327</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<h1>Indice</h1>
<p><strong>1. Interioridad y exterioridad </strong></p>
<p>1.1 Tipos de interioridad y exterioridad</p>
<p>a) Los l&iacute;mites del conocimiento</p>
<p>b) El modo de ser de la naturaleza</p>
<p>1.2. La interioridad y la exterioridad en la naturaleza</p>
<p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La exterioridad</p>
<p>b)&nbsp;&nbsp; La interioridad</p>
<p>1.3. La proporcionalidad entre interioridad y exterioridad</p>
<p><strong>2. Las condiciones materiales </strong></p>
<p>2. 1. Dimensiones de tipo material</p>
<p>2.2. Significados del concepto de materia</p>
<p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Significado adjetivo: la materialidad</p>
<p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Significado substantivo: la materia</p>
<p>2.3. Materia primera y segunda</p>
<p>a) La materia primera</p>
<p>b) La materia segunda</p>
<p>2.4. Caracter&iacute;sticas de lo material</p>
<p>a) Materia y pasividad</p>
<p>b) Materia e individuaci&oacute;n</p>
<p>c) Materialidad y contingencia</p>
<p>d) La materia y el conocimiento de la naturaleza</p>
<p><strong>3. Las determinaciones formales </strong></p>
<p>3. 1. Dimensiones de tipo formal</p>
<p>3.2. Significados del concepto de forma</p>
<p>a) Significado adjetivo: lo formal</p>
<p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Significado substantivo: la forma</p>
<p>3.3. Forma substancial y accidental</p>
<p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La forma substancial</p>
<p>b) La forma accidental</p>
<p>3.4. Caracter&iacute;sticas de las formas</p>
<p>a) Forma y ser</p>
<p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Forma y estructura</p>
<p>c) Formas y fines</p>
<p>d) La necesidad de las formas</p>
<p>e) Las formas y la inteligibilidad de la naturaleza</p>
<p><strong>4. El hilemorfismo </strong></p>
<p>4. 1. Correlaci&oacute;n entre lo material y lo formal</p>
<p>4.2. Unidad de lo material y lo formal</p>
<p>4.3. Materia y forma como causas</p>
<p>4.4. Grados de inmaterialidad</p>
<p>4.5. El hilemorfismo ante las ciencias</p>
<p>4.6. Racionalidad materializada</p>
<p><strong>5. Interpretaciones de la interioridad y la exterioridad </strong></p>
<p><em>5. </em>1. El hilemorfismo hist&oacute;rico</p>
<p>5.2. El &laquo;exteriorismo&raquo;</p>
<p>5.3. El &laquo;interiorismo&raquo;</p>
<p>5.4. Hartmann: interioridad, formas, y sistemas unitarios</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conocemos la naturaleza a trav&eacute;s de sus manifestaciones en el espacio y el tiempo, o sea, a trav&eacute;s de estructuras espacio-temporales que captamos mediante nuestros sentidos. Pero la naturaleza no se reduce a esas dimensiones: posee una especie de fuerza o energ&iacute;a que se encuentra como almacenada en las estructuras espaciales y se despliega en el tiempo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estas dos facetas ya estaban presentes cuando caracterizamos lo natural en funci&oacute;n del dinamismo y la estructuraci&oacute;n. Advertimos entonces que se trata de dos aspectos interpenetrados o entrelazados, y que lo peculiar de la naturaleza es, precisamente, ese entrelazamiento. El dinamismo natural no existe aislado: su existencia y su despliegue se encuentran &iacute;ntimamente relacionados con la estructuraci&oacute;n espacio-temporal.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora analizaremos esas dos facetas. Utilizaremos los conceptos de &laquo;interioridad&raquo; y &laquo;exterioridad&raquo; para enmarcar el an&aacute;lisis filos&oacute;fico (apartado primero) y para valorar sus interpretaciones hist&oacute;ricas (apartado quinto), y desarrollaremos la parte central de nuestro an&aacute;lisis recurriendo a los conceptos de materia y forma (apartados segundo, tercero y cuarto). El objetivo que nos proponemos es profundizar en el modo de ser propio de lo natural, cuya peculiaridad consiste en la unidad de interioridad y exterioridad; estos dos aspectos son reales y distintos, pero no existen aislados ni yuxtapuestos: est&aacute;n como fundidos en una sola realidad que posee ambas dimensiones.</p>
<p><strong>1.&nbsp;&nbsp; Interioridad y exterioridad </strong></p>
<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong>Los conceptos de interioridad y exterioridad tienen, ante todo, un significado espacial: es interior lo que se encuentra dentro de unos determinados l&iacute;mites en el espacio, y exterior lo que se encuentra fuera de ellos. Tambi&eacute;n tienen un significado semejante cuando se refieren a los l&iacute;mites temporales de acontecimientos o procesos. Estos son sus sentidos propios.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero tambi&eacute;n pueden ser utilizados en un sentido m&aacute;s amplio,. Hablamos, por ejemplo, de la interioridad de una persona y de sus&nbsp; manifestaciones exteriores.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Analizaremos ahora el significado filos&oacute;fico de esos dos conceptos, y los aplicaremos al estudio filos&oacute;fico de la naturaleza.</p>
<p>1.1 <em>Tipos de interioridad y exterioridad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>El uso filos&oacute;fico de los conceptos de interioridad y exterioridad responden, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, a dos perspectivas: la primera se refiere a los l&iacute;mites de nuestro conocimiento, y la segunda al modo de ser de lo natural</p>
<p>a)<em> Los l&iacute;mites del conocimiento </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Bajo esta primera perspectiva, los conceptos de interioridad y exterioridad se refieren a <em>los l&iacute;mites de nuestro conocimiento. </em>Y esto sucede de dos maneras, seg&uacute;n se trate de los l&iacute;mites de conocimientos particulares o de nuestro modo de conocer en general.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el primer caso, hablaremos de <em>l&iacute;mites provisionales, </em>porque se refieren a una situaci&oacute;n de hecho, que puede cambiar. En efecto, dado que nuestros conocimientos son limitados, en cada momento existir&aacute; en las cosas un &laquo;interior&raquo; que no conocemos. En este caso, la distinci&oacute;n de lo exterior y lo interior es provisional: lo que hoy es interior, ma&ntilde;ana puede convertirse en exterior, si hemos conseguido conocerlo.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supongamos, por ejemplo, que podemos observar una casa y los movimientos de sus habitantes s&oacute;lo desde fuera, sin que podamos penetrar dentro de ella; podremos conocer algunos aspectos de lo que en aquella casa sucede, pero otros muchos resultar&aacute;n inaccesibles. Esta situaci&oacute;n es algo habitual en nuestro conocimiento, pero no refleja una imposibilidad de principio, sino meramente f&aacute;ctica. Tambi&eacute;n es habitual en las ciencias, donde suelen distinguirse las teor&iacute;as &laquo;fenomenol&oacute;gicas&raquo;, que se atienen a las propiedades que se pueden relacionar directamente con la observaci&oacute;n, y las &laquo;representacionales&raquo;, que postulan la existencia de entidades o propiedades inobservables para explicar los fen&oacute;menos con mayor profundidad; lo que hoy es representacional, ma&ntilde;ana puede llegar al, ser fenomenol&oacute;gico.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el segundo caso, hablaremos de <em>l&iacute;mites constitutivos, </em>porque se refieren a nuestro modo de conocer en general y est&aacute;n siempre presentes. En concreto, conocemos los seres naturales a trav&eacute;s de nuestra sensibilidad: no tenemos un acceso intelectual directo a ellas. Sin embargo, la naturaleza no se agota en esas dimensiones externas y&nbsp; posee, en ese sentido, una interioridad.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por mucho que avance nuestro conocimiento, siempre encontrar&aacute; estos l&iacute;mites, que se deben a las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas de nuestro modo de conocer. No conocemos las cosas en s&iacute; mismas, de modo exhaustivo, como si fu&eacute;semos capaces de crearlas, ni poseemos __mpoco una penetraci&oacute;n intelectual inmediata que pueda prescindir por completo del conocimiento sensible. Podemos conocer muchos aspectos de la naturaleza que se encuentran muy alejados de la experiencia; pero se tratar&aacute;, en cualquier caso, de un conocimiento parcial, que debe apoyarse de alg&uacute;n modo en el conocimiento sensible. Siempre existir&aacute;, por consiguiente, un &laquo;interior&raquo; que no podremos conocer directamente y en s&iacute; mismo.</p>
<p>b) <em>El modo de ser de la naturaleza </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Bajo otra perspectiva, los conceptos de interioridad exterioridad se aplican al <em>modo de ser de todos los entes naturales. </em>En efecto, la estructuraci&oacute;n espacio-temporal puede ser contemplada como la &laquo;exterioridad&raquo; en la cual y a trav&eacute;s de la cual existen los entes naturales y despliegan su dinamismo propio; en este caso, la &laquo;interioridad&raquo; corresponde a los modos de ser y de obrar.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los vivientes, debido a su organizaci&oacute;n, a su individualidad y a su autonom&iacute;a frente al medio externo, poseen una interioridad mucho m&aacute;s fuerte que los no vivientes; a esto se a&ntilde;ade, en los vivientes superiores, la capacidad de conocer, que implica una interiorizaci&oacute;n de lo conocido. Pero tambi&eacute;n los no vivientes poseen modos de ser y de actuar que no se reducen a una simple estructuraci&oacute;n espacio-temporal.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es el sentido de la exterioridad y la interioridad que estudiaremos aqu&iacute;. No nos referiremos, por tanto, a los l&iacute;mites de nuestro conocimiento: daremos por supuesto, como es l&oacute;gico, que esos l&iacute;mites existen, pero lo que nos interesa es estudiar el modo de ser de lo natural.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por consiguiente, existe un riesgo que deberemos evitar: considerar como &laquo;interioridad&raquo; lo que s&oacute;lo es, en realidad, algo que no conocemos debido a los l&iacute;mites de nuestro conocimiento, sean provisionales o constitutivos. Intentamos determinar la&nbsp;&nbsp; interioridad y la exterioridad como modos de ser de lo natural que, siendo realmente diferentes constituyen una realidad unitaria.</p>
<p>1.2 <em>La interioridad y la exterioridad en la naturaleza</em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Como ya hemos advertido, nuestra caracterizaci&oacute;n de lo natural en funci&oacute;n del entrelazamiento del dinamismo y la estructuraci&oacute;n se relaciona con la distinci&oacute;n entre interioridad y exterioridad. Analizaremos ahora con mayor detalle el significado de estos conceptos.</p>
<p>a) <em>La exterioridad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>Lo natural existe y act&uacute;a en condiciones espacio-temporales. Esas condiciones se encuentran estrechamente relacionadas con el conocimiento sensible, ya que nuestros sentidos captan datos que se refieren a las configuraciones y al movimiento: por tanto, a las condiciones espaciales y temporales. Por este motivo, podemos afirmar que las condiciones espacio-temporales se refieren &aacute; la- &laquo;exterioridad&raquo; de las entidades y procesos naturales, o sea, a los aspectos que son percibidos por un sujeto exterior mediante su experiencia inmediata.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podr&iacute;a objetarse que esta noci&oacute;n de exterioridad se refiere a nuestro modo de modo de conocer y que, por tanto, nada nos dice acerca del modo de ser de lo natural. Pero esto no es cierto. Las condiciones espacio-temporales corresponden a modos reales de ser. Una configuraci&oacute;n espacial es algo real, independientemente de que sea conocida o de c&oacute;mo lo sea, y lo mismo puede decirse de la duraci&oacute;n temporal. Algunos aspectos de nuestra conceptualizaci&oacute;n de lo espacio-temporal responden, como es obvio, a las peculiaridades de nuestro conocimiento; pero las estructuras espaciales y temporales son reales con independencia de c&oacute;mo las conozcamos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pertenecen al &aacute;mbito de la exterioridad los aspectos estructurales de lo natural: por</p>
<p>ejemplo. las dimensiones espaciales y temporales, tales como la extensi&oacute;n, la ubicaci&oacute;n, la duraci&oacute;n, y la organizaci&oacute;n espacial de los componentes de los sistemas. En realidad,</p>
<p>todas las dimensiones de lo natural se relacionan con la exterioridad y, como veremos a continuaci&oacute;n, ning&uacute;n aspecto de lo natural se reduce a pura exterioridad.</p>
<p>b) <em>La interioridad </em></p>
<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp